SONIC R

Con motivo del reciente lanzamiento del Sonic & SEGA AllStars Racing vamos a dedicarle un breve repaso a otro título basado en el popular personaje donde la velocidad pasaba por ser la gran protagonista, si bien es preciso matizar que años antes que este el veloz erizo ya había participado en hasta dos juegos que basaban su principal atractivo en una serie de carreras motorizadas, que son el Sonic Drift y su continuación directa, ambos disponibles para la añorada consola portátil de SEGA Game Gear.

Y es que si hay una máxima presente en la práctica totalidad de aventuras protagonizadas por el erizo azul esta ha sido siempre su rapidez, donde la entrega que nos ocupa es un claro referente.


Sonic R es un vertiginoso programa que a buen seguro satisfará las necesidades de velocidad y plataformas de todos aquellos que se cuenten entre los aficionados al género, exprimiendo las capacidades de Saturn hasta límites insospechados.

.
Ambientado en una serie de niveles tan rebosantes de color como imaginativos, cada una de las fases ha sido concebida para sacar el mayor partido posible a aquellas habilidades intrínsecas que caracterizan a los diferentes corredores seleccionables de entre un plantel que encandilará a los seguidores habituales de la franquicia.


Como punto de partida el usuario tendrá a su entera disposición cinco personajes, que son los siguientes: Sonic, Tals, Knuckles, Amy y finalmente el pérfido Dr. Robotnik, a los que habrá que sumarle otros tantos secretos y hasta tres modos de juego, tales como el Grand Prix, que será vuestra elección prioritaria, Time Trial y por último el siempre necesario Versus, en el que no se aprecia merma de velocidad o calidad alguna en los escenarios, ideal para retar a un amigo.

.
Pero en cualquiera de las modalidades el objetivo será siempre el mismo, llegar el primero a la meta atravesando toda suerte de parajes que albergan una gran cantidad de recorridos alternativos, engalanados además con vistosos cambios climáticos, y si ello fuera posible, dar con el paradero de cinco preciadas monedas que están repartidas a lo largo de cada uno de los escenarios y, en última instancia, localizar las poderosas esmeraldas del Caos, lo que os obligará a inspeccionar a fondo todos los circuitos disponibles.

Por fortuna, para facilitar vuestro tránsito y ampliar las posibilidades de victoria encontraréis una gran cantidad de potenciadores además de múltiples anillos que en determinadas ocasiones se exigirán para abrir sendas compuertas que casi siempre reservan un suculento premio en su interior, o una trampa quizá.

De este modo se acentúa ese componente plataformero que puede llegar a ser tanto o más importante que la velocidad, haciendo necesario por añadidura superar los niveles de forma reiterada para descubrir todos los caminos existentes obteniendo así muchos de los premios que ellos albergan.

Sobra decir que será un requisito indispensable adquirir el total de monedas y esmeraldas del Caos para tener acceso al resto de participantes, sean Metal Sonic, Metal Knuckles, Metal Robotnik, Tails Doll y el infalible Super Sonic, la joya de la corona, cada uno de ellos con habilidades y aptitudes bien diferenciadas del resto.

Y así Sonic es uno de los corredores más veloces, mientras que Tails es capaz de volar, Knuckles por su parte planea y escala grandes superficies, Robotnik puede flotar sobre el agua gracias al buen uso de su nave, y un largo etcétera.

A todos estos personajes se le añade también una nueva pista secreta y otros elementos que deberá descubrir el jugador por cuenta propia.

Contrarrestando con sus muchas virtudes, el control adolece de ciertas imperfecciones que complicaran en mayor medida el tránsito a través de los múltiples circuitos más de lo que sería deseable, en parte debido a la inercia que con motivo de las grandes velocidades se llega a alcanzar y a lo enrevesado de algunos escenarios, dotados de continuos cambios de rasante, curvas muy pronunciadas y plataformas traicioneras.


Sin embargo esto no impedirá disfrutar de uno de los apartados gráficos y sonoros más bellos de todo el extenso catálogo de que dispuso la polémica consola de 32 bits de SEGA, luciendo un aspecto completamente tridimensional brillante, como muy pocos títulos de Saturn pudieron hacerlo, y que nada tenía que envidiar a algunas de las más prestigiosas creaciones comercializadas en otras consolas de mayor reputación.

.

RESUMIENDO

Tanto los personajes como los escenarios lucen un modelado sensacional, dejando patentes las capacidades de Saturn para gestionar juegos en plenas 3D al más alto nivel, aunque los molestos efectos de popping son una constante.

El apartado sonoro es otro de los puntos fuertes del compacto, pues todas las melodías están cantadas, lo que ya da una buena muestra del mimo que han vertido sus creadores en este aspecto, con unos temas realmente sobresalientes. En lo que respecta a los diferentes sonidos que hacen acto de presencia, cada personaje goza del suyo propio, dando lugar a una sección digna de toda loa y alabanza.

El aspecto que peor parado ha salido es el control, que en determinadas ocasiones se muestra claramente deficiente, aunque una vez dominado os costará soltar el pad, literalmente.

En definitiva, Sonic R combina lo mejor de dos mundos, la velocidad y las plataformas, en un original y divertido arcade tan trepidante como los títulos a los que nos tenía acostumbrados el erizo azul en la década de los noventa.

Por si fuera poco, visualmente es de lo más impactante que pudo verse en Saturn y el diseño de los circuitos invita a profundizar en ellos, consiguiendo uno de los juegos de velocidad más recomendables no solo del catálogo de la maltrecha consola, sino del resto de sus competidoras.

Una contienda hecha a medida del célebre personaje, ideal para aquellos que busquen un título divertido y sin grandes complicaciones en el que las carreras se desarrollan a un ritmo realmente vertiginoso.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.