TAIL CONCERTO

Considerado como como uno de los títulos más influyentes en el catálogo de PlayStation allá por el año 1.998 – con permiso de Metal Gear Solid -, Tail Concerto consiguió devolverle toda la gloria mundana a Bandai gracias a sus depurados gráficos y un desarrollo más propio de Capcom o incluso Konami.

Y es que, tras desarrollar numerosos juegos de dudosa calidad para variados sistemas – basandose casi exclusivamente en licencias de animes o mangas -, Bandai se desmarcó con una aventura tridimensional cuanto menos sorprendente.

Algo que no resulta de extrañar si tenemos en consideración su envidiable plantel de colaboradores, entre los que se incluyen nombres tan conocidos como el de Nobuteru Yuuki, responsable del diseño de los personajes; sin olvidar a su poderoso Engine 3D, uno de los más suaves de cuantos pudieron verse hasta la fecha en PlayStation.

Respecto al argumento, Tail Concerto nos propone asumir el rol de Wafuru, un competente y canino agente de policía en su lucha constante contra la pérfida banda de los KuroNeko-dan, unos gatos bastante malintencionados.

Grandes dosis de humor y unos diseños mecánicos – que recuerdan poderosamente al estilo del maestro Mizayaki – completan la oferta en esta superproducción para 32 bits, que facilmente podría compararse con el simpar Megaman Legends en cuanto a su desarrollo y apartado gráfico se refiere, si bien aquí el diálogo con los restantes personajes carece de la misma importancia.

Toda una bendición para los usuarios occidentales que no estén versados en el idioma japonés o inglés, puesto que los elementos arcade predominan sobre la propia aventura.

Sirvan la persecucción de los Nekos, la necesidad de cabalgar sobre funestas vagonetas a través de una peligrosa mina, e incluso de volar entre islas cual vencejo embriagado a modo de ejemplo.

Basta con decir que la excelente acogida que experimentó este atípico anime poligonal en su país de origen fue tal, que no tardaron en garantizar el empleo del mismo Engine 3D para el lanzamiento de Macross Digital Mission VF-X 2, secuela de un alegre pero mediocre título que también vio la luz en la consola de Sony.

ANIME POLIGONAL

Esta es, con toda probabilidad, la mejor forma para definir al depurado aspecto que caracteriza a Tail Concerto; un título claramente influenciado por el inconfundible estilo del célebre Nobuteru Yuuki, autor de probado prestigio y merecida reputación entre los aficionados a la animación japonesa.

No en vano, en su extensa trayectoria encontramos obras tan distinguidas como Escaflowne, Record of the Lodoss War o X: The Movie.

Huelga decir que las ilustraciones de este aclamado profesional pueden verse durante el transcurso de la aventura a través del correspondiente álbum, que incluye una colección de dibujos creciente conforme el atareado protagonista vaya recogiendo determinadas cajas.

Una vez obtenidas basta con dirigirse al domicilio de Wafuru y disfrutar del espectáculo visual.

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