SUPER SMASH BROS

Desde sus comienzos los usuarios de Nintendo 64 sufrieron de la ausencia de grandes beatem up para su consola.

Super Smash Bros no consigue suplir esa carencia, pero sin duda la disimula en gran medida con un solo cartucho capaz de hacer las delicias de cuatro “nintenderos” de pro en unos combates llenos de humor y fantasía.

Y es que, para todos aquellos que se hayan formulado en alguna ocasión la pregunta de si es una buena idea enfrentar entre sí a personajes tan simpáticos y adorables como Kirby, Pikachu y compañía, la respuesta es bien clara y rotunda: SI.

Super Smash Bros es un juego bien diferenciado del resto de títulos del género, incapaz de desbancar a programas del calibre de Virtua Fighter o el mismísimo Tekken 3.

Sin embargo, esto no quiere decir que sea un mal juego, pues su estilo de lucha nada tiene que ver con los anteriormente citados, haciendo gala de un sentido del humor alegre y desenfadado que suprime cualquier referencia posible a la violencia.

Digamos que juega en otra liga, y por tanto, no necesita competir con otros títulos de renombre, dado que el juego ideado por Hal Laboratory es único en su género.

No en vano, el mérito de juntar en un solo programa a una gran cantidad de personajes de Nintendo pertenecientes a diversas consolas, y añadir tanto los escenarios propios de estos, así como la música, se tornó en todo un acierto.

Como era de esperar, las acciones violentas han sido del todo suprimidas, por lo que no habrán litros de sangre, ni llaves devastadoras, ni plano dramático alguno que valga.

Pero esto no implica la ausencia de una gran diversión ni contundencia en los golpes, engalanados con la mejor jugabilidad y un sistema de control tan asequible como versátil, que encierra en su interior multitud de posibilidades, con unos movimientos rápidos y sencillos de realizar.

Para enriquecer más aun el ya de por si loable sistema de juego, se han incluido todo tipo de potenciadores; asimismo, los movimientos pertenecientes a cada personaje están bien diferenciados entre si, y lo mismo ocurre con sus cualidades y atributos.

Buena prueba de su impecable realización y puesta en escena, es que cualquiera puede disfrutar del título desde el primer minuto y sin conocimiento previo de su manejo, que se ha resuelto de la mejor forma posible.

Y estas virtudes se tornan magistrales si disponéis de cuatro amigos que puedan unirse a la partida, en un modo multijugador que es un claro ejemplo a seguir dadas las altas dosis de diversión que atesora, sobresaliente en todo momento en su ejecución.

El objetivo principal de cada luchador es expulsar al resto de contrincantes del escenario, para lo que será necesario incrementar el porcentaje de daños sufridos al menos hasta rebasar una cifra superior al 200%, momento en el que cualquier golpe encajado tiende a lanzar por los aires a los distintos personajes a unas distancias considerables.

De esta forma se ha sustituido las tradicionales barras de vida existentes en la totalidad de juegos de lucha del mercado, de acuerdo con el objetivo de Nintendo de limitar cualquier posible parecido a la violencia real.

Durante el transcurso de los combates, no será necesario ejecutar complejos movimientos ni combinaciones para realizar toda clase de ataques especiales, como si sucede en la gran mayoría de beatem up existentes.

En Super Smash Bros tenéis a vuestra entera disposición una gran variedad de acciones que os otorgan plena libertad de movimientos en escenarios de considerable tamaño, que van desde saltos de gran altura, movimientos tan sorprendentes como divertidos, y una variedad de armas y objetos tal que rompen la posible monotonía de los combates combinando de forma entrañable fantasía y buen humor, que se dispensa con cada golpe efectuado.

En cuanto al apartado técnico del juego, tanto a nivel visual como sonoro, hay algunos aspectos más trabajados que otros.

De entrada, los gráficos consiguen recrear con acierto los escenarios propios de cada personaje, basados en sus juegos originales, sin olvidar la música correspondiente a sus respectivas fases, sin duda, todo un acierto.

Por contra, los luchadores resultan pixelados en exceso, sin conseguir alcanzar ese notable aspecto que lucían en sus propias aventuras.

Asimismo, los fondos llegan a dotar al programa de profundidad y una bien recibida amplitud, aunque el sistema de juego queda reservado a las 2D; este curioso efecto se conoce como 2’5D, lo que puede entusiasmar a algunos, y echar para atrás a otros tantos.

A esto hay que añadirle que, siendo el sonido uno de los puntos flacos de Nintendo 64, algunos efectos sonoros lucen empobrecidos si los comparamos con los juegos que vieron nacer a estos célebres personajes, si bien por fortuna todos ellos son plenamente reconocibles.

Estos pequeños fallos, que acusarán más aquellos que tengan bien presente el recuerdo de los juegos originales, la filosofía de la que bebe este título dicho sea de paso, no consiguen ensombrecer a un programa que resultó ser la única alternativa seria para los usuarios de Nintendo 64 amantes de los beatem up, pese a lo novedoso de su concepto y a la ausencia de seriedad alguna en su desarrollo.

Y es que pocas veces se puede ver reunido a un elenco tan variopinto de luchadores, representantes de una gran parte de la historia de Nintendo, enfrentándose alegremente en un título que puede presumir de disponer de una gran variedad de movimientos, así como de un adictivo multijugador.

La parte negativa es con certeza su descuidado apartado gráfico, si bien este es un fallo ampliamente perdonable dadas las posibilidades que atesora el juego, que podría definirse como “todo un Nintendo en un sólo cartucho“.

Recomendado por Old School Gneration.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.