TIME PILOT

Por ser un juego de disparos exigente, en la pantalla de inicio de Time Pilot aparecía la frase incitante: “Juega a Time Pilot“, y añadía: “por favor, inserta una moneda y prueba el juego“.

Pero una vez empezaba el juego, la máquina dejaba de ser tan educada.

Fue uno de los primeros juegos de Yoshiki Okamoto – el responsable de muchos arcades clásicos, como Street Fighter II -, y lo más sorprendente es que consigue simular los duelos aéreos con elementos muy básicos.

¡Inolvidable!.

No importa cuántas monedas insertes, en este juego no hay continues, aunque puedes conseguir vidas extra, lo que resulta esencial en las apabullantes pantallas finales.

A través de cinco eras, el juego despega con aviones de la Primera Guerra Mundial que apenas disparan, pasa por los cazas de los años ochenta y al final llega a los ovnis – en ese lejano año de 2.001 – que parecen pilotados por lunáticos hiperactivos.

Las reglas son simples.

Se trata de un juego de disparos en dos dimensiones que te permite moverte en cualquier dirección, y en el que tienes un cargamento de balas infinito – no hay ítems de poderes – con las que destruir un número específico de enemigos antes de encontrarte con un zepelín; y si lo destruyes, pasas a la siguiente era.

El avión siempre está centrado en la pantalla mientras te mueves.

Pequeños detalles – como el número de fotogramas de animación que se usan cuando gira el avión, o las piruetas de los aviones enemigos cuando intentan posicionarse – hacen que Time Pilot destaque entre sus coetáneos.

Puede que Time Pilot no sea considerado tan bueno como el 1942 de Okamoto, pero es divertido y mejora al que fue su evidente precursor, Asteroids.

Y debería haber influido lo suficiente para que, al menos, todos los títulos se dirigieran a los jugadores con aquel mítico “Por favor…“.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.