SOLID SNAKE – UN VIEJO GUERRERO PARA UN MUNDO NUEVO

Continuamos con el repaso de algunos de los personajes pertenecientes a una de las sagas más queridas y recordadas del mundo de los videojuegos, con más de veinte años a sus espaldas.
En ésta ocasión le toca el turno a Solid Snake, el heroe por excelencia de Metal Gear, y con certeza el único personaje de la saga que ha conseguido dejar atras su pasado y vivir mirando de cara al futuro, independientemente del poco tiempo de vida que le quedara.
No disfrutó de los privilegios de una vida en paz como él habría deseado, pues se ha visto obligado a luchar en múltiples ocasiones, e involucrado a si mismo en un conflicto de intereses sin saberlo; pero siempre tratando de luchar por la causa que él creía justa, y por el beneficio desinteresado de los pocos amigos que consiguió en su dura y sacrificada vida.

Los héroes no existen; si te matan, eres un fiambre.”
No soy un héroe. Nunca lo fuí. Sólo soy un viejo asesino, contratado para hacer el trabajo sucio“.
En realidad tras éstas palabras de Solid Snake (David), se esconde mucho más de lo que se aprecia a simple vista.
El origen de Snake hay que buscarlo en el proyecto “Les enfants terribles“; un experimento que trataba de conseguir clones del mejor soldado de todos los tiempos, que no era otro que Big Boss.
De los tres hermanos que nacieron, Snake era claramente inferior al resto; Liquid había heredado la fortaleza física de su padre, siendo superior en combate.
Buena prueba de ello la dan los acontecimientos finales de Metal Gear Solid, donde Liquid se muestra como un enemigo realmente duro a batir, con unas condiciones físicas fuera de toda duda.
Sin embargo Solid y Liquid Snake eran copias adulteradas genéticamente, con una duración de vida limitada para evitar que un posible bando enemigo se hiciera con sus servicios, además de ser estériles.
Por ello se creó un clon superior que no estuviese limitado por éstos defectos.
El nuevo individuo resultó ser Solidus Snake (George Sears), quien sirvió a los intereses de los Patriots, aunque finalmente se reveló contra ellos, tal como hicieron antaño Big Boss y Liquid Snake.
Solid Snake, pese a no tener ni la fortaleza ni la esperanza de vida de sus hermanos, se mostró como el más digno heredero del pensamiento de Big Boss, algo que no deja de ser significativo, pues se convirtió en su rival más temido en el campo de batalla, y fué el único que no trató de llevar a cabo sus ideales de un nuevo mundo libre de la existencia de los Patriots.
Snake pues sirvió a los intereses de los Patriots sin saberlo durante toda su vida, sin ser siquiera consciente de su existencia.
De esta forma la organización planeó los movimientos de Snake, pues eran bien conocedores de los ideales que movían a éste, por lo que pudieron sacarles partido en función de sus propios designios.
Tan solo durante el incidente del Big Shell en Metal Gear Solid 2, intuyó que quizá alguién estaba manipulando sus actos desde la sombra.
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Tras la victoria sobre Big Boss en Zanzibarland, Snake trató de retirarse de la lucha, decepcionado con el mundo y con las personas, dudoso de sus propios ideales, y con la culpa de haberse visto forzado a luchar contra el que era su propio padre, hecho del que se enteró poco antes de alzarse con la victoria.
Se retiró a Alaska en busca de una paz que jamás llegó a conseguir del todo, pero en lugar de eso se vió obligado a batirse con en enemigo de similares características a las suyas, que no era otro que Liquid, para tratar de evitar un nuevo conflicto mundial a gran escala.
Fue durante el incidente de Shadow Moses cuando resultó infectado por el virus FOXDIE, grácias al cual pudo finalizar con la vida de su gemelo, que se contagió de forma voluntaria.
Y es que la fortaleza de Liquid demostró ser superior a todo lo esperado, y de no haber sido por el efecto letal del virus, probablemente habría conseguido acabar con la vida de Solid Snake.
Sin embargo, grácias los hechos acontecidos durante el incidente, Snake tuvo la ocasión de conocer a Otacon, del cual ya núnca se separaría hasta el final de sus días, y a Meryl, quien ha sido con toda probabilidad su único amor conocido.
Si bien finalmente decidió alejarse de su lado, pero los sentimientos por su persona núnca le abandonaron.
Junto al Coronel, que resultó ser el padre de Meryl, estas fueron a grandes rasgos las personas más importantes en su vida; una vida llena de sacrificios y salpicada por un combate incesante, por lo que no pudo gozar de una merecida paz hasta el fin de los Patriots, poco antes de su muerte.

