THE CITY OF LOST CHILDREN

La ciudad de los niños perdidos es una aventura gráfica en 3D que llegó dispuesta para hacer sombra a los dos grandes representantes del género hasta el momento: Discworld – de la propia Psygnosis – y Broken Sword.

Si Discworld destacaba por su extraordinario sentido del humor y Broken Sword por su intrigante trama, La ciudad de los niños perdidos lo hace, sin lugar a dudas, por sus impresionantes gráficos.

En efecto, este programa convierte a tu PC o PlayStation en una auténtica máquina del tiempo que te lleva a una ciudad portuaria de la segunda mitad del siglo XIX.

De acuerdo con la trama, el pánico se extiende entre la población cuando los niños empiezan a desaparecer.

Los cíclopes, seres casi ciegos y que aborrecen el ruido, se han empeñado en raptarlos a todos.

Una de las víctimas de los monstruos es el pequeño One.

Tú adoptas el papel de Miette, una niña a la que “las siamesas“, sus malvadas profesoras del orfanato, obligan a robar, so pena de encierro en un sótano si no lo hace.

Un día, Miette conoce a One, hermano mayor de Derée, que trabaja como forzudo en un circo, y decide ayudarlo a rescatar a su hermano y a resolver el misterio de los niños perdidos.

Dicho esto, conviene recordar que una de las diferencias más importantes entre este título y sus congéneres es que aquí no manejas un cursor, sino que mueves tú mismo a la protagonista.

Pero no te confundas: no estás ante un clónico de Resident Evil, sino ante un juego de puzzles.

Aquí las habilidades requeridas no atañen al control del personaje, sino a la resolución de los problemas que te salen al paso.

No obstante, tu responsabilidad sobre los movimientos de Miette no está exenta de inconvenientes, pues debes colocarte en el punto exacto para que aparezca el icono que señala que puedes recoger un objeto.

Esta exigencia resulta desesperante en las zonas interactivas de los escenarios, por la ausencia de iconos que te adviertan de esa cualidad.

En este sentido, la gran calidad gráfica del juego va en su contra, ya que los objetos están demasiado camuflados.

No te extrañe si el obstáculo más difícil de superar consiste en encontrar un objeto en el suelo – junto a ese punto por el que has pasado mil veces -, y no tanto en descubrir dónde utilizarlo.

En cualquier caso, la naturaleza 3D de La ciudad de los niños perdidos te permite canviar de perspectiva en muchos lugares, si bien, como es lógico, nunca en tiempo real.

El juego se basa en lo de siempre: recoge este objeto aquí para utilizarlo más allá y consigue la llave que da acceso al cuarto que guarda las herramientas que necesitabas al principio.

Sin embargo, no es tan lineal como pudiera parecer, y aunque tiendas a seguir siempre el mismo camino, hay pequeñas bifurcaciones que te podrían ocasionar algún quebradero de cabeza…

En determinados puntos incluso podemos acabar encerrados en el sótano con la pantalla de Game Over por testigo.

Desde un punto de vista técnico, a los desarrolladores no se les pueden hacer muchos reproches.

El parecido de los personajes del juego con los actores de la película es, a menudo, impresionante.

Los escenarios te cautivarán desde el primer momento – si has visto la versión cinematográfica, podrás comprobar la fidelidad a los originales -.

Y presta atención a los juegos de luces: son fantástcos.

El placer de pasear por la ciudad virtual creada por el equipo de Psygnosis casi justifica la compra del título.

Además, la música se adecua al ambiente y al discurrir de la acción como pocas veces has escuchado.

De hecho, muchas películas deberían tomar nota en este aspecto.

Los efectos de sonido también están muy bien conseguidos – atento al ruido de las olas, pisadas, goteos, … -, pero lo mejor de todo es que tanto textos como voces están en perfecto castellano, algo que siempre resulta de agradecer en este tipo de juegos.

En este sentido, Sony España se portó de forma ejemplar con los usuarios de su consola gris.

No obstante, las virtudes señaladas no consiguen hacernos olvidar el principal defecto del juego: da la sensación de que se ha quedado a medio hacer; parece como si le hubiesen dedicado mucho tiempo a los gráficos y poco al resto.

Para empezar, no han sabido sacarle partido a la sugerente historia que te contábamos al principio.

Si en Broken Sword muchos se quejaban del exceso de diálogos, aquí pasa todo lo contrario: la historia se ha reducido a su mínima expresión.

Por otro lado, y eso es mucho más grave, el juego es cortísimo.

De acuerdo, tiene una calidad técnica sorprendente, pero no debemos obviar que estamos ante un género de juegos que pierden su atractivo tan pronto como los acabas.

Para que te hagas una idea de su longitud, basta decir que completar el juego de un tirón lleva menos de una hora – y eso sin descontar los tiempos de carga ni las escenas de vídeo -.

Todo apunta a que los desarrolladores optaron por incluir algunos rompecabezas absurdos y ocultar la mayoría de los objetos en un intento desesperado por impedir de finalices el juego demasiado pronto.

Por desgracia, esta solución podía acabar con tu paciencia, conduciéndote a abandonar la partida antes de lo debido.

Y es una verdadera lástima, porque seguro que con algunos meses más de trabajo, La ciudad de los niños perdidos habría sido una obra de arte, sentando un precedente tanto en el mundo de las aventuras gráficas como en el de las conversiones de películas a videojuegos.

Mal nos pese, el balance final es que su calidad técnica no eclipsa la diversión que proporcionan títulos como Broken Sword o Discworld.

Juega primero a éstos dos y, si los acabas, ensaya con el título que nos ocupa; un programa ideal para aventureros que quieran alegrarse la vista sin perder el resuello charlando o haciendo acrobacias.

Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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