SUPER MARIO BROS.

El problema de los clásicos, en general, es que son viejos.

Dan lugar a cambios y redefinen el panorama, pero juegos menos influyentes perfeccionan las innovaciones que empezaron y acaban siendo mucho más divertidos.

Por ejemplo, Star Fox no es tan rompedor como Asteroids, pero cualquiera que se quede atrapado en un ascensor sin duda preferirá el primero para pasar el rato.

Aun así, Super Mario Bros., que hizo tanto para definir los juegos de plataformas de desplazamiento lateral, sigue siendo, tras varias décadas, uno de los mejores.

Puede que sus colores parezcan un poco apagados para los estándares actuales, pero tiene un diseño de enemigos excelente, mundos complicados y secretos para aburrir, engalanados por una banda sonora con sabor caribeño inolvidable, cuando Mario – y su hermano Luigi en el modo de dos jugadores – van a rescatar a la princesa, secuestrada por Bowser.

Pero, por encima de todo, Super Mario Bros. atesora unos movimientos creíbles, algo de lo que carecen muchos otros juegos coetáneos.

Si pones a Mario a correr, luego necesitarás tiempo y espacio para que se detenga; si quieres intentar un gran salto, deberás coger carrerilla; si saltas sobre un enemigo, puede que necesites afinar tu aterrizaje mientras estás en el aire.

Todo ello le otorga al juego la precisión necesaria para afrontar un montón de niveles exteriores y subterráneos con un ritmo trepidante, con sus entornos brillantemente destructibles y los famosos poderes, como la seta de crecimiento y la flor de fuego.

Super Mario Bros., por tanto, no es una antigualla, ni mucho menos; es un placer sencillo y directo que todavía le da muchas vueltas a juegos más complejos y de rabiosa actualidad.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.