THE REVENGE OF SHINOBI

Después de la exitosa aparición de Shinobi en las máquinas recreativas de 1.987, se puso a la venta la anhelada secuela, The Revenge of Shinobi, en la recién estrenada Mega Drive.

Y no perdía el tiempo para meterse de lleno en la acción.

Juegas en la piel del maestro ninja Joe Musashi, que debe rescatar a su novia Naoko y vengarse de la organización criminal Neo Zeed que la ha secuestrado.

Sus agentes merodean libremente por los ocho entornos del juego, encantados de caer derrotados por tu destreza en la lucha y tus estrellas ninja; o ser testigos, con horror, del poder devastador de tu magia ninjutsu.

Puede que la tarea sea solemne, pero por el camino no puedes evitar fijarte en el esplendor gráfico mientras corres y das volteretas por los niveles con plataformas.

La elaboración de los entornos del juego, un temprano ejemplo de la brillantez de los 16 bits, es muy detallada y nítida, empezando por un bosque japonés y avanzando por los memorables escenarios de una base de Estados Unidos antes de acabar en la fortaleza marina de Neo Zeed.

Posee notables gráficos, teniendo en cuenta el escaso uso que se le había dado al hardware, y destaca también por un elemento al que apenas se le presta atención: la mecánica del control.

Es precisa, Joe responde a todo lo que se le pida de forma segura mientras que las limitaciones aparentes de sus opciones ofensivas – ninjitsu, golpe y salto – desaparecen al jugar sin dejar rastro.

La acción se desarrolla a un ritmo frenético, con jefes al final del nivel que interrumpen tu avance de forma predecible.

The Revenge of Shinobi no revolucionó su género – los jugadores modernos no encontrarán muchos elementos que les sorprendan, vaya – pero es un honorable ejemplo de su clase, que sigue entreteniendo en extremo a pesar de que hayan pasado casi tres décadas de avance tecnológico impresionante.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.