THE BRAINIES

Unos personajillos velludos y orondos, como albóndigas con pelo de colores, son los protagonistas del título que nos ocupa, engalanado por un planteamiento bastante simple.

Los pequeños seres de cuatro colores deben encontrar sus sleepers a través de pasillos que, tal como dicta la lógica, cada vez son más intrincados.

El camino hacia estos sleepers está sembrado de ítems con funciones como alargar el tiempo del que disponéis para encontrar el lugar de cada brainie, desplazarlos en una dirección concreta, cambiar el sentido hacia el que se dirige, hacerse explotar al contacto con un brainie del mismo color o bloquearlos si entran en contacto con un ítem determinado.

Aunque parezca una mecánica de juego sencilla, los niveles se van complicando progresivamente.

Pero tampoco importa demasiado, ya que disponéis de passwords para retomar la aventura desde la fase en que los brainies os ganaron la partida.

La jugabilidad, dado el carácter del título, empieza algo baja para llegar a niveles muy aceptables, y va incrementando la intensidad según avancéis, con el consiguiente aumento en el nivel de adicción.

Los gráficos, sin embargo, no resultan demasiado llamativos, aunque también hay que tener en cuenta la escasa influencia de este apartado en el nivel general.

EN SÍNTESIS

Sorpresa y estupefacción son las primeras reacciones que producen los brainies.

Un planteamiento tan sencillo como es llevar cada color a su casillero correspondiente, que poco a poco va complicándose con pasillos enrevesados y la constante presencia del tiempo.

Desde luego, originalidad no se le puede negar a este cartucho.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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