THE PUNISHER

Bajo el lema de “si eres culpable, estás muerto“, Frank Castle deja patente su declaración de intenciones desde el mismo año de su estreno, allá por el 1.974, alejándose significativamente del concepto de héroe compasivo y benevolente para adentrarse en el oscuro universo de los vengadores justicieros, que no dudan en tomarse la justicia por su cuenta.
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Para aquellos amantes de las curiosidades, la presentación en sociedad de este célebre personaje se produjo durante el cómic número 129 de Spiderman, uno de los héroes pertenecientes al univeso Marvel más queridos y aclamados.

Dada su naturaleza agresiva, en la que prescinde de cualquier sutileza posible para imponer su propia ley entre aquellos que operan al margen de la legalidad, no tardó en ganarse el favor incondicional de una gran cantidad de aficionados que aborrecían los métodos indulgentes y el uso de la fuerza moderada, tan frecuentes en Superman, Spiderman, y demás superhéroes cortados por un mismo patrón.

Así pues, Frank no dudará en aplicar la pena máxima sobre sus maltrechos enemigos y dispensar la muerte sin preocuparse por si el fin justifica los medios.

Huelga decir que Frank Castle, también conocido como The Punisher, compensa su carencia de poderes con un contundente arsenal brutalmente exagerado, con el que reafirma su falta de escrúpulos.

Pese a que los inicios de este polémico héroe se remontan al año 1.974, lo cierto es que no contó con su propio cómic hasta comienzos del 1.986, manteniendose de plena actualidad casi una década después.

Sin embargo, ya en el año 2.001 el famoso guionista Garth Ennis tuvo el acierto de crear una miniserie basada en el personaje, devolviéndole gran parte de la popularidad perdida desde que en el 1.995 se cancelaran el total de colecciones protagonizadas por el héroe vengador por excelencia.

Su fama por descontado no pasó inadvertida entre los productores de cine, y como era de esperar, tampoco lo hizo frente a los desarrolladores de videojuegos; siendo uno de los títulos más memorables en los que ha participado este sanguinario luchador un arcade desarrollado por Capcom en el año 1.993, que llegó a contar con una más que correcta conversión para Mega Drive, aunque no exenta de cierta polémica.

Dado el comportamiento iracundo de The Punisher y sus métodos cuestionables, no podía haber encontrado un mejor compañero de armas que Nick Furia, con el que comparte protagonismo, haciendo posibles unas auténticas reyertas a dos bandas en un soberbio beatem up de acción desenfrenada; siendo el único aspecto cuestionable que ambos personajes comparten las mismas técnicas y repertorio de golpes, por lo que la elección de uno u otro se basa de forma exclusiva en la estética del héroe en cuestión, que no afecta siquiera mínimamente al desarrollo.

Por fortuna, el resto de apartados de cuantos componen este soberbio beatem up si se han resuelto con maestría.

De entrada llama poderosamente la atención el uso continuado de todo tipo de armas de fuego, que le otorgan una marcada personalidad al programa, alejándose significativamente de aquellos donde en el mejor de los casos los protagonistas pueden recurrir de forma limitada a determinadas armas blancas, como cuchillos y similares.

Por lo que aquí ambos personajes podrán servirse de una pistola con munición ilimitada, que no dudarán en desenfundar cuando la situación se presente adversa, potenciada por una mirilla automática con la que darán buena cuenta de sus agonizantes enemigos.

Aunque es preciso matizar que obviando estos momentos que requerirán del uso abusivo de las armas de fuego, el resto del desarrollo se ciñe a los clásicos beatem ups representativos del género.

Esto se traduce en diversos combos de una reducida cantidad de golpes que habrá que dispensar hasta la saciedad, escasos agarres, y los consabidos ataques especiales que se ejecutan pulsando los botones de ataque y salto de forma simultánea, de uso limitado.

A estas técnicas ofensivas se le suma la posibilidad de emplear cuantiosas armas mortales de necesidad, tales como la clásica pistola, granadas, rifles, espadas, e incluso lanzallamas, todas ellas dotadas de un alto poder destructivo.

El repertorio de enemigos a batir es igualmente variado, pues en este selecto grupo harán acto de presencia desde los habituales pandilleros, mafiosos de la peor clase, pasando por políticos, ninjas, y unos androides que cuentan con una probada resistencia a los golpes digna de mención.

Sin olvidar a los poderosos jefes de final de nivel, que por méritos propios se sitúan entre los más originales de cuantos han hecho aparición en un beatem up desarrollado por la prestigiosa compañía nipona, siendo algunos de ellos de la categoría de Guardroid, Bonebreaker, o Bushwacker, que irán ganando en fiereza y recursos conforme el usuario progrese en la aventura; para culminar con la aparición estelar del mismísimo maestro del crimen, el polifacético Kingpin.

El apartado gráfico y sonoro sigue la estela de otras grandes creaciones del género de Capcom para la poderosa placa CPS Dash, siendo quizá el mítico Cadillacs & Dinosaurs uno de los más representativos, aunque con una estétca que respeta la esencia del cómic original, engalanada eso si, con el famoso chip del Q-Sound, del que se beneficia de forma significativa el apartado sonoro, donde las distintas voces digitalizadas son una constante.

E incluso los programadores se permitieron el lujo de rendirle un merecido tributo al largamente recordado Street Fighter II, con una fase de bonus que parece extraída directamente de aquel consagrado título en la que numerosos barriles cobran un especial protagonismo.
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Respecto a la conversión para la 16 bits de SEGA, se produjo una inevitable perdida de calidad que afecta de forma directa al aspecto audiovisual, que poco hubiera importado de no ser porque en el tortuoso proceso de adaptación la censura se hizo patente, eliminando algunas de las escenas donde la violencia era más explícia, como los disparos a la cabeza en algunas secuéncias o las posibles referencias sexuales, procurándole una mejor vestimenta a las sufridas guerreras que atacan sin compasión alguna a los inalterables héroes.

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Por todo lo demás, The Punisher es un magistral beatem up de impecable factura técnica que sabrá conquistar a los usuarios más exigentes, independientemente de la versión escogida, al que tan solo se le puede recriminar una inexistente diferenciación entre sus protagonistas así como la incomprensible censura para el cartucho de Mega Drive.
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