SUPER MARIO GALAXY (PARTE 2)

DIVAGACIONES EN EL DESARROLLO

El juego, sin embargo, está lleno de pruebas independientes al desarrollo principal.

Algunas, muy interesantes, que utilizan el Wiimote de forma más acentuada.

Lejos de ser simples añadidos, son pruebas que no rompen el ritmo de juego y dan una pequeña inyección de variedad al conjunto global, aunque son menudencias ante la complejidad de la obra principal.

Una sensación similar nos dejan los populares trajes, que lejos de ser una vuelta de tuerca en lo jugable, son más anecdóticos y puntuales de lo esperado.

Donde estas nuevas facultades destacan – especialmente el Mario Abeja o el Mario Muelle, este último francamente divertido – es en recuperar un poco el humor que siempre ha destilado la saga.

Es el encanto e inocencia que nos atrapó en la infancia y probablemente atrape a las nuevas generaciones.

El modo Cooperativo a dos jugadores es muy superficial y no tiene mayor relevancia que tener entretenido al compañero de sofá, ya que a cualquier jugador experto, el lanzar estrellas y bloquear enemigos con el puntero del Wiimote le resultará poco estimulante.

En esta ocasión, el observatorio al estilo del castillo en Super Mario 64 es un planetario donde tendremos acceso a los diferentes planetas.

No llega a los niveles de encanto y carisma del hogar de la Princesa, pero como mero salón de tránsito es cómodo y accesible.

El abanico de niveles es el más metamórfico y rico que había proporcionado la saga en toda su historia, y el sistema de estrellas está concienzudamente equilibrado tanto para los jugadores hardcore como para los patosos.

Algunas estrellas pueden parecer regalos, pero su misión es más simplificar el camino a los jugadores torpes que enfurecer a los adictos.

Otras, mientras tanto, especialmente aquellas a las que tendremos acceso una vez finalizado el título – aproximadamente 60 estrellas – son sólo aptas para perseverantes y robots de pulso perfecto.

Algunos niveles sólo estarán disponibles en determinadas ocasiones, lo que obliga al jugador a moverse por las diferentes galaxias de forma dinámica, eliminando la posibilidad de completar el juego de forma lineal.

Este tipo de pruebas son revisitaciones de niveles ya completados en los que, debido a la aproximación de ciertos cometas, las leyes físicas son sensiblemente distintas: en algunas tendremos que conseguir cien monedas púrpura repartidas por el nivel, terminar la fase en modo contrarreloj, superar una carrera contra un alter ego o vencer al boss de turno con un solo punto de vida.

Esta prueba es muy interesante, ya que vuelve a demostrar la calidad de la compañía a la hora de hacer estimulantes combates finales.

En Super Mario Galaxy, aparte de seguir siendo vibrantes, intuitivos y con mecánicas perfectamente definidas, siguen resultando terriblemente divertidos.

CONFLICTOS ESPACIALES

Si nos centramos en la evolución de Mario como personaje, hay una característica que parece haber sido relegada hasta el olvido: eliminar a los enemigos mediante el uso del salto ha pasado a un segundo plano gracias al nuevo golpe de giro.

Este nuevo planteamiento no es gratuito, estoy seguro de que a Nintendo le ha costado horrores tomar esta decisión.

Desde luego, el salto en tres dimensiones es mucho menos preciso que en un desarrollo bidimensional, más aún teniendo los nuevos entornos esféricos, mucho más complejos y espacialmente menos abarcables.

Esta sustitución tiene premio para los románticos, ya que eliminando a los enemigos de la forma clásica obtendremos monedas, las cuales nos proporcionarán vida, mediante que de la forma sencilla seremos recompensados con trozos de estrella, la nueva moneda de cambio en el universo de Super Mario Galaxy.

No voy a entrar a trapo en el continuo debate sobre si los Marios han muerto en su salto hacia la tridimensionalidad, pues no me parece ético menospreciar la evolución del videojuego de esa manera.

Super Mario Galaxy ahonda en el concepto de plataformas puras muchísimo más que algunas de las vacas sagradas, intocables debido al paso del tiempo.

Niveles cercanos al final del título como la galaxia compuesta de juguetes son todo un ejemplo de madurez en el género, desgraciadamente maltratado por un reducido grupo de sectáreos.

OBRA MAGNÍFICA

En el fondo, es difícil resaltar las cualidades de este Super Mario Galaxy para Wii sin buscar reminiscencias o comparaciones, pero difícilmente se puede aplaudir más a un juego como éste si afirmamos que ante las obligatorias comparaciones no saldrá escaldado ni tan siquiera ante los títulos incunables de la longeva serie.

Completar la aventura puede llevar unas quince horas – con unas 60 estrellas podremos acceder al enfrentamiento contra Bowser -, pero desentrañar el cubo de Rubik de Nintendo al completo, las 120 estrellas, es sólo un reto digno de los más fieles al fontanero.

Nintendo ha firmado un juego que podía competir por el título de mejor juego de su historia.

Este macrohomenaje a la franquicia es también una seria reflexión sobre el mercado del videojuego.

Esquivando todo tipo de críticas perniciosas y fuera de lugar, Wii tiene en su catálogo uno de los juegos de mayor calidad de una generación de consolas en la que parecía que, para regocijo de sus detractores, no jugaba ningún papel.

Super Mario Galaxy conserva todas las facultades que han hecho grande a Mario, pero supera la simple autorreferencia continua para volver a escribir el camino a seguir en este género, tan en decadencia y lastrado a un continuo segundo plano.

Un homenaje a la perseverancia y paciencia de los jugadores habituales de la franquicia, un lujo para los nuevos jugadores y una bocanada de aire fresco para la industria del videojuego en general.

Y así, la historia del medio recibió una nueva página.

EN SÍNTESIS

Super Mario Galaxy ha logrado contentar hasta al fanático más histérico.

Nintendo firmó uno de los mejores juegos de su época, por lo que poco más hay que añadir: una de las joyas de aquella década.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.