SUPER CASTLEVANIA IV

Lenta y funesta avanza la noche sobre Transylvania, cubriendo con su oscuro manto el cielo nocturno; un cielo vacío de estrellas, envuelto en un silencio sepulcral que se ve interrumpido tan solo por el susurrar del gélido viento, poblado de voces paganas que no hace sino presagiar el mal que se avecina.

Y como respuesta a una noche que ya ha nacido muerta, en lo profundo del abismo se alza silenciosa la figura de un hombre, cuya alma alberga sentimientos más profundos, oscuros e impenetrables que el corazón de la noche misma.

Pronto su silueta se desvanece, se confunde hasta desaparecer, portando la desgracia y la muerte a todo aquel que tenga el infortunio de cruzarse en su camino.

Mientras el pueblo permanece ajeno a su desgracia, desconocedor de que la catástrofe se cierne sobre ellos.

Tan solo un hombre parece percatarse del nuevo veneno que consume su tierra y anida en los corazones de las buenas gentes lenta, pero inexorablemente.

Su nombre, Simon Belmont, el último de un linaje bendecido con un extraño poder.

Desde el día de su nacimiento su destino ya había sido marcado, heredero del legendario látigo matavampiros, portador de un estigma que guía sus pasos allá donde ningún mortal es bien recibido, pues solo el dolor y la muerte aguardan.

De este modo da comienzo uno de los mayores éxitos de Konami de cuantos se recuerdan en su paso por las plataformas de 16 bits, marcado por un cartucho que no dejaba indiferente a nadie gracias a una santa trinidad conformada por unos gráficos dignos de toda loa y alabanza, una jugabilidad que roza la excelencia, y una banda sonora magistral.

No en vano, la serie de Castlevania ya se había ganado el favor incondicional de los usuarios de Nintendo allá por el año 1.991 cuando este título vio la luz en tierras japonesas, y un año más tarde en el resto del mundo.

Tres entregas en Nintendo y dos para Game Boy fueron las responsables de elevar la franquicia a la categoría de mito.

Sin embargo, con esta nueva aventura Konami consiguió superar lo que parecía imposible, alimentando los mejores anhelos y dando forma a esa materia de la que se nutren los sueños.

Los culpables de su éxito eran doce gigantescos niveles, una banda sonora majestuosa, gráficos barrocos dotados de una belleza atronadora, un desarrollo espectacular, y una jugabilidad inusitada que sirvieron para convertir a este juego en un clásico desde el mismo momento de su lanzamiento.

A estas cuantiosas virtudes era necesario sumarle una ambientación lúgubre, casi tétrica y toda esa clase de detalles punteros que siempre han servido para diferenciar a Konami del resto; efectos de rotación, diferentes planos de scroll, un uso magistral del modo 7, y un diseño para los distintos personajes soberbio, incluyendo hasta el más insignificante de los enemigos.

Pero todas estas virtudes de poco valdrían si el programa falla en su ejecución.

Por fortuna, este no es el caso de Super Castlevania IV, que viene acompañado de un control depurado y bien resuelto, con uno de los protagonistas más versátiles de toda la saga, y dotado además de unos movimientos tan sencillos como innovadores, que le permiten desde atacar en cualquier ángulo o dirección hasta hacer uso de su látigo para balancearse a modo de improvisada liana.

La curva de aprendizaje está hilvanada con maestría, si bien la dificultad resulta ciertamente elevada, más aun después de haber completado el juego, momento en que se desbloquea un nuevo nivel de dificultad, otorgando así mayores alicientes que incentivan a volver a disfrutar de la aventura.

La majestuosa banda sonora es otro de los apartados a destacar, cargada de melodías que ya han pasado a los anales de los videojuegos, con multitud de canciones para el recuerdo.

Buena muestra del talento que atesoran las composiciones de Masanori Adachi y Souji Taro es que todas y cada una de las piezas que integran la banda sonora de este cartucho se encuentran entre las mejores disponibles de toda la saga Castlevania, y eso viniendo de una franquicia que tiene más de veinte años de historia a sus espaldas, es decir mucho.

Y si el apartado musical ya supuso toda una delicia, los efectos sonoros no desentonaban en absoluto con las diferentes melodías, compitiendo en maestría y reclamando la atención del jugador de la mejor forma posible, contribuyendo a engalanar una atmósfera impecable, todo ello con una serenidad arrolladora.

Numerosos galardones así lo avalan, entre ellos, el premio a la mejor aventura y mejor banda sonora del año 1.992, superando así a obras consagradas del calibre de Legend of Zelda: A Link to the Past, por citar solo un ejemplo, para que os hagáis a la idea de la genialidad y el talento que atesora este cartucho.

Uno de los responsables de que una gran cantidad de usuarios se decantara por Super Nintendo en detrimento de la 16 bits de SEGA.

RESUMIENDO

Super Castlevania IV no dejó indiferente a nadie.

Desde el principio hasta el final el jugador se ve inmerso en una atmósfera tétrica y lúgubre donde las haya, dotada de ese halo de terror y misterio que ha caracterizado a la saga desde sus comienzos, con la majestuosidad del castillo de Drácula siempre presente.

Graficamente es una delicia, y la banda sonora un objeto de puro deseo.

A estas y otras virtudes sumadle una gran cantidad de planos de scroll, rotaciones y zooms de todo tipo, cuantiosas armas, un desarrollo clásico y un mapeado de grandes dimensiones, dando como único resultado posible una obra maestra atemporal de proporciones épicas.

Un título que fue concebido muy especialmente para Super Nintendo y rompió todos los moldes conocidos en la época, sobresaliente en todos los apartados que lo conforman.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.