SPIROU

Los cómics franco-belgas fueron durante mucho tiempo la fuente de inspiración de la compañía francesa Infogrames.

Tras sus éxitos con Los Pitufos y la saga Astérix le llegó el turno a un nombre menos conocido por estos lares, Spirou.

Para que os hagáis una idea aproximada, este personaje es el origen de nuestro Botones Sacarino y, como él, se ve envuelto en las más curiosas situaciones en compañía de alguna de sus mascotas.

En este caso va a ser una ardilla la encargada de mostrarle el camino… un camino, por cierto, que está plagado de obstáculos.

Y es que, para que vayáis entrando en la historia, Arsénico ha robado los inventos del profesor Champignac con la intención de crear un ejército de robots destructivos.

Y claro, Spirou ha de evitarlo a toda costa.

La aventura discurre entre ocho variadas fases de plataformas puras y duras; desde el metro a los tejados, desde las montañas a los pantanos, y nuestro botones sólo va a contar con su agilidad e inteligencia para enfrentarse a enrevesados mapeados.

Se verá incluso a los mandos de una extraña nave en una fase de mata-mata horizontal, aunque eso sí, el juego no oculta demasiados misterios.

Recoger gorros para conseguir vidas extra, junto a algún que otro ejercicio de inteligencia y habilidad, es todo lo que va a exigir de vosotros.

No busquéis más sorpresas, porque no las encontraréis.

MÁS DE LO MISMO

Las plataformas son uno de los géneros más explotados desde que se crearon los videojuegos, pero también uno de los más divertidos y asequibles.

Aunque para seguir atrayendo necesitan la inclusión de nuevos elementos y situaciones distintas.

Necesitan originalidad, y eso es algo de lo que carece este cartucho.

Así pues, Spirou es otro plataformas más, bastante fácil y que, en ocasiones, puede resultar monótono.

Un personaje bien animado y buenos escenarios no bastan para hacerlo especial: le falta algo más de chispa, algo más de originalidad y bastante más fuerza.

Las fases son todas muy semejantes, con pocos enemigos y complicaciones casi idénticas en cada caso.

En fin, los más pequeños van a disfrutar de lo lindo con Spirou, pero el resto lo encontrará demasiado parecido a otra docena de títulos.

GORROS MIL

Para tener más posibilidades de éxito, es útil coger los gorros de botones.

Cada cien, ganaréis una vida extra.

MATAMARCIANOS

Hacia la mitad del juego tropezaréis con esta original fase en forma de matamarcianos horizontal.

Debéis tener mucho cuidado para no quedaros sin combustible.

GOLOSINAS GRÁFICAS

Uno de los puntos fuertes del juego reside en la perfecta animación con la que cuenta el protagonista.

Spirou es capaz de realizar todo tipo de movimientos, aunque en ocasiones no es nada fácil conseguir que responda fiablemente a las órdenes.

EN SÍNTESIS

En lo visual, destaca un personaje bien animado sobre escenarios más o menos coloristas y variados.

La música, por su parte, es algo machacona y, como el resto del juego, poco original… pero se deja escuchar.

El resto de sonidos cumplen su cometido sin alardes de ningún tipo y mantienen la tónica general de “está bien, pero…”.

Por lo demás, el protagonista cae en gracia y se deja manejar, aunque a veces se niega a agarrarse y trepar.

Si bien, no es menos cierto que el juego tiene pocos alicientes añadidos al simple avanzar, convirtiéndose en fácil y excesivamente monótono.

Para que nos entendamos, un plataformas más, con escasos toques de originalidad, que no añade nada nuevo a un género demasiado explotado.

PROS Y CONTRAS

Llegados a este punto conviene ensalzar la buena animación de Spirou, y que los textos nos llegaron en perfecto castellano.

Lamentablemente, se trata de un título monótono y falto de toda originalidad, con escasez de enemigos y demasiado fácil.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.