SONIC 3 ( PRIMERA PARTE )

El tercer día del tercer mes del año 1994 fue la fecha elegida por SEGA para poner a la venta el que era su título estrella, uno de los mejores juegos de plataformas que han existido en las consolas de 16 bits.

De esta forma llegó al mercado la que se convirtió por derecho propio en la aventura más sobresaliente protagonizada por el veloz erizo, uno de los personajes de videojuego más famosos en todo el mundo.

Con la nada despreciable cantidad de 16 megas, y desarrollado bajo la estricta supervisión de los mejores programadores de que disponía SEGA, Sonic 3 se convirtió por derecho propio en el mejor y más ambicioso juego de plataformas desarrollado para Mega Drive.

Superando con facilidad a las anteriores entregas, e incluso en algunos aspectos al mítico Sonic CD, ver a Sonic 3 en movimiento podría calificarse como un autentico deleite para los sentidos.

Los culpables de esta genialidad sin precedentes hay que buscarlos en la exagerada suavidad de su scroll parallax, el tremendo colorido existente hasta en el más efímero detalle de todos los escenarios, y la desmesurada longitud de cada una de sus fases, que le valieron el calificativo al título de obra maestra de la programación.

Tratando de innovar dentro de la franquicia, SEGA tuvo a bien añadir toda clase de elementos, que además resultaron de lo más variado y sorprendente; a saber, nuevas fases de bonus que eran desconocidas por el público, todo un abanico de nuevos poderes que incluían además de la inmunidad temporal y la conocida velocidad extra, ataques basados en distintos elementos encerrados dentro de los distintos monitores, como es el caso del ataque de fuego, que además impide que su poseedor sufra daños derivados del fuego o la lava; otro poder basado en la electricidad, que le brinda a sus usuarios un doble salto y atrae a las ya de por sí necesarias anillas, y finalmente un ataque basado en el agua, que evitará de igual modo que al protagonista le falte el oxígeno en las fases submarinas.

Y para continuar innovando, se añadió un nuevo personaje que ya es uno de los más queridos dentro de la saga, el famoso Knuckles, que le ocasionó no pocos problemas en este primer encuentro al veloz erizo azul, pues resultó ser el guardián de la isla donde transcurre el juego y como tal el encargado de dificultar en gran medida el avance de los dos protagonistas, Sonic y Tails, a través de una serie de actuaciones en las que pondrá todo su empeño; aunque ello no implica que el malvado Dr. Robotnik esté ocioso, pues persiste en su intención de apoderarse de las siete esmeraldas del Caos a fin de aplicarlas a sus propios propósitos de conquista y dominación mundial.

Por fortuna, Sonic puede, una vez más, usar las esmeraldas a su favor y cambiar de este modo su azulado color por un resplandeciente tono más propio de Super Sonic, con el que no habrá enemigo que suponga un mayor problema para el erizo.

No en vano con la expansión de este juego, que incrementaba de forma considerable los megas de que disponía la aventura, era incluso posible transformarse en Hyper Sonic, Hyper Knuckles, y hasta Super Tails, un hecho que no ha vuelto a repetirse en toda la saga.

La jugabilidad también fue mejorada de forma notable.
Uno de los hechos más criticados de Sonic 2 era que en algunas zonas puntuales de la aventura, como es el caso del comienzo de la segunda fase, el jugador perdía el control del personaje al lanzarse cuesta abajo por determinadas pendientes.
Nada parecido ocurría en este cartucho, en el que se combinaron de forma magistral las fases con un desarrollo más pausado, al estilo del primer Sonic, con otras donde primaba la velocidad pura y dura y las zonas repletas de loopings.

A los nuevos movimientos de los personajes que permitían a Sonic crear un escudo temporal durante una fracción de segundo, y a Tails volar y nadar a placer, e incluso coger a su azulado compañero al vuelo para remontarlo a zonas elevadas, se añadieron nuevas formas de desplazarse, como pudimos ver con las lianas y otros elementos móviles de los escenarios, sin olvidar el espectacular comienzo de la quinta fase, Ice Cap, cuando el erizo se desliza con maestría sobre una colina helada haciendo snowboarding.
Puro espectáculo visual y jugable.

Y para enriquecer más aun el conjunto en su totalidad, SEGA no dudó en incluir un nuevo modo para dos jugadores, de similar factura al que pudimos disfrutar en Sonic 2 en el que era posible controlar a Sonic, Tails y Knuckles en una frenética carrera tratando de vencer siempre al adversario.
Si bien cabía la opción retar a la máquina de igual modo, en caso de no disponer de un amigo en ese momento contra el que competir.

El acabado gráfico del juego era de impresión, a años luz de todo lo visto en la fecha.
La música, como en todos los juegos de Sonic, una auténtica delicia, que incluía además voces digitalizadas para algunas composiciones, y por si fuera poco, el cartucho venía de serie con una pila que permitía grabar hasta seis partidas diferentes, dada la longitud del título y de cada una de las fases que lo conforman.
Todo un detalle, sin duda.

En el año 1994 SEGA aseguró haber desarrollado el mejor juego de plataformas de la historia. Y desde luego, no iban desencaminados con tan altivas afirmaciones.
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