Tras los sucesos acontecidos en Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, Snake decidió no continuar sirviendo a su Gobierno de forma incondicional, pues le había traicionado hasta el punto de provocar que se infectara con el virus FOXDIE e incluso tratar de atentar contra su propia vida; sin embargo, núnca dejó de atender a los intereses de su país, por lo que siguió estando bajo el influjo de los Patriots.

Junto con su amigo y compañero Otacon fundaron Philanthropy, una organización secreta con el objetivo de erradicar la tecnología de los Metal Gear, que suponían un grave peligro para el mundo.
Para ello contó con el apoyo incondicional de algunos de los miembros del equipo que había colaborado con él desde las sombras en el incidente de Shadow Moses.

Fué por ese motivo por el que se encontaba a bordo del petrolero Discovery en Metal Gear Solid 2, tratando de poner en evidencia la existencia de un nuevo modelo de Metal Gear.

No obstante, Solid Snake era considerado todo un héroe tras conseguir finalizar con el ataque terrorista de Shadow Moses, y este detalle chocaba con los intereses de los Patriots, por lo que decidieron tenderle una trampa acusándolo de terrorismo, para conseguir terminar con su buena reputación, viendose obligado a simular su propia muerte.
Para mayores garantías hizo uso de los restos de su hermano clonado, que tras identificarlo, verificaron que efectivamente Solid Snake había muerto.
Pero él núnca abandonó la lucha.
Adoptó una nueva identidad y ayudó a Raiden, un inexperto soldado, a frustrar los planes de Solidus, que si bien eran nobles, a imagen de los del propio Big Boss, los métodos empleados distaban mucho de ser idóneos para el servicio de una buena causa.

Pero los efectos de su corta esperanza de vida pronto se hicieron notar, y comenzó a envejecer de forma prematura.

Así fué en el estado en el que llegó al acto final de su vida, a falta de un año para su inevitable defunción.
Durante el poco tiempo que le restaba, jamás abandonó la lucha por sus ideales, ni por sus amigos.
De esta forma, Campbell, su amigo y antíguo coronel, le pidio ayuda para que finalizara con una nueva amenaza para el mundo, con Ocelot como máximo responsable.
Snake, sin saberlo, participó sirviendo a los intereses de los Patriots una vez más.
Pero con la ayuda de Ocelot, que se hizo pasar por su difunto hermano Liquid adoptando su personalidad, finalmente se convirtió en el brazo ejecutor de la organización.
Ocelot, en su propósito de servir a los ideales de Big Boss, se vió obligado a cometer toda clase de crimenes y barbárie, pero fue gracias a estos hechos como pudo influir en la voluntad de un decrépito Solid Snake y guiarlo por un sendero diferente al que los Patriots le habían reservado, consiguiendo liberar al mundo de su existencia, que representaba un serio peligro para el conjunto de la población.

De ésta forma, poco antes de morir, Snake tuvo la ocasión de reconciliarse con su padre, que murió entre sus brazos, y conquistar la tan ansiada paz.
Durante sus últimos días pudo vivir en un mundo libre de guerras y alejado de la desaparecida organización de los Patriots; viviendo como hombre, y ya no como soldado.
Y ese fue su legado para el mundo, un mundo joven e inocente que renacía tras deshacerse del antíguo control de la malvada organización que un día creo Zero, antíguo compañero y superior de Big Boss.
Y de esta forma concluye la historia, por ahora, de una de las sagas más representativas del mundo de los videojuegos.
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