SHINING FORCE III

Cuando este novedoso capítulo vio la luz, la serie Shining ya se contaba entre las más numerosas del género, sumando hasta nueve títulos en su extensa trayectoria.

Iniciada originalmente por Climax, fueron los miembros del Sonic Co. los encargados de explotar dicha franquicia con todas las variables de RPG’s conocidas.

Para la ocasión nos centraremos en el memorable Shining Force III, que supuso el regreso al rol más estratégico, pero sin descuidar un diseño explosivo a medio camino entre los excelentísimos Grandia y Final Fantasy VII.

Llegados a este punto, merece la pena recordar que la saga Shining Force siempre se ha destacado por su elevada diversión, aunque es justo reconocer que determinados episodios pecaban de cierta monotonía, en parte debido a la escasa variedad de su desarrollo.

Un desarrollo caracterizado en no pocas ocasiones por una sucesión de batallas engalanadas por gráficos vistosos, aunque sin llegar a ser espectaculares, y un apartado sonoro cuanto menos repetitivo.

No obstante, para el estreno de esta tercera edición que tan hondo caló entre los afortunados usuarios de Saturn, SEGA pretendió introducir suculentas mejoras.

De entrada, Shining Force III respeta el clásico planteamiento de sus predecesores, aunque lo perfecciona de forma considerable.

Partiendo de su espectacular apartado gráfico, en el que se combinan con maestría una gran variedad de rutinas tridimensionales.

Sirvan a modo de ejemplo las partes de aventura y exploración, compuestas en su totalidad por fluidos entornos tridimensionales en los que tienen cabida múltiples detalles, desde transparencias hasta curiosos efectos que le otorgan un aspecto bastante peculiar, en la línea de los manidos dibujos animados.

Respecto a los escenarios propiamente dichos, rebosan elementos de buen gusto por doquier.

En los poblados sin ir más lejos raramente os toparéis con alguna construcción parca en detalles, sino que con frecuencia admiraréis sus fuentes, tenderetes, plazas con ropa tendida y un largo etcétera, lo que repercute de forma directa sobre la soberbia ambientación que destila el juego.

Elementos visuales tan sugerentes como el reflejo de las vidrieras de colores están a la orden del día.

En cuanto a las batallas, están ornamentadas por unos gráficos todavía más fastuosos si cabe.

Huelga decir que para este apartado la compañía decidió emplear personajes realizados mediante vectores, ensalzados por unas animaciones dignas de toda loa y alabanza.

Resulta un deleite visual contemplar las magias efectuadas, rebosantes de efectos poco habituales en la maltrecha 32 bits de SEGA.

Tal como ya sucedía en las anteriores entregas, los enemigos pueden presumir de una inteligencia inusitada, pues son capaces de localizar el punto flaco del afanado jugador y atacarlo sin compasión alguna.

Más os vale por tanto permanecer en constante alerta, porque no dudarán en aprovechar el menor descuido.

Para concluir, es preciso matizar que el diseño de estos personajes varía en función del entorno, tal como dicta la lógica.

Con todo, es necesario poner especial énfasis en la agradecida recreación de las batallas, compuestas a base de vectores ricos en colorido y particularidades; sin olvidar sus majestuosos escenarios, posibles gracias a un uso excepcional de gráficos renderizados no exentos de hermosas animaciones.

Lo que se traduce en un RPG impresionante para la época, que consiguió levantar pasiones inconfesables entre los aficionados al género, que no son precisamente pocos en nuestro país.

UN JUEGO IMPENSABLE EN SATURN

Cuando se hizo pública la demo del juego, muchos fueron los medios especializados que se quedaron embelesados ante sus excelencias técnicas.

Pocas veces se había asistido a un espectáculo semejante en la consola de SEGA con anterioridad, lo que llegó a situarlo entre los mejores RPG’s disponibles para Saturn, anticipándose incluso a su lanzamiento.

De esta forma pudo codearse con el mismísimo Grandia.

Y con razón, porque lo avalaba la exquisita calidad del engine 3D que hacía posible desplazarse con una suavidad envidiable, y sin que se apreciase la molesta desaparición de polígono alguno.

Completaba la oferta un surtido de magias similares a las del legendario Final Fantasy VII, y una composición de melodías épicas a la par de maravillosas.

Estos fueron los cimientos sobre los que se alzó esta singular obra de arte.

PURO ESPECTÁCULO VISUAL

Si el motor referido a las zonas de exploración ya resulta por si mismo impresionante, el empleado para los combates no desmerece en absoluto.

Durante las reyertas disfrutaréis con constantes efectos de fuego, luz o niebla, por citar tan sólo algunos ejemplos posibles, a los que es preciso sumar sobrecogedores planos de cámara y unas transparencias sobresalientes.

Basta con decir que durante los meses previos a su lanzamiento algunos usuarios cuestionaron que este juego estuviera destinado a Saturn.

Demasiado bueno para ser verdad, insinuaban.

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