TOM CLANCY’S RAINBOW SIX

Desde que las banderas rojas, la momia de Lenin y el KGB pasaron a mejor vida, los americanos se han preguntado una y otra vez “y ahora, ¿quiénes son los malos?”.

Tom Clancy, escritor de best-sellers como La caza del Octubre Rojo o Juego de Patriotas, decidió crear en 1.996 una patrulla de héroes de novela especialistas en antiterrorismo y más duros que un bloque de hormigón armado: Rainbow Six.

Si a algún terrorista del mundo, preferiblemente ruso, se le ocurre secuestrar a un buen americano o colocar una bomba en el sitio menos indicado, no problemo.

Se llama a los señores de Rainbow Six, y el asunto se soluciona en menos tiempo que tarda Bruce Willis para peinarse.

Como la idea tuvo éxito en USA y se vendieron montones de libros, en 1.998 Red Storm publicó un juego para PC en el que nos convertíamos en el cerebro gris de este cuerpo de élite.

Un año después, el título llegó a las consolas de moda con importantes diferencias respecto al original pero conservando el mismo espíritu: el mejor terrorista es el terrorista muerto.

En Rainbow Six seremos los encargados de planificar, diseñar y llevar a cabo una serie de trabajos sucios que ni el Gobierno de Estados Unidos ni la CIA se atreven a realizar.

Para ello dispondremos de un grupo de nueve soldados curtidos en mil batallas y las informaciones que nos proporciona John Clark, un ex-agente de la CIA con más experiencia que la muleta de Curro Romero.

Una vez sepamos quiénes son los malos a aniquilar y la misión a cumplir, deberemos seleccionar a tres de nuestros chicos, equiparlos y mandarlos al trabajo.

NO SÓLO DE TIROS VIVE EL HOMBRE

El principal atractivo de la versión para ordenador del juego de Red Storm era su inteligente combinación de estrategia y acción.

La planificación de cada una de las misiones a realizar incluía diversas variables que daban profundidad temática al título.

Aunque en la adaptación para consola no deberemos estrujarnos tanto el cerebro, no creáis que estamos ante un simple shoot’em up donde nuestra única preocupación es disparar a la mayor velocidad posible.

Antes de introducirnos en el entorno en tres dimensiones, deberemos elegir a los hombres más adecuados a la misión – cada uno de ellos con unas cualidades determinadas -, y una vez llegue la hora de la verdad tendremos la oportunidad de utilizar cuando lo deseemos a cualquiera de los tres.

Además hemos de tener en cuenta que estamos en territorio enemigo, y si no andamos con cuidado y sigilo duraremos menos que José Andrés, nuestro redactor jefe, en un concurso de belleza.

Y ojo con la munición: aunque al principio creamos que estamos ante otra variante de Doom, poco a poco nos daremos cuenta de que como todo en la vida, las balas también se acaban.

SOY TODO OÍDOS

Técnicamente el juego da una de cal y otra de arena.

A pesar de contar con un motor 3D bastante aceptable y una gran movilidad de nuestro punto de vista – podemos ver hasta las telarañas del techo -, ciertos efectos de clipping y algunos detalles poco agradables, como la patética forma de morir de nuestras víctimas, dejan un amargo sabor de boca.

Por otra parte, unos efectos sonoros variados y bien realizados contribuyen a crear la atmósfera de incertidumbre y tensión que el juego necesita.

Además, el título está plagado de detalles curiosos como el sonido de los casquillos al caer al suelo, las marcas de la pared de los disparos que realicemos o el humo que sale del cañón de nuestras armas después de haber aniquilado al ruso ese del mostacho.

Y hablando de rusos, asiáticos demás “terroristas”.

A no ser que queramos convertirnos en la reencarnación de Ronald Reagan, es mejor no tomarse muy en serio los argumentos de las misiones que encomiendan a nuestros muchachos.

El juego desprende un aroma de americanismo reaccionario