THE TERMINATOR

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Una de las razones por las que The Terminator se convirtió en una película de culto fue por ofrecer distintos tipos de contenido a distintos tipos de público.

Las secuencias se sucedían con situaciones donde la trama fluctuaba entre la ciencia ficción, el drama, el thriller y la acción más clásica, con resoluciones in extremis y escenas cruzadas que estimulaban el tempo narrativo.

Kyle Reese trabajaba con puntería ninja, vale, pero también lo hacía sin saberlo como figura paterna, como amante sacrificial y soldado entregado a una causa.

Respecto a esta encarnación de Super Nintendo, no teme pecar de burda en apariencia; es más, le favorece.

The Terminator Mindscape Super Nntendo SNES Xtreme Retro 2

No en vano, a menudo se ha definido como un tren de pólvora, con ruido y balas silbando por doquier, con la única meta de avanzar durante poco menos de una hora.

Y los numerosos objetivos, como no podía ser de otro modo, se cumplen haciendo estallar cosas.

Todo vale con tal de sobrevivir un nivel más.

Así pues, The Terminator es un shooter que hace honor a su etiqueta, donde cada bala es una sílaba en su lenguaje, pero también significa muchas cosas más.

Los niveles tienen segmentos donde el escenario se amplia y bifurca y, aunque la puerta de meta sea estrecha como la boca de un estómago, el verdadero juego se desarrolla dentro de esa pista de baile.

No hay paradoja temporal que valga pero sí un principio de incertidumbre que nos espolea a avanzar, inasequibles al desaliento y siendo muy conscientes de un fatídico destino.

Cuando al comienzo nos plantan en las calles de un mundo en ruinas, dominado por las máquinas, The Terminator se comunica como un pegatiros elemental; pero según avanzamos entre los restos de una civilización decadente y arañada por la guerra, el ritmo retrocede al punto de partida.

Y claro, a mayor dificultad, más estrategia.

The Terminator Mindscape Super Nntendo SNES Xtreme Retro 1

En cierto modo, este juego es una acumulación de excesos al que habría que añadir la demencia lumínica, casi pornográfica, de algunas secciones, donde el uso del tenebrismo y esa luz de bodega tan recurrente se funde en un estallido de ocres y naranjas sucios típicos del filme.

Es interesante observar cómo el juego nos empuja a seguir muriendo mil veces por el camino, aunque en esta ocasión es la necesidad de superar un reto aún mayor y no la libertad el motor que dirime nuestro avance.

En el frenético deambular por determinadas pantallas, con cada rincón apuntalado de enemigos, los tonos tierra y gris adquieren un matiz carmesí en el instante que, pese a ignorar las normas que dicta el sentido común, nos abocamos hacia la matanza, o hacia una emboscada, sin pensarlo dos veces.

Una estampida del yo que poco a poco se desvela como el clásico teatro de títeres diezmando a un enemigo que, en algún momento, pudo pertenecer a nuestras filas; aquello de war never changes.

Contra el actual desprecio por este cartucho a causa de un desarrollo genérico, salpicado por una dificultad elevada y un apartado gráfico meramente correcto, conviene recordar que The Terminator es la sublimación de lo funcional.

Las versiones para las consolas de SEGA llegaron antes y lo pusieron todo patas arriba.

RoboCop Versus The Terminator haría lo propio desde el punto de vista de Virgin, como una regurgitación camuflada de novedad.

Salir junto a la excelentísima entrega de Mega CD, y hacerlo prácticamente sin la pompa mediática de las grandes ferias, ocupadas ya en las promesas de nuevos lanzamientos, colocó a The Terminator en los 16 bits de Nintendo al lado de tantos otros ignorados, en ese banquillo de estrellas silenciadas.

Con todo, es justo reconocer que Mindscape confeccionó un clásico entre los shooters muy por delante de sus posteriores émulos, construyendo un escenario bélico frenético y divertido, sin necesidad de recurrir a grandes alardes tecnológicos; haciéndolo bien como videojuego de género y como obra en particular.

Un cartucho que sigue funcionando como un tiro, pese a sus evidentes carencias y considerable dificultad.

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