TIMESHIFT

He visto modas y copycats del pasado reciente de los videojuegos.

He visto fases de sigilo en juegos de acción, vengan o no a cuento.

He visto su estructura robada al GTA hasta en títulos protagonizados por Trolls de la Suerte.

He visto quick-time events por doquier – maldito seas, Kratos -.

Y ahora, para un futuro que es ya mismo, veo juegos con naturaleza de FPS y dinámica de puzzle, un género que podemos calificar como first-person puzzle, que cuenta con abuelos tan venerables como Myst y cuyo máximo exponente ahora mismo es el sensacional Portal.

Alto: ¿es TimeShift un puzzle de acción?.

¿No era un FPS de toda la vida?.

Bueno, sí: su adscripción a los puzzles no es narrativa, sino mecánica.

Me explico: TimeShift entra dentro de los parámetros de la acción en primera persona, tanto por ambientación como desarrollo – bastante lineal, además -, pero la interesante implementación del traje de manipulación temporal hace que las variables de ese mundo – las físicas sobre todo – pueden ser manoseadas al gusto.

Es decir: el jugador se enfrenta a ejércitos de enemigos, pero puede planificar estrategias de ataque y defensa espontáneas gracias al traje.

Combinar reflejos y sesera.

Puzzles de acción.

Es un género que dará mucho más de sí en el futuro – y en el presente: nunca recomendaremos Portal lo suficiente -, pero que ya tiene en TimeShift un buen ejemplo de FPS de acción más o menos pura que reutiliza recursos de otros géneros en busca de espectacularidad y cierta reflexión acerca de sus mecanismos.

Insisto: TimeShift es un shooter, pero la fascinación que en cualquier jugador despertarán los secretos de la manipulación temporal momentánea lo aproximan a géneros más reflexivos, aunque sea en términos muy relativos.

Así, supone una gozosa violación de las leyes del shooter la posibilidad de ralentizar el tiempo, acercarse a un enemigo, quitarle el arma y devolver la corriente temporal a su velocidad actual para que el pobre pringado compruebe que su rifle ha volado, y o bien se acurruque atemorizado en una esquina, o bien corra a robarle su arma a algún cadáver.

Cuando aparecen enemigos con sus propios trajes y tanques que disparan misilazos a bocajarro, la cosa se complica, y la pausa y el retroceso se convierten en necesarios.

Aunque llega un momento en el que, al estilo Max Payne, la activación del ralentí se convierte en un acto mecánico, el que suscribe no se ha aburrido en ningún momento de juguetear con las constantes temporales debido a la muy consecuente materialización de la congelación del tiempo en el motor del juego y su física.

Así, da pie a un satisfactorio espectáculo de muerte y destrucción determinados usos del traje, de ninguna utilidad real pero jocosas consecuencias visuales.

Por ejemplo, paralizar el tiempo y vaciar varios cargadores y un par de cargas explosivas en un enemigo sin blindaje de ningún tipo y contemplar cómo el pobre desgraciado es literalmente reducido a cenizas cuando el tiempo recupera su poder.

O disparar en diversas zonas del cuerpo de los enemigos con el tiempo detenido para que el cuerpo del rival haga cómicas y complicadas parábolas en el aire hasta estamparse con una pared.

Las posibilidades en el multijugador, que se presenta copioso y marrullero, son abundantes y humillantes.

NO TODO VA A SER BUENO…

TimeShift no es un juego ni remotamente perfecto.

El hecho de que el gimmick temporal del traje esté tan bien aplicado en relación al motor del juego y conduzca a momentos tan fascinantes en lo visual, como las gotas de lluvia paralizadas en el aire bajo una tormenta, no hace olvidar su condición de shooter de cajón.

Las secciones motorizadas son un petardo.

El argumento sume al jugador en una tramposa ignorancia muda, muy injusta en lo que se refiere a la dosificación de la información, y de la que no saldrá hasta la conclusión del juego.

En Xtreme hay opiniones opuestas en lo que se refiere al aspecto gráfico: en PS3 el juego da retardos bastante incómodos que no hemos detectado en la versión de Xbox 360.

Hay quien se queja de lo burdo de las texturas de los decorados.

Particularmente, me da la impresión de que el tono oxidado, quejumbroso de los decorados, a pesar de sus carencias gráficas, hace mucho bien a la ambientación steampunk del juego, y supone un alivio visual para tanto shooter de paredes pulidas y pieles porosas.

Lo importante es la reacción gráfica al truco temporal del juego, y en ese sentido no decepciona.

TimeShift es un shooter común.

Pero su bien aplicado gimmick y hasta cierta honestidad lo convierten en un título más que estimable.

ALMIRANTES Y TAL

La ambientación militar, quizás lo más anodino del juego.

ANDA SOBRE LAS AGUAS

Congelar el tiempo también congela la electricidad y el agua, ideal para puzzles.

EN SÍNTESIS

No rompe moldes de género, pero sí alguno visual.

Tampoco es un Halo 3… pero lo recomendamos sin reservas.

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