SONIC EPOCH ADVANCE

Para aquellos que no conozcan el título, se trata de un fangame que toma como punto de partida el argumento de la popular serie Sonic SatAM, que no llegó a gozar de un gran prestigio en su país de origen.

El motivo se debe al desmesurado éxito obtenido por los célebres Power Rangers – al menos en sus inicios -, que contaban a su favor con un ambiente más ameno y colorido que el reinante en el apocalíptico mundo de Mobius, sumido en el caos y la desesperanza.
Huelga decir que en pleno año 1.994 ya se había iniciado un proyecto oficial basado en la serie televisiva protagonizada por Sonic, Sally, y demás animales pertenecientes a la Resistencia; aunque tristemente aquel prometedor título nunca llegó a buen puerto.
Paralelamente surgieron numerosos planes de adaptar la serie al mundo de los videojuegos de forma no oficial, que derivaron en experimentos de lo más variopinto, sean RPG’s que a día de hoy restan inconclusos, demos de todo tipo y pelaje, y el título que nos ocupa, pensado para ser utilizado mediante un emulador de la loable Game Boy Advance.
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Para conocer la historia de este curioso experimento es preciso remontarse a principios del año 1.999, cuando Robert Showalter concibió un convincente juego que corría en DOS, y llegó a conquistar cierta fama debido a que contaba con su propio código fuente.

Tras entablar relación con los usuarios de Fans United for SatAM, el programador decidió sacar actualizaciones de forma progresiva, mejorando diversos aspectos técnicos al tiempo que incluía nuevos elementos para enriquecer el programa en su conjunto.

Pero en contra de lo que se pudiera pensar, estas nuevas inclusiones empobrecían el resultado final, puesto que lo distanciaban significativamente del proyecto original como el que fue planteado, hasta el punto de que la novia del propio Showalter llegó a aparecer como un personaje representativo dentro de la trama.

Como es lógico, el nuevo rumbo que había tomado el programa disgustó a los aficionados, que perdieron todo el interés por el mismo, abligando a su autor a cancelarlo, consciente de que los nuevos cambios mermaban la calidad de su obra.

Tratando de enmendar su error Robert Showalter procuró darle un nuevo enfoque al título, de modo que centró sus esfuerzos para localizarlo a una plataforma de Nintendo, siendo Game Boy Advance la elegida, allá por el año 2.004.

Aunque como suele ocurrir en estos casos, el resultado final no luce demasiado espectacular.

De entrada llama poderosamente la átención la modesta pantalla de presentación, con un notorio fondo negro y un título bastante pobre, que además se encuentra mal ubicado, pues tapa parcialmente el rostro de la princesa Sally.

Del mismo modo, el argumento que sirve para dar paso a la acción resulta complejo en exceso, donde se explica cómo durante uno de sus continuos sabotajes a la fortaleza del pérfido Dr. Robotnik, finalmente Sonic y Sally son capturados y usados con el fin de probar unos arriesgados transportadores espacio – temporales, que llevan a Sonic a un futuro distante.

Una vez allí, el veloz erizo descubre un mundo tétrico y carente de esperanza en el que sus compañeros de la resistencia – conocidos como los Freedom Fighters – han perecido, mientras que Sally ha perdido todo su optimismo y piensa en el suicidio, al tiempo que Tails ha madurado en cuerpo y mente para verse convertido un un belicoso zorro de un marcado temperamento, que culpa a Sonic por haberlos abandonado a su suerte y le profesa un odio incondicional a Sally.

Por tanto el cometido del erizo azulado pasará por hallar el modo de volver al pasado tratando de enmendar los males derivados de su prolongada ausencia, para lo que se verá forzado a fustrar los planes del malvado Dr. Robotnik y enfrentarse a una mala copia de Metal Sonic.

A grandes rasgos esta es la historia que os aguarda en Sonic Epoch Advance, aunque de forma simplificada.

No obstante, es preciso destacar que la narrativa falla estrepitosamente durante la aventura, pues se ha llevado a cabo mediante secuéncias que pueden llegar a prolongarse incluso más que los propios niveles, perjudicando al ritmo del juego.


Consciente de lo tortuosas que resultan estas introducciones, el autor ha tenido a bien la posibilidad de omitirlas, lo que siempre es de agradecer aunque ello conlleve pasar por alto toda la carga argumental de la trama.

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Respecto al apartado jugable, dista mucho de haberse resuelto de forma óptima, dado que cualquier parecido con las clásicas entregas de la franquicia resulta ser una mera coincidencia.

Partiendo de la ausencia de los recurridos anillos, que han sido reemplazados por una anodina barra de energía, que a su vez será preciso rellenar mediante la adquisición de frutas o plantas.

Las habituales plataformas de igual modo le han cedido parte de su protagonismo a elementos más propios de una aventura, siendo una constante la búsqueda de llaves que permitan el acceso a determinadas puertas o ascensores.

Tratando de garantizar la variedad en el desarrollo se le permite al usuario, en los niveles más avanzados, alternar entre el control de Sonic – que se ha visto privado de gran parte de su característica velocidad – y Sally – que aquí se sirve de una pistola de rayos láser para defenderse de sus enemigos -.

Asmismo el control empleado dista mucho de ser perfecto y falla de forma significativa en su ejecución, pues los personajes responden de forma tardía, lo que tiende a complicar en exceso las zonas rodeadas de plataformas.

Por fortuna se han incluido cuantiosos secretos a la espera de ser descubiertos por aquellos jugadores más avezados, tales como niveles ocultos o valiosos ítems, lo que incentiva el factor de la exploración en todo momento.

Gráficamente el título suple parte de las carencias derivadas del nefasto control con unos personajes dibujados a mano a imagen y semejanza de la serie de animación americana, y con un diseño para los escenarios que recuerda en gran medida a aquellos parajes inhóspitos que eran el denominador común en cada uno de los episodios.

Este detalle le otorga una marcada personalidad al programa de la que carecen tantos otros fangames que toman prestados los sprites de los respectivos juegos originales; y este respeto por la serie se ha visto trasladado al apartado sonoro, que incluye versiones midi de los temas más conocidos, así como voces extraídas del programa televisivo.

En definitiva, lo que os depara en Sonic Epoch Advance es un apartado audiovisual solvente y una nula jugabilidad, siendo este último el aspecto que debería primar por encima del resto.

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Una verdadera lástima, pues en caso de haberse perfeccionado los controles, así como la ejecución de los saltos y dotado de una mayor velocidad al personaje principal, el programa se habría saldado con un título bastante recomendable para aquellos seguidores de la serie.

Aunque este no ha sido el caso.

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Por último, tan solo me resta dejaros el enlace desde el que podréis descargar el juego, si es que hubiera algún lector interesado en ello.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.