THE NINJA WARRIORS

The Ninja Warriors: dos robots de aspecto humano afrontan la misión de asesinar al presidente de unos Estados Unidos bajo la ley marcial.

¿Héroes o terroristas?, todo depende del punto de vista…

La historia de los recreativos está plagada de ejemplos sobre cómo la industria fue más allá del típico mueble para crear experiencias únicas; sólo hay que recordar el icónico coche de OutRun, la ametralladora de Operation Wolf y, cómo no, el asiento neumático de Space Harrier.

The Ninja Warriors, la recreativa de Taito de 1.987, recuperó el set con tres monitores que inauguró Darius para crear un monumental arcade con una mecánica muy parecida a la de Kung-Fu Master, aunque el argumento y sus protagonistas – una pareja de robots ninja – se alejaban bastante de la típica historia de artes marciales.

La trama de Ninja Warriors nos llevaba hasta 1.993, un futuro tan cercano – en aquellos momentos – como distópico, en unos Estados Unidos regidos bajo la ley marcial.

El presidente Banglar tiene sometida a la población, pero un grupo de científicos anarquistas, liderados por un tal Mulk, deciden crear a una pareja de robots para acosar a las tropas de Banglar y asesinar al líder de la nación.

Al igual que el Terminator de James Cameron, estos tenían aspecto humano, concretamente de ninjas – la máquina es hija de los 80, la época en que los asesinos nipones alcanzaron en EE.UU. la categoría de iconos pop -.

El robot femenino Kunoichi – vestido de rojo – y su camarada masculino Ninja – uniformado de azul – iniciaban su misión en pleno casco urbano, en una calle que reflejaba bien el estado de ruina en el que se encontraba Estados Unidos bajo el control de Banglar.

Sus soldados no tardaban en aparecer a ambos lados de la pantalla ultrapanorámica, convertidos en dianas andantes para los shurikens de Kunoichi y Ninja.

Por desgracia, el jugador sólo contaba con un número limitado de estrellas arrojadizas, así que la mayoría de las veces uno tenía que recurrir a los cuchillos kunai que portaban los protagonistas, apuñalando fulanos a una distancia peligrosamente corta.

Las tropas de Banglar iban armadas con cuchillos, lanzagranadas y rifles – afortunadamente los kunai podían detener las balas -, e incluso llegábamos a encontrarnos con unos cuantos francotiradores.

El desfile de uniformes era interrumpido en ocasiones por la aparición de enemigos mucho más feroces y resistentes de inequívoca estética japonesa, aunque lo más espectacular del juego era sin duda la irrupción del tanque.

Robots ninja Vs. tanque, benditos años 80.

Cada impacto enemigo iba consumiento la barra de energía de la pareja protagonista, unos daños que acababan desvelando su naturaleza mecánica… la rubia melena de Kunoichi llegaba a desaparecer para mostrar un cráneo digno de un T-800, para finalmente estallar en pedazos; lo que nos obligaba a introducir otra moneda en la recreativa.

Además de la barriada inicial, a lo largo del juego recorríamos una base militar y unas alcantarillas – otro clásico del género -, hasta llegar a la mansión presidencial de Banglar.

Allí nos esperaban más soldados, más jefazos y, por último, el mismísimo líder del país.

Su muerte llevaba consigo una desagradable sorpresa que no vamos a desvelar, tan sólo diremos que Mulk y sus colegas científicos tampoco eran trigo limpio…

Como ya hemos mencionado, la recreativa desplegaba una pantalla de juego ultrapanorámica, gracias al uso de tres monitores.

En realidad sólo teníamos enfrente el monitor central, acompañado a los lados por sendos espejos que reflejaban la imagen de otros dos monitores, escondidos en la parte inferior del mueble.

Las dos pantallas extra expandían, y de qué manera, el campo de acción de ambos jugadores y les permitían ver desde bastante distancia cómo se aproximaban sus rivales desde ambos márgenes del escenario.

Además de los soldados y la ristra de exóticos personajes, el catálogo de enemigos de la placa incluía perros, a los que debíamos dar matarile sin contemplaciones, y de una manera bastante explícita… en Taito no se cortaban ni un pelo.

El mueble de The Ninja Warriors causó bastante revuelo en los recreativos de la época gracias al trío de monitores, pero el juego en sí era bastante simple: Taito se limitó a adornar una mecánica que ya habíamos visto antes, y que volvería a ser reciclada en otro clásico recreativo, Vigilante.

Todo consiste en neutralizar a los enemigos que brotan por los lados de la pantalla mientras avanzamos hacia la derecha; una mecánica que no tarda en hacerse repetitiva, a pesar de la incorporación de enemigos más duros y con patrones de ataque más elaborados.

Placas posteriores como Renegade y Double Dragon añadieron la posibilidad de mover al personaje en profundidad, lo que proporcionaba un mayor campo de acción a pesar de contar con un único monitor.

Quizás fuera debido a su naturaleza robótica, pero la pareja de ninjas de Taito tampoco destacaba precisamente por desplegar un variado catálogo de movimientos, y ya no hablemos de su agilidad.

Kunoichi y Ninja caminan por el escenario con una pachorra sorprendente, mientras se dedican a laminar con sus kunai a todo el que se les ponga por delante.

A pesar de todo esto, The Ninja Warriors ha logrado mantenerse en el recuerdo de muchos jugadores gracias a sus espectaculares gráficos y las inolvidables melodías que firmó Zuntata, el grupo de talentosos músicos al servicio de Taito.

La mayoría de conversiones domésticas de The Ninja Warriors corrieron a cargo de The Sales Curve y fueron distribuidas por Virgin Interactive.

Compactar las tres pantallas de juego en una sola no fue una tarea sencilla para los programadores, aunque por una vez la aparición de franjas negras estuvo más que justificada.

La propia Taito lanzó la adaptación a PC Engine en el verano de 1.989 y recuperó a la pareja de ninjas en marzo de 1.993 con un estupendo port para Mega CD, también inédito fuera de Japón.

Taito volvería a recurrir a los tres monitores para dar vida a Darius II, y con Warrior Blade: Rastan Saga Episode III también apostaron por la pantalla panorámica – aunque en aquel caso juntando sólo dos monitores -.

Y siguen empeñados en ello, como quedó patente hace un par de años con el espectacular DariusBurst Chronicle Saviours para PS4, Vita y PC.

La proliferación de monitores de 21:9 ha hecho que muchos usuarios redescubran, a través de MAME, la impresionante pantalla ultrapanorámica de The Ninja Warriors.

En su día ya era difícil ver la placa en un salón recreativo debido a su altísimo coste, así que imaginad en la actualidad; pero si tenéis la fortuna de poseer un monitor ultrapanorámico, no perdáis ni un segundo.

El espectáculo merece la pena.

Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.