SLAVE ZERO

Los hombres del mañana serán máquinas.

El siguiente peldaño en la evolución será subirnos a bordo de poderosos robots con una capacidad destructiva casi infinita.

No suena muy alentador, pero eso es lo que el futuro nos depara a juzgar por las predicciones de Slave Zero.

Por supuesto, en apenas cincuenta años las democracias no serán más que un recuerdo y el mundo padecerá la dictadura de grandes corporaciones comerciales.

La más poderosa y maléfica es la regida por un tal Sovereign Khan.

Este tipo tiene entre manos un complejo industrial y militar de alucine.

El problema es que no tiene ningún respeto por el medio ambiente, y sus plantas de producción contaminan tanto que están a punto de envenenar el aire de todo el continente asiático.

Así pues, por un lado tenemos a un enemigo formidable y por otro a miles de millones de personas que se arriesgan a perder la vida o al menos la salud.

¿Y a quién tenemos en medio?.

Pues a ti, ¿quién si no?.

La estética de Slave Zero debe mucho al mundo del manga.

Robots gigantes, un paisaje urbano en la línea de Blade Runner y carteles en japonés por todas partes.

La sensación de estar en el interior de una gran ciudad de la futura Asia es tal vez lo mejor que ofrece este juego.

Puede que falten objetos pequeños, pero las enormes dimensiones de los edificios ayudan a que te sitúes en la escala que te corresponde, la de un androide redentor un poco más grande que un ser humano.

El problema es que hablamos de un juego bastante lineal.

Sigues una ruta predeterminada a través de la ciudad y exploras espacios después de eliminar a sus centinelas.

Pronto tendrás la sensación de que todo es bastante repetitivo, casi burocrático.

Se trata de ir destruyendo a grupos de robots que te atacan en sucesivas oleadas.

Como abundan los reforzantes y paquetes de salud, casi nunca tienes la impresión de ser vulnerable o de estar consiguiendo algo más o menos meritorio.

Para ser justos, reconocemos que Slave Zero tiene un concepto interesante, un guión digno y una atmósfera bastante bien trabajada.

Por desgracia, estas virtudes se quedan algo cortas debido a la falta de ideas exhibida en el diseño del sistema de juego.

Este es uno de aquellos títulos que funcionan sobre el papel, pero naufragan en lo que a jugabilidad se refiere.

Por eso se queda en un shoot’em up bonito pero algo aburrido y con escaso o nulo valor de repetición.

El modo multijugador adolece de una pobre tasa de frames, unos discutibles controles y un rutinario diseño de áreas de juego.

Y es una pena, porque Slave Zero es un título que resulta divertido al principio, pero que ya por aquel entonces tenía menos futuro que el Asia polucionada y tiranizada de que nos habla.

PROS Y CONTRAS

A destacar los adorables paisajes urbanos y algunas armas realmente espectaculares.

Por contra, como decíamos, se trata de un título muy lineal y repetitivo.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.