THE LEGEND OF ZELDA: SPIRIT TRACKS

Cuando se lanzó Spirit Tracks, Nintendo llevaba veintidós años creando juegos de Legend of Zelda.

Aunque esta serie fue pionera en las innovaciones técnicas, estilísticas y artísticas más sobresalientes en la historia de los videojuegos, ahora por fin había encontrado su ritmo.

Pero la familiaridad no debería engendrar el desprecio.

The Legend of Zelda: Spirit Tracks aprovecha la alegría infantil que supone la atracción fundamental de Zelda, y añade generosos detalles de color innovador y juguetón a una paleta limitada de forma bastante estricta.

En realidad, el centro de atención en Spirit Tracks es el tren.

El juego, ubicado en el mundo caricaturesco de Phantom Hourglass y Wind Waker, sustituye al marinero con la cabeza en las nubes por un tren de juguete, con el que te diviertes tanto como con cualquier equivalente real.

Es imposible resistirse a las gruesas palancas y hacer sonar el silbato en la pantalla táctil de DS.

A medida que se despliegan los mapas y se abren paso las vías por el paisaje, los personajes empiezan a pedir más y más favores – entregas, viajes a tierras lejanas o transportar una remesa de pollos o madera, e incluso a un marido potencial – y el tren llega de verdad a su momento de máximo esplendor y se convierte en la mayor atracción del mundo de Spirit Tracks.

La pantalla táctil da la sensación de ser una interfaz más natural que cualquier otro controlador anterior, y el dominio de Nintendo de su propio juego es evidente en cada uno de los objetos y enigmas inteligentes que plantea.

Pero también añade sentido del humor a la relación de Link con Zelda.

Sus bromas, el cruce de miradas y las felicitaciones inconscientes añaden un aspecto de romance infantil y amistad que en las anteriores entregas se había dejado implícito.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.