SURVIVOR: DAY ONE

Al norte de Silicon Valley, en California, un equipo de Konami luchó contra viento y marea por gestar una apasionante historia de ciencia ficción.
Survivor: Day One, tal como se dio a conocer el título en cuestión, transcurría en el interior una gigantesca nave tripulada por alienigenas, en la que se había simulado artificialmente la forma de vida humana.

Esta avanzada investigación incluía hasta cuatro habitats bien diferenciados entre sí – montañas nevadas, bosques, desiertos y una inconmensurable plantación agrícola -; sin olvidar a la pareja de humanos creada gracias a la ingeniería genética.
Pero el curso de los acontecimientos se precipita al desplomarse la embarcación sobre las gélidas aguas del mar, en tanto los supervivientes se apresuran a emprender una frenética huida, poco antes de la inevitable explosión del crucero espacial.
Este argumento de corte futurista fue recreado mediante un atractivo shoot’em up en tercera persona, en el que cabía la posibilidad de controlar a ambos protagonistas en su recorrido por las distintas zonas.

Huelga decir que estos involuntarios héroes contarían a su favor con movimientos inusitados, para desenvolverse así con soltura a través de los numerosos escenarios.
El equipo encargado de su desarrollo prometía más de cuarenta niveles de acción sin tregua, no exentos de ciertos componentes de aventura; y todo ello ensalzado por la presencia de temidos final bosses y unos efectos gráficos sorprendentes para la época.
Su lanzamiento estaba previsto a principios del año 1.999, aunque tristemente pasó a engrosar ese selecto club de juegos cancelados para Nintendo 64, llevándose consigo los sueños e ilusiones de incontables aficionados al género.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.