THEME PARK WORLD

Un lustro antes, con Theme Park, el equipo de Bullfrog consiguió inventar un nuevo género.

Era un título de estrategia donde no era preciso dirigir ejércitos en pos de la conquista mundana, sino construir montañas rusas que dejasen en ridículo a la mismísima Port Aventura.

Con él, los entregados jugadores podían hacer realidad sus fantasías constructivas al tiempo que se introducían en el mundo de la megalomanía capitalista.

En esencia, Theme Park World se asemeja bastante, con la salvedad de los consabidos avances en el mundo del diseño virtual; algo que forzosamente debía notarse en esta producción.

Por tanto, los gráficos son de primer orden, hasta el punto que hacen parecer los de Rollascoaster Tycoon una desabrida sucesión de calcomanías.

El parque se divide en cuatro secciones temáticas – Espacio, Fantasía, Reinos Perdidos y Halloween – en las que puedes construir desde un simple tren hasta inmensas montañas rusas.

Mejor aún, puedes cambiar la habitual perspectiva cenital – popularmente denominada tipo Dios – por un agradecido modo en primera persona que te permite disfrutar de tu propio parque.

La interfaz está especialmente diseñada para permitir que los novicios se introduzcan sin dificultad en el ojo del huracán.

En muy poco tiempo estarás en condiciones de abrir tu parque a hordas de chiquillos inquietos y gritones, que sólo esperan de ti una buena oferta de emociones y helados baratos.

Una ventana en la esquina de la pantalla te irá sugiriendo prioridades para tus próximas inversiones y proyectos de mejora.

A modo de curiosidad, en cuanto lograses ampliar tu parque para aumentar los beneficios, llegaría el momento de dirigirse hacia la web de Bullfrog.

Éste elemento era esencial para el desarrollo del juego, pues permitía descargar atracciones y temas adicionales.

Aunque quizá lo más divertido era la posibilidad de infiltrar espías en los parques de la competencia – reales o virtuales – y comprobar qué funciona y qué no en el mundo del entretenimiento infantil a gran escala.

Huelga decir que en PlayStation se editó una conversión directa de PC, en la que se intentó compensar la falta de interactividad con objetivos más completos y estructurados.

Por ejemplo, se concedían bonificaciones especiales a aquellos que elevasen la altura de las montañas rusas o los beneficios por la venta directa de caramelos.

Los consoleros podían disfrutar también de 16 subjuegos escondidos.

Si siempre te has preguntado por qué los diseñadores de parques de atracciones no se ahorran las estúpidas norias y trenecitos, y los sustituyen por máquinas capaces de producir una auténtica descarga de adrenalina, Theme Park World es la oportunidad de llevar a la práctica tus ideas.

EN EL PUNTO MEDIO ESTÁ LA VIRTUD

El juego se basa, como su predecesor, en una cínica aplicación de las reglas de producción y consumo del capitalismo.

Pero no te confundas, de poco sirven los trucos sucios como poner mucha sal en las comidas para vender más refrescos.

Los niños son consumidores informados y exigentes; además, si la calidad de las hamburguesas no está a la altura de lo esperado no se limitarán a protestar, pues es muy posible que empiecen a encontrarse mal y sus padres te demanden por delitos contra la salud pública.

Pero donde de verdad te la juegas es en la calidad de las atracciones.

Si no les gustan, atacarán a tus trabajadores forzándote a gastar dinero en medidas de seguridad casi policiales.

Y por si fuera poco, un personal que se siente amenazado nunca trabajará a gusto e incluso tendrá tendencia a amotinarse.

La única solución será incrementarles el salario.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.