SŌKAIGI

El grupo de programación Yuke’s y la sabia mano de Square nos dejaron para el recuerdo esta producción de la prolífica compañía.

La interesante mezcla de RPG, aventura y beat’em up, un sólido argumento, sus gigantescos escenarios y el adictivo desarrollo convirtieron a Sōkaigi en una de las sorpresas de la temporada.

Pero no adelantemos acontecimientos.

Los que tuvimos la suerte de conocerlo cuando se anunció en aquel lejano Tokyo Game Show, pudimos descubrir otros lanzamientos como Parasite Eve o Brave Fencer Musashi.

Puede que Sōkaigi fuera el menos atractivo de los tres títulos mencionados, en parte debido al limitado apartado gráfico y un engine 3D poco ambicioso que delataban que el juego no fue desarrollado por la propia Square.

Y así, Sōkaigi pasó rápidamente a un segundo plano ante la atónita mirada de miles de aficionados.

Pero los meses fueron pasando y al fin pudimos importar el título con sus tres CD’s, y con los suficientes argumentos como para demostrar que la fría acogida inicial no estaba para nada justificada; aunque bien es cierto que la calidad global del juego, sobre todo a nivel técnico, no estaba a la altura de otras creaciones de Square.

Pese a que el grupo de programación que alumbró SōkaigiYuke’s – os pueda sonar a chino, con perdón, por aquel entonces ya contaba con una decena de títulos en el mercado, entre los que destacaban el veterano plataformas Hermie Hopperhead y una larga lista de juegos de lucha encabezados por Toukon Retsuden 3 y otros simuladores de wrestling.

Sōkaigi puede ser considerado como una mezcla de Bushido Blade, Tomb Raider y Tenchu, en el que se ha obviado cualquier tipo de virguería técnica en favor de un sólido argumento, una colección casi infinita de secuencias de vídeo con los diálogos en japonés – de hecho, los tres CD’s sólo están justificados por este aspecto -, un desarrollo trepidante y unos escenarios gigantescos en los que podemos deambular a placer.

Nuestra misión en cada uno de ellos será acabar con el mayor número de enemigos posibles, destruyendo las Samgharama Stones – cristales de colores rojo, amarillo y azul – y enfrentándonos al final boss de turno.

Cuantos más cristales aniquilemos, mayores serán las posibilidades de aumentar los atributos de nuestros personajes entre fase y fase – más poder mágico y físico, mayor defensa contra el enemigo, etcétera -, ya que según avanza el juego podremos escoger al personaje principal que más nos convenga en cada fase.

Hay un total de siete personajes seleccionables y una decena de personajes secundarios.

Sōkaigi – que significa en japonés doble dimensión – cuenta con un total de diez capítulos protagonizados por escenarios de gran amplitud – ciudades, puertos, bosques, cuevas, un barco, la ladera de una montaña, un enigmático desierto formado por puertas dimensionales, … – que dan paso a un total de dieciséis enfrentamientos con final bosses.

Estos combates requieren estrategias y planteamientos muy diferentes para cada enemigo final, y en la mayoría de los casos de la elección del personaje adecuado dependerá el éxito o el fracaso.

El control de los protagonistas es un poco confuso al principio, pero con paciencia y tras redefinir el pad surcaremos el vasto universo de Sōkaigi con gran soltura y desenfreno.

Para aquellos que logren completar el juego hay un interesante modo extra con todos los escenarios abiertos desde el principio, todos los personajes seleccionables y alguna secuencia nueva de vídeo.

Otro aspecto destacado de Sōkaigi es la sobresaliente banda sonora que nos acompaña con melodías de corte oriental, algunas de ellas cantadas, que agradecerá nuestro sistema auditivo.

Lamentablemente, no pudimos disfrutar de su aparición en Occidente, así que muchos nos quedamos sin la anhelada versión PAL.

Algo que, sin embargo, tampoco nos sorprendió demasiado dada su peculiar naturaleza.

EL ARGUMENTO

La historia tiene lugar en diciembre de 1.998, concretamente en Japón, cuando una gigantesca erupción provocada por los tres enemigos principales del juego – Yanron, Infu y Kahaku – divide el monte Fuji en dos partes y desencadena una serie de desastres a lo largo y ancho de toda la isla, que acaban con un tercio de la población y abren las puertas dimensionales del poder oscuro – Suiki – por las que aparecen miles de monstruos.

FINAL BOSSES

A lo largo de la aventura tendremos que salir victoriosos de un total de dieciséis duros enfrentamientos contra final bosses.

Estos combates están protagonizados por los tres enemigos principales del juego – aparecen en varias ocasiones –, originadores de tan magna catástrofe; criaturas del lado oscuro y desagradable aspecto, dotadas de gran resistencia.

Cada combate es diferente al anterior y tendremos que emplear numerosas tácticas y patrones de ataque, así como al personaje más adecuado para la ocasión.

Sobra decir que estos final bosses poseen grandes cantidades de HPhit points -, por lo que debemos tener mucha paciencia y grandes dosis de efectividad.

SECUENCIAS PARA DAR Y TOMAR

El hecho de que Sōkaigi esté formado por tres CD’s se lo debemos a las numerosas y larguísimas secuencias de vídeo dobladas por actores profesionales japoneses, que dan forma al sólido guión y desarrollo del juego.

La intro dejará con la boca abierta a más de uno por su gran calidad plástica, pero la ingente cantidad de secuencias intermedias con interminables diálogos entre los protagonistas – la mayoría grabadas con baja calidad para que ocupen menos espacio -, os dejarán también atónitos, pero en esta ocasión de cansancio, ya que pueden durar varios minutos.

PREPARACIÓN

Antes de comenzar cada fase o enfrentamiento contra un final boss, además de elegir personaje, tendremos la oportunidad de mejorar ciertos atributos de nuestro luchador, como el salto, el ataque, el poder mágico, la defensa y un largo etcétera.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.