THE SMURFS NIGHTMARE

La profunda decepción que supuso la segunda entrega de Los Pitufos para Game Boy se vio recompensada con esta tercera aventura, que contaba a su favor con un nivel técnico especialmente cuidado; y aunque seguía manteniendo intacto ese clásico desarrollo al que se ajustaban los anteriores títulos de plataformas resulta evidente el mimo que puso Infogrames en la elaboración de este nuevo episodio.

Y es que la mala impresión que ofrecía el segundo cartucho protagonizado por estos simpáticos seres azulados ocasionó que su continuación directa se antojase cuanto menos inesperada.

Con todo, la sorpresa fue mayúscula ante el impresionante acabado visual del que hacía gala el programa.

Pese a ello el sistema de juego ha sufrido pocos cambios con respecto a las anteriores entregas, pues sigue ciñéndose a las plataformas de corte clásico, que serán las que aquí cobren un mayor protagonismo; por fortuna lo que si ha sufrido importantes variaciones es la puesta en escena.

Las que más abundan serán las fases tradicionales, que seguirán siendo la parte central del juego, si bien es justo reconocer que en ellas se han integrado múltiples elementos que consiguen un desarrollo mucho más ameno y variado.

Completan la oferta otro tipo de pantallas que podríamos tildar de especiales, aquellas cuyo nivel técnico las hace merecedoras de ser consideradas cuanto menos excepcionales.

Basta con decir lo poco frecuente que resulta ver en una modesta Game Boy clásica cuatro planos de scroll simultáneos, siendo dos de ellos en perfecto parallax.

No en vano, desde que irrumpiera en escena aquel mítico Speedy Gonzales ningún otro juego había recreado dicho efecto con tal acierto para la mítica portátil de Nintendo.

Tanto o más sorprendente resulta aquella consagrada fase en la que una ola de grandes dimensiones persigue incansable al sufrido protagonista.

Es preciso destacar la dificultad técnica que entraña conseguir este deseado efecto, un detalle que no ha impedido a los prestigiosos programadores obrar el milagro.

Respecto al apartado musical, la tercera entrega de Los Pitufos vuelve a sorprender muy gratamente.

A la habitual melodía que precede a la serie es preciso sumar otras tantas rítmicas composiciones que gozan de un contenido ciertamente pegadizo, con unos notables efectos de percusión como denominador común entre todas ellas.

Huelga decir que con tal variedad y despliegue de medios el desarrollo ha ganado considerablemente en diversión, si bien podrían haberse esmerado en mejorar ligeramente las fases centrales del juego; pese a ello The Smurfs Nightmare, aún sin pretenderlo, llegó a marcar una época a nivel técnico, como es posible apreciar en los citados niveles especiales que se caracterizan por poner a prueba los reflejos del jugador, que en no pocas ocasiones se limitará a observar con cierta incredulidad la sobresaliente calidad gráfica y técnica de los mismos.

Por último y para todos aquellos amantes de las curiosidades, tan solo me resta destacar que para llegar al final de las diferentes fases será necesaria la obtención de un determinado número de hojas de zarzaparrilla, con las que el pitufo fortachón podrá realizar saltos de una considerable envergadura y, por consiguiente, acceder a las zonas más importantes de cada nivel.

RESUMIENDO

Gráficamente es preciso diferenciar dos elementos.
De entrada los gráficos son notables y resultones, pero es que además los efectos gráficos aquí lucen al más alto nivel, llegando a resultar sorprendentes e incluso inéditos en una consola con las características de la antigua Game Boy.

El de la música es otro apartado que sorprende por su inusitada maestría, pues la sobrada calidad de ejecución en las melodías se ve potenciada con partituras tan rítmicas como pegadizas, un detalle poco común en Game Boy.
Peor parados han salido los efectos de sonido, que por norma acostumbra a ser el punto flojo en todo cartucho de la añeja portátil, aunque teniendo presente todo lo demás queda sobradamente perdonado.

Ya para finalizar, el apartado jugable se desmarca de la segunda entrega para acercarse a la diversión que caracterizó al primer título de Los Pitufos, con el añadido de las correspondientes innovaciones que la convierten en una aventura mucho más recomendable.
Infogrames acertó de pleno en esta ocasión.

A destacar que un juego basado en estos personajes finalmente estuvo a la altura de las expectativas que se habían generado en torno a ellos con anterioridad, aunque el sistema de passwords empleado no convence en absoluto.

En síntesis…

The Smurfs Nightmare supuso la reconciliación entre Infogrames y sus antiguos usuarios de Game Boy.

De hecho, el magistral nivel técnico del programa no ha resultado un impedimento para que sus programadores descuiden el apartado jugable.

Por si fuera poco, se han permitido la licencia de incluir cuantiosos elementos que hacen su desarrollo mucho más variado, llegando incluso traducido al castellano.

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