THE MISADVENTURES OF FLINK

Con este lanzamiento, Psygnosis destruyó algunos pequeños mitos sobre las posibilidades y limitaciones técnicas de los 16 bits de SEGA.

Después de incluir unas cuantas rutinas de programación en el software de Flink, esta compañía logró que pudiéramos disfrutar de elementos generados por otros sistemas con su hardware.

El primer mito está relacionado con unos efectos gráficos, muy similares al aplaudido Modo 7 de SNES, que permiten rotaciones o movimientos realmente espectaculares de los jefes finales y de otros enemigos.

El segundo también afecta a su diseño gráfico, puesto que una adecuada selección de la paleta de colores y una definición de los personajes y escenarios producen una increíble sensación de profundidad.

Por último, la animación del protagonista es casi tan buena como en Marko’s Magic Football, aunque no sea tan variado en su repertorio.

Pero si en materia gráfica y técnica ofrece un nivel excelente, el número de fases – cincuenta y dos – y un desarrollo que mezcla las plataformas con algunos elementos de aventura – recolectar objetos o crear pócimas -, nos proporcionan una jugabilidad bastante refinada.

El único aspecto negativo de este apartado es la escasa velocidad del personaje, que aumenta la dificultad de los jefes finales al no ofrecernos una gran libertad de movimientos.

Para que la cosa termine de complicarse, no tenemos la oportunidad de grabar partida, ni la ayuda de passwords.

Por este motivo, tendremos que finalizar nuestra misión con sólo cinco continuaciones.

Por lo demás, en este juego de desarrollo tranquilo la música resulta agradable, aunque poco variada.

Eso sí, los efectos sonoros cumplen con dignidad.

Flink es un título idóneo para los amantes de los juegos estéticamente perfectos, cuya acción transcurra dentro de los límites de la calma y de la habilidad.

EL HÉROE

Cuenta una antigua leyenda germánica que un valiente muchacho se enfrentó a todo un gigantesco ejército de invasores bárbaros.

Aquel intrépido jovenzuelo de cabellos rubios se llamaba Flink.

PÓCIMAS

Como sabéis, en Flink se mezclan las plataformas con la aventura.

Esta parte del juego consiste en la recolección de ítems para crear pócimas.

La clave de estos poderes mágicos se encuentra encerrada en los pergaminos, y es fundamental utilizar de forma correcta cada una de estas pócimas.

Averiguar su fin es una cuestión vital.

Sin ir más lejos, el acceso a las fases tres y cuatro depende de ello, puesto que deberemos reducir nuestro tamaño para introducirnos en el interior de un árbol.

La fase de la nube está compuesta de tres niveles, y es, sin lugar a dudas, una de las más complicadas de este lanzamiento de la compañía británica Psygnosis.

EN SÍNTESIS

Una de cal y otra de arena en el apartado visual: los escenarios son de puro lujo, engalanados por una gran animación y unas rutinas gráficas espectaculares… pero, lamentablemente, el protagonista resulta un poco lento en todas sus evoluciones.

Por su parte, las melodías son limpias, están bien orquestadas y se nos antojan bastante apropiadas para el juego… pero de nuevo, no es oro todo lo que reluce, ya que también son bastante repetitivas y pueden llegar a cansar a los pocos minutos.

Además, el resto de sonidos son tan escasos como las propias acciones del personaje, y no destacan por su brillantez; aunque es justo reconocer que tampoco están nada mal.

Y en lo jugable, sigue siendo un título ameno, capaz de contentar a todos los aficionados… pero la ausencia de passwords y su dificultad pueden desalentar a algunos.

REPLETO DE GOLOSINAS GRÁFICAS

Flink es un juego estéticamente ambicioso, técnicamente admirable y con cierta complejidad en su desarrollo, pero su ritmo tranquilo y la parsimonia reinante hacen que no despierte pasiones entre los seguidores de las plataformas convencionales.

Sin embargo, su calidad gráfica oculta cualquier otro defecto, y es justo reconocer que se trata de un gran juego, con sus más y sus menos.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.