SPACE STATION: SILICON VALLEY

Casi sin darnos cuenta de ello se fue mezclando la delirante fauna que habita en Silicon Valley con los más populares héroes de Nintendo 64.

Y no es para menos, pues la irresistible mezcla de conceptos que proponen, a medio camino entre un juego de plataformas y otro de puzzles no exentos de cierta estrategia, os permite controlar a la nada despreciable cantidad de cuarenta animales con habilidades bien diferenciadas entre sí.

Un planteamiento cuanto menos inusual que, mal nos pese, no se ha prodigado excesivamente en dicha consola.

Huelga decir que, pese a la complejidad intrínseca del género, la premisa resulta bastante asequible: en cada fase será necesario cumplir con determinadas instrucciones, que a su vez permitirán accionar el mecanismo que os transporta hacia el siguiente nivel.

Para tal fin se os otorga el control de un chip muy especial, capaz de poseer el cuerpo de los diferentes animales que pueblan cada zona, y aprovechar sus movimientos para resolver así los numerosos puzzles que se plantean.

La dificultad, no obstante, radica en saber qué hacer, dónde, cuándo y cómo; y ahí es donde la estrategia se torna un elemento fundamental para llevar la aventura a buen puerto.

Los cuantiosos obstáculos que entorpecerán vuestro camino y el elevado número de pantallas aseguran su más que considerable duración y variedad, aunque eso no impedirá que acabéis con agujetas cerebrales, en parte debido a la falta de costumbre por la irrisoria proliferación del género.

LA JUGABILIDAD ES REALMENTE MERITORIA, Y LOS GRÁFICOS CUMPLEN SIN GRANDES ALARDES

Con toda probabilidad Silicon Valley no despuntó en el catálogo de Nintendo 64 debido a su discreto apartado gráfico, pues se encuentra por debajo de la media.

Con todo, los atípicos personajes que desfilan por el juego van sobrados de simpatía; aunque es justo reconocer que su aspecto resulta excesivamente poligonal, y tampoco abundan los detalles en cada escenario.

Un handicap que se ve agravado por el juego de cámaras, pues plantea ligeros problemas de visibilidad y carece de la opción para enfocar hacia arriba sin ir más lejos.

Sin embargo, no es menos cierto que todas estas carencias palidecen frente al irresistible planteamiento y su maravillosa carga adictiva, que dan como resultado un título divertido y muy recomendable para los amantes del género.

Tanto es así que la mezcla de estrategia e inteligencia se revela como el auténtico gran valor del programa.

Por si fuera poco, todos los textos llegaron traducidos al castellano, algo fundamental en un título de estas características, y poco habitual en la consola de Nintendo.

ANIMALES POR DOQUIER

La clave del éxito consiste en controlar a cualquier animal que previamente haya sido derrotado, teniendo en consideración que hay decenas de ellos y cada uno puede realizar dos movimientos muy propios, tales como saltar, volar, disparar, y un largo etcétera.

Así pues, para resolver las situaciones que se os plantean deberéis discurrir qué bicho es el indicado en cada momento, y cumplir así con la misión que os ha sido encomendada.

Como veis, una oferta de lo más completa, pues contiene estrategia y puzzles de sobra, engalanados por las siempre bien recibidas plataformas y ese justo toque de acción.

AL SERVICIO DE SU SEÑORÍA

Vuestro rol en Silicon Valley es el que se denomina popularmente como un “mandado“, pues en el papel de Evo – un pequeño robot para más señas – deberéis cumplir las órdenes de vuestro amo y señor a lo largo de cada nivel.

Tan sólo si las cumplís todas con éxito será posible acceder a las siguientes fases.


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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.