STREET FIGHTER EN NINTENDO

Casi 25 años después del debut en SNES, Street Fighter II llega a los circuitos de Switch

A veces puede ocurrir que una segunda parte sea superior a la primera.

En el cine o incluso en libros ha pasado, pero el caso de Street Fighter va más allá de eso.

Hablamos de un primer juego que no destacó demasiado, y una segunda entrega tan histórica y revolucionaria, que marcó todo un género para siempre.

De hecho, lo normal era decir “un juego estilo Street Fighter II“, con el número incluido, para que no hubiera dudas.

El original fue un arcade de 1.987, innovador en varios aspectos, pero que resultó demasiado complicado de manejar.

Lo dirigió Takashi Nishiyama junto a Hiroshi Matsumoto, quienes abandonaron Capcom justo después y acabaron siendo contratados por SNK, compañía que pasarían a la historia precisamente por sus juegos de lucha.

Y LLEGÓ EL COLOSO

En Capcom casi siguen con la saga cambiando totalmente el concepto, pero ese primer intento acabó siendo Final Fight.

La recreativa de Haggar, Guy y Cody fue un exitazo, y la compañía decidió retomar Street Fighter mejorando su jugabilidad.

Pusieron a Noritaka Funamizu a cargo de unas 40 personas, que centraron sus esfuerzos en los personajes: su diseño, sus animaciones y sus habilidades.

De esto se encargaron Akira Nishitani y Akira Yasuda a quienes, en última instancia, debemos todo lo que pasó a continuación.

1.991, los salones recreativos del planeta empiezan a recibir una recreativa cargada de personajes carismáticos, magias increíbles, muchísimos botones… pero con una jugabilidad absolutamente maravillosa y jamás vista hasta la fecha.

Por aquí somos varios los cargados de recuerdos sobre la primera vez que nos enfrentamos a Vega, lo difícil que era Blanka… o de aquella vez que perdimos contra Dhalsim los cinco duros del día.

EL CEREBRO DE LA BESTIA

Pero llegó 1.992 y, aparte de Juegos Olímpicos y Exposición Universal, a España llegó la increíble nueva consola de Nintendo.

16 bits de puro color que empezaron a alucinarnos desde el verano.

Aquella manida frase de “las máquinas recreativas en casa” parecía que iba a cumplirse al fin, y fue justo para Navidad cuando la versión doméstica de Street Fighter II hizo su aparición en tiendas.

El juego era casi idéntico al mejor arcade que se conocía, ¡y lo teníamos en la tele del salón!.

¡Y con los seis botones!.

Además traía mejoras, como un modo Versus y un trucazo – sí, esas combinaciones de botones de la época – para sacar el segundo color.

Las ventas superaron las expectativas, y desde Tetris no se veía nada igual.

Hablamos de un juego de una compañía externa, para una consola totalmente nueva… y que consiguió vender más de 6 millones de copias.

Por supuesto, había que seguir adelante con el fenómeno y los subtítulos empezaron a crecer.

El más esperado era el obvio: queríamos controlar a los jefes finales.

A esa versión se la llamó Champion Edition y no la vimos en SNES.

Para los curiosos, está en la Consola Virtual de Wii, tanto de TurboGrafx como de Mega Drive.

A TODA PRISA

El siguiente avance fue subir la velocidad – si ves hoy SFII se percibe lento – y ampliar los colores disponibles de los luchadores.

A pesar de tener la misma base que el primero, Street Fighter II Turbo arrasó en Super Nintendo con más de 4 millones de copias.

De algún modo, el público asoció las marcas Street Fighter y SNES, ya que en Mega Drive no conseguía vender ni un tercio.

Lo particular de esta edición – muy evidente si la compráis en cualquier Consola Virtual – es un sonido impresionante.

Poco después llegó el más grande de todos, Super Street Fighter II, con cuatro nuevos luchadores y hasta torneos… pero el desgaste de la marca ya se hizo notar y “sólo” vendió unos 2 millones de unidades para SNES.

Hora de renovarse y de expandirse.

Por una parte llegaron los Alpha, de estética mucho más anime, cuya segunda parte llegó a salir en SNES casi pisándose ya con la llegada de Nintendo 64, y por el otro la serie aterrizó – para quedarse – en las portátiles.

LUCHA DE BOLSILLO

Por desgracia, desde Nintendo 64 nos hemos acostumbrado a no tener Street Fighter en consolas “grandes” de Nintendo.

En cambio, en portátiles sólo DS ha faltado a la cita.

Desde Game Boy hasta 3DS, Capcom ha sacado un juegazo tras otro, empezando por una sorprendente versión del mito en Game Boy.

La Color tuvo el Alpha – menos vistoso, pero muy fluido – y GBA alcanzó la gloria en las dos sagas del momento: SFII y SFA.

Nada menos que 9 años después fue 3DS la que se lanzó con un gran port del juego de lucha de moda, y en nuestros días es Switch la que cierra el círculo con la versión actualizada de aquella joya inmortal.

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