SUPER MARIO BROS

Tras el éxito del legendario arcade Donkey Kong, el bueno de Mario volvió a repetir un nuevo triunfo protagonizando un título junto a su inseparable hermano Luigi, allá por el lejano 1.983, bautizado para la ocasión con el sonoro nombre de Mario Bros.

Sin embargo, aún tuvieron que transcurrir dos años más para que la reputación del carismático fontanero italiano alcanzase su cenit; y todo gracias al lanzamiento del sobresaliente Super Mario Bros, elaborado para una consola que supuso un punto de inflexión en la industria del ocio electrónico, nada menos que la Nintendo Entertainment System, popularmente conocida como NES.

Esta obra maestra de la programación corrió a cargo del insigne Shigeru Miyamoto, que no se limitó a superar la gloria conquistada por el mítico Donkey Kong, sino que sentó las bases del género al crear un juego de plataformas técnicamente impecable, y de paso, convirtió al célebre personaje en el icono principal de la compañía desarrolladora, además de uno de los héroes más vitoreados en el sector.

Y es que Super Mario Bros rompió con todos los moldes establecidos, llegando a consolidarse por derecho propio como una nueva forma de entender y aproximarse a los videojuegos.

Respecto a su argumento, nos propone asumir el control de Mario o, en su defecto, Luigi, quienes deberán rescatar a la gentil princesa Peach del Reino Champiñón de las garras del pérfido Bowser, el temido rey de los Koopas.

Para tal fin, ambos hermanos deberán atravesar un total de ocho coloridos mundos, divididos a su vez en cuatro respectivas fases cuyo denominador común es preciso buscarlo en infinidad de obstáculos que sortear y enemigos que abatir, tales como tortugas, setas, plantas carnívoras, pulpos e incluso balas de cañón, sin olvidar un impasible temporizador; amén de las consabidas plataformas.

Por si esto no bastara, en la fase póstuma de cada escenario, ambientada en un siniestro castillo para la ocasión, el valeroso protagonista deberá enfrentarse en singular batalla contra el poderoso rey Bowser, un adversario de gran envergadura y voluntad inquebrantable que opondrá firme resistencia al orondo fontanero.

Afortunadamente, en su arduo caminar los dos personajes principales contarán con la inestimable ayuda de toda suerte de ítems especiales, cuya variedad queda fuera de toda duda.

Y así, al coger una seta Mario incrementará su tamaño, con la habilidad añadida de partir determinados bloques dispersos por el escenario.

Pero eso no es todo, pues el simpático protagonista podrá potenciar, aún más si cabe, su poder.

Para ello será necesario tocar una flor, que le otorga al héroe la capacidad de lanzar bolas de fuego a sus desafortunados enemigos, pudiendo así eliminarlos a distancia, aunque no en su totalidad.

Sumadle a estos objetos estrellas que conceden invencibilidad, preciadas vidas extra y numerosos atajos en forma de tuberías o plantas trepadoras.

Gracias a ellos será posible acceder a lugares fantásticos, donde casi siempre aguarda alguna recompensa, o simplemente acortar el camino que separa a Mario de su codiciada meta.

Mención especial se merecen determinadas zonas secretas, en las que se brinda la opción de evadir entre uno o varios mundos, en función de los intereses de cada usuario y de la pantalla en cuestión.

Por descontado, estos lugares conocidos como warp zones, se han convertido en poco menos que una de las señas de identidad de la franquicia, apareciendo en multitud de aventuras protagonizadas por esta alegre mascota.

Completan la oferta un diseño para los distintos niveles simplemente excepcional, con una riqueza y pluralidad de detalles envidiable.

De modo que será posible transitar escenarios superiores, inferiores, diurnos, nocturnos, exteriores, interiores, acuáticos, nevados y un largo etcétera, aunque todos ellos dominados por la variedad y el buen gusto.

Y si exquisito resulta el apartado gráfico, su magistral banda sonora, formada por hasta cuatro temas musicales, no desmerece en absoluto, hasta el punto de que ya forma parte de la historia de los videojuegos.

Tal es la maestría del inigualable maestro Koji Kondo, uno de los compositores más destacados y apreciados entre los seguidores de la compañía nipona.

De todos es sabido que Super Mario Bros no está exento de ligeros fallos de programación, siendo quizá el más conocido el apodado como Minus World, compuesto por tres fases en la versión japonesa del programa, y tan sólo una en la occidental.

Aunque no es menos cierto que incluso estos pequeños errores se tornan en todo un acierto jugable, acrecentando aún más el mito y el prestigio del título si cabe.

Por último, aquí os dejo un enlace desde el que podréis disfrutar de una de las mejores variantes del juego que han visto la luz hasta la fecha, protagonizada por numerosos héroes de Nintendo.

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