SONIC SHUFFLE

Coincidiendo con el décimo aniversario del erizo más famoso de todos los tiempos, al menos en lo que respecta al panorama consolero, SEGA decidió rendirle un merecido homenaje en el que no podían faltar algunos de sus inseparables compañeros de aventuras.

Sin embargo, pese a lo que cabría esperar, la encargada del desarrollo en esta nueva entrega no fue la propia compañía nipona, sino la prestigiosa Hudson Soft.
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Y el resultado se saldó con un vistoso party game, siguiendo la línea que había impuesto el carismático fontanero en Nintendo 64 con los divertidísimos Mario Party, y en menor medida el bueno de Crash Bandicoot en PlayStation con el popular Crash Bash.

Aquellos que desconozcan este singular sistema de juego, han de saber que su desarrollo transcurre sobre un desproporcionado tablero tridimensional en el que cada usuario deberá recolectar un determinado numero de objetos, ya sean los concurridos anillos de oro, esmeraldas o emblemas, mientras tientan a la suerte enfrentándose contra todo tipo de minijuegos y pruebas de lo más variopinto.

Nada realmente novedoso hasta este punto no obstante, pues a grandes rasgos repite los mismos esquemas que conforman cualquier título de estas características.

Con todo, el sobrado carisma del que hace gala el erizo supersónico, que tan hondo caló entre los antiguos poseedores de Mega Drive, queda patente desde la primera partida.
De entrada llama poderosamente la atención la arrolladora personalidad de sus simpáticos protagonistas, siendo este uno de los principales reclamos del GD-Rom.

Y no resulta de extrañar, pues a nadie le sorprende que Sonic es por derecho propio uno de los héroes más representativos del sector.
Durante la primera toma de contacto tan sólo será posible seleccionar a los habituales Sonic, Tails, Knuckles y Amy, aunque conforme se afiance el progreso se añadirán a este selecto plantel otros tantos personajes del calibre de Big, Chao, E-102 e incluso el poderoso Super Sonic, siendo todos ellos unos viejos conocidos del soberbio Sonic Adventure que debutó en Dreamcast.
Aunque como es lógico, el pérfido Dr. Robotnik tampoco podía perderse esta animada celebración, pese a no haber sido invitado a la fiesta.

No obstante su cometido se limitará a incomodar al sufrido jugador y no ejercerá la labor de enemigo al uso, tal como viene siendo tradicional en la práctica totalidad de entregas; si bien no es menos cierto que ocasionalmente, y a pesar de sus malas intenciones, conseguirá favorecer – y no entorpecer – al usuario.

UN JUEGO DE TABLERO CON ARGUMENTO

Pese a que su hilo argumental no puede competir en complejidad con el anteriormente citado Sonic Adventure, al menos este sirve para dar continuidad a cada partida.

A grandes rasgos, Sonic y el resto de sus compañeros de equipo viajarán a la fantástica dimensión de los sueños, donde las ilusiones de todos los seres vivos se almacenan en una suerte de cristales que el nefasto duende Void se ha propuesto destruir para poder acceder así a su inconmensurable poder, pues en un alarde de originalidad planeará hacerse con el codiciado control del mundo.

Pero incluso mediante esta declaración de intenciones queda claro que Sonic Shuffle dista mucho de ser una aventura convencional, pues centra su interés en el juego de tablero donde quedan garantizadas multitud de sorpresas y sonrisas.

Los aficionados podrán acceder a un total de cinco tableros con nombres tan atractivos como Costa Esmeralda o Firebird, en los que cada uno de los participantes serán recompensados con un numero limitado de cartas enumeradas, que a su vez determinarán cuántas casillas podrán alcanzar por cada tirada.

Dependiendo de la casilla donde caigan, harán acto de presencia un total de cuarenta y nueve frenéticos minijuegos, que podrán disfrutarse en solitario o bien por equipos.
Sin olvidar que también aparecerán los temibles monstruos finales, de los que saldrá victorioso aquél que se alce con la carta más alta.

Tristemente se descartó la opción de jugar online, desechando así uno de los grandes alicientes que poseía la blanca de SEGA, aunque la diversión queda garantizada en todo momento.
No en vano, en la creación de este notable programa trabajaron algunos de los miembros que hicieron posible el añorado Mario Party.

PERO UN ARGUMENTO QUE PECA DE SENCILLO

Tal como decíamos, a pesar de que Sonic Shuffle es un party game de tablero a base de turnos, salpicado de casillas y poblado de minijuegos, sus creadores no quisieron descuidar un sencillo argumento que explicase el origen de esta sana diversión que transcurre en una dimensión paralela, donde Sonic y sus amigos se enzarzarán en una encarnizada competición que les obligará a acumular cifras desorbitadas de cristales.
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La trama propiamente dicha cobrará importancia en el modo historia, en el que se podrá jugar en solitario contra la CPU o en compañía, y quedará patente durante el progreso de la partida conforme se vayan superando retos específicos.

EL APARTADO GRÁFICO DOMINADO POR EL USO DEL CELL SHADING

Sonic Shuffle repite ese estilo gráfico que antaño pusieron de moda títulos como Jet Set Radio o Wacky Races, en el que los personajes planos recuerdan a los dibujos animados; todo ello ensalzado por el clásico diseño de vivos colores y atronadora luminosidad que caracteriza a la gran mayoría de aventuras protagonizadas por el incombustible Sonic.

¿Os atrae el planteamiento? Pues llamad a otros tres amigos porque la fiesta ya ha comenzado.

MINIJUEGOS PARA TODOS LOS GUSTOS

La diversión que ofrece este compacto es preciso buscarla en los continuos eventos o pruebas que deberá superar cada jugador de forma individual, y muy especialmente en cuantiosos minijuegos donde todos los usuarios participarán – ya sea en solitario o por equipos de dos contra dos, e incluso en partidas de uno contra todos los demás -, de los más variados y originales retos, cuya diversión resulta incuestionable.

SUS MAYORES ATRACTIVOS

Queda claro que el carisma de la mascota de SEGA supone un auténtico aval para cualquier juego en el que aparezca como protagonista, y más aún si viene acompañado por sus inseparables amigos.

Por si fuera poco, Sonic Shuffle se trata del primer party game aparecido en Dreamcast, un género pensado para disfrutar en compañía de otros tantos conocidos.

Y ya para finalizar, el elevado numero de pruebas disponibles – hasta cuarenta y nueve nada menos – conseguirá que los minijuegos dificilmente se repitan, favoreciendo así el ritmo frenético y desenfadado de la partida.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.