SONIC CHAOS

Un año después de maravillar a los aficionados del mundo entero con las bondades del mítico Sonic 2, desde SEGA quisieron volver a repetir la fórmula del éxito con una nueva entrega exclusiva para sus plataformas de 8 bits, aunando en un único cartucho el carisma del erizo azul, que hace gala una vez más de una rapidez envidiable, con las mejores plataformas.

El resultado no fue otro que Sonic Chaos, un título que seguía la estela del juego anterior, aportando como mayor novedad la incorporación de Tails, el simpático zorro de dos colas, al elenco de personajes seleccionables, abriendo así un nuevo abanico de posibilidades para todos los aficionados de la franquicia.

Como era previsible la historia vuelve a repetirse, tomando como punto de partida las ambiciones del pérfido Dr. Robotnik que pretende hacerse con el control de Mobius, el planeta natal de los protagonistas, para lo que precisa del poder de las esmeraldas del Caos.

Por ello vuelve a capturar a los inocentes animales que pueblan los distintos escenarios del juego para dar forma a cuantiosos Badnicks, un ejército de robots con la firme intención de detener al veloz erizo supersónico a toda costa.

De modo que el usuario deberá adoptar el rol de Sonic o Tails, quien ya debutó como personaje seleccionable en el sobresaliente Sonic 2 de Mega Drive, variando ligeramente la mecánica en función del protagonista escogido.

Y así el desarrollo de Tails queda simplificado en exceso con respecto al de su azulado compañero, que será el único capaz de acceder a las diferentes fases de bonus que harán posible la obtención de las deseadas esmeraldas del Caos, mientras que el cometido de Tails se limita a avanzar por los distintos niveles sin mayor preocupación que la de derrotar al perverso científico.

Para participar de estos divertidos bonus será condición necesaria conseguir la nada despreciable cantidad de 100 anillos, un requerimiento que no planteará mayores complicaciones, dicho sea de paso, lo que transportará al veloz erizo a unos niveles exentos de enemigos donde el tiempo apremia y será su mayor obstáculo a batir.

Si bien las únicas zonas que ocasionarán ligeras dificultades serán las dos últimas, ya sea con motivo de un entramado complejo de laberintos o debido al escaso margen de temporal disponible.

Uno de los aspectos que más llama la atención de este Sonic Chaos es su irrisoria dificultad, con unas fases parcas en número de enemigos o desafíos dignos de mención.

Más aun si los comparamos con los niveles disponibles en los primeros juegos protagonizados por el erizo, donde conseguir la totalidad de esmeraldas suponía una hazaña digna de toda loa, siendo algo meramente anecdótico en el título que nos ocupa.

Asimismo, se han simplificado los enfrentamientos contra los diferentes jefes finales, algunos de los cuales resultaban tortuosos en la anterior entrega comercializada, entre otras razones porque no se permitía el más mínimo margen de error posible.

Por contra, aquí las rutinas de ataque de las que adolecen no pondrán en ningun brete al usuario ni supondrán inconveniente alguno.

Más aun si tenemos presente que el programa tiende a premiar al jugador de forma reiterada con numerosas vidas extra y continuaciones, muy especialmente si Tails es el encargado de llevar la aventura a buen puerto.

Por su parte, el desarrollo no ha variado un ápice con respecto a las primeras entregas, repitiendo el esquema de los conocidos tres niveles por cada fase, quedando el último reservado para el inevitable enfrentamiento contra el correspondiente jefe final, de un tamaño más que considerable aunque dotados todos ellos de un aspecto simplista que a duras penas consigue sorprender.

A destacar que la nula dificultad que plantean los escenarios unida al escaso reto que ofrecen los enemigos finales convierten a esta nueva aventura en un mero paseo, por unos entornos coloridos y bien resueltos eso si, pero que ofrecen dudosos impedimentos para su resolución.

Esto no impidió al equipo desarrollador mostrar en pantalla un espectáculo visual cuanto menos meritorio, con un diseño para las distintas zonas y personajes soberbio, con multitud de elementos y una calidad notable para las animaciones de Sonic y Tails, que pueden presumir a su vez de una velocidad portentosa, la que es sin lugar a dudas la gran seña de identidad de la saga, que no se ve resentida por la aparición de un gran número de objetos o enemigos disponibles.

El apartado sonoro, sin llegar a destacar, cumple su cometido con creces, y se adapta de la mejor forma posible al desarrollo de la acción, con unas melodías alegres que no pasan desapercibidas y los sonidos habituales marca de la casa, como el característico tintineo al coger un anillo o al perderlo como consecuencia de un impacto recibido, por citar tan solo algunos ejemplos de sobra conocidos.

Como era previsible, el control se adapta a las necesidades que plantea el título a la perfección, de forma sencilla y efectiva.

Es preciso enfatizar la inclusión de nuevos movimientos para esta entrega que contribuían a enriquecer más aun si cabe este apartado, aunque muchas de estas acciones ya estaban disponibles en otros juegos de la franquicia, con el Sonic CD y Sonic 2 a la cabeza, como es el caso del Super Dash o el Spin Dash.

Con el añadido de la capacidad de vuelo de Tails, e incluso de Sonic, gracias a la habilidad temporal que le brindan las veloces zapatillas cohete.

El principal inconveniente del que adolece el programa, que lastra en cierta medida las grandes dosis de diversión que es capaz de ofrecer, es su escasa duración, como consecuencia directa de su cuestionable dificultad, de modo que es posible completar las doce fases en un breve periodo de tiempo.

Aunque este factor nunca ha sido decisivo para los fans del erizo azul; una carencia que además queda disumulada por la posibilidad de jugar la aventura recurriendo a los distintos personajes, con un estreno inmejorable para Tails, y la opción de disfrutar de hasta tres finales distintos, aunque no demasiado espectaculares, en función de si se han obtenido todas y cada una de las esmeraldas o el jugador ha fracasado en su empeño.

Con todo, sigue siendo un competente representante de la franquicia, un juego divertido y muy recomendable dentro del extenso catálogo de Master System y Game Gear, superado por las anteriores aventuras del erizo, eso si.

El mayor aliciente, sin lugar a dudas, era la posibilidad de hacerse con los servicios de Tails por vez primera en las añoradas consolas de 8 bits de SEGA.

No obstante existe una dolencia presente durante todo el desarrollo, que hay que buscarla en la ausencia de los retos que plantea, a todas luces inexistentes.

Por todo lo demás, este es un más que digno heredero de aquella época dorada en la que los juegos de Sonic eran sinónimo de perfección y un objeto de deseo para miles de aficionados, lo que ya da una buena muestra del talento que alberga este laureado cartucho.

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