SUPER STAR WARS

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana, se alzó un poderoso imperio opresor de los justos y los débiles que construyó sus cimientos sobre las bases de la tiranía y la crueldad, y con su simple existencia amenazaba la paz de todo el universo conocido.

Como respuesta no tardaron en aparecer los primeros grupos rebeldes o insurrectos decididos a recuperar la paz que les había sido arrebatada, aun a riesgo de sus propias vidas.

Sin embargo, su voluntad inquebrantable se vio contrarrestada por un ejército muy superior en número y una poderosa arma de inconmensurable poder, que por derecho propio bien podía ser considerada como el azote de los pueblos libres y sus lozanas gentes, la Estrella de la Muerte, cuya funesta existencia amedrentaría al más osado y aguerrido de estos soldados idealistas que buscaban con esmero un futuro mejor.

Pese a las funestas capacidades de este artefacto aun no se había desvanecido toda esperanza, pues contra todo pronóstico la princesa Leia, en colaboración con un aventurado grupo de rebeldes, consiguió hacerse con los planos de esta mal llamada estación espacial y dar a conocer su existencia, alertando con ello a los dirigentes de la resistencia que vieron peligrar millones de vidas inocentes de las que no dudaron en hacerse cargo, y con sus escasos recursos trataron de preservar.

Poco más o menos esta es la historia que precede al legendario cartucho desarrollado por Sculptured Software bajo la batuta de JVC y por supuesto de LucasArts, consiguiendo un nivel técnico cuanto menos prodigioso y una jugabilidad adictiva como pocas.

Como probablemente muchos de los lectores sabrán, aquel mítico largometraje batió todos los records posibles en el año de su estreno, 1.977, e introdujo además la afición por el merchandising en la sociedad, que tuvo una muy buena acogida.

Los beneficios económicos se multiplicaron de forma exponencial, como cabía esperar; este factor justificó sobradamente la aparición de nuevos productos de lo más variopinto, y los videojuegos no fueron ajenos a esta tendencia.

Con estas premisas, JVC se enfrentaba al difícil reto de sacar al mercado un arcade que pudiera competir en calidad con una película que había sido ensalzada a la categoría de mito y contaba con millones de adeptos en todo el mundo.

Por este motivo Sculptured Software invirtió no pocos meses en el desarrollo de un título que no dejó indiferente a nadie, recreando con esmero una de las mejores licencias cinematográficas de cuantas se recuerdan.

No en vano, los resultados obtenidos le valieron inmejorables calificaciones en las publicaciones más prestigiosas del sector, que no dudaron en alzar su voz al unísono predicando sus elaborados gráficos, que habían sido digitalizados del propio film, lo que ya da una buena muestra del mimo con el que trataron los programadores a su creación; pero es que la calidad intrínseca del título iba muchísimo más lejos, pues las animaciones de los distintos personajes rozaban la excelencia, y la banda sonora fue sampleada de la original, dando como único resultado posible algunas de las melodías más sobresalientes que pudieron disfrutar los afortunados usuarios de Super Nintendo.

A estas y otras virtudes había que añadirle una duración considerable, siempre tomando como referencia las posibilidades de los años que nos ocupan.

Las culpables eran un total de 15 largas fases dotadas de una riqueza y variedad inusitada, cuya puesta en escena representaba con maestría los momentos álgidos del film, entre las que es preciso destacar el Sand Crawler de los Jawas, el peligroso desierto de Tatooine, e incluso el interior de la Estrella de la Muerte, en uno de los instantes culminantes del juego que consolidarán vuestro triunfo y el de todos los pueblos libres, o por el contrario condenarán a toda la galaxia a una era de oscuridad y temor, donde la inclemencia sería el denominador común.

Mejorando lo presente, los desarrolladores se permitieron el lujo de poner a disposición del usuario un total de tres personajes seleccionables que contribuyen a enriquecer el apartado jugable y aportan consigo una mayor variedad al desarrollo del soberbio título.

De este modo, durante las primeras fases disponibles el jugador tan solo dispondrá de los servicios de Luke Skywalker, que unirá sus fuerzas con el carismático Han Solo y el no menos popular Chewbacca, pudiendo elegir a placer el sujeto que mejor se adapte a sus necesidades, y también se le brinda la oportunidad de incrementar la efectividad de sus armas mediante el uso de todo tipo de potenciadores, mención especial para las mejoras que hacen referencia al todopoderoso sable láser que empuña el joven jedi.

Y es que no cabe ninguna duda de que con Super Star Wars una nueva estrella se alzó iluminando el firmamento de la entrañable consola de 16 bits de Nintendo, con un cartucho en el que hasta el más efímero e insignificante de los detalles rebosaba calidad y buen hacer, aunando la mejor técnica con un nivel de diversión al alcance de muy pocos elegidos, que en su momento consiguió rebasar con cierta holgura las capacidades que atesoraba “el cerebro de la bestia“.

Virtudes desde luego no le faltaban, y es difícil encontrar una que destaque por encima del resto, pues el programa brilla con luz propia en todos y cada uno de los apartados que lo conforman, partiendo de sus elaborados gráficos, su depurado sistema de control bien resuelto e implementado con maestría, personajes variados y atractivos donde elegir, un apartado sonoro soberbio, y para rizar el rizo se incluyeron las escenas digitalizadas del largometraje.

Un título ineludible no solo para los que gusten de la primera trilogía ideada por George Lucas, sino para todos aquellos que pretendan exprimir las capacidades de Super Nintendo con un cartucho que marcó una época, del que tan solo es reprochable alguna escueta ralentización de forma muy ocasional.

RESUMIENDO

La fructífera unión entre Sculptured Software, JVC y LucasArts se antoja irresistible, buena prueba de ello fue un juego que nada tenía que envidiar a una de las películas más taquilleras y emblemáticas de toda la historia del cine.

Lo avalan una gran cantidad de niveles de una prodigiosa belleza, melodías irresistibles que han sido sampleadas directamente de las originales y efectos punteros que se traducían en una jugabilidad sencillamente espectacular, como en las zonas donde el scroll lateral es el máximo protagonista en colaboración con el uso del siempre efectivo modo 7, consiguiendo una puesta en escena exquisita en todo momento.

Sin lugar a dudas fue uno de los mejores títulos disponibles en el año 1.992 que sirvió para impulsar aun más si cabe las ventas de aquella largamente recordada plataforma de 16 bits.

Y como suele decirse en estos casos, ¡que la fuerza os acompañe!

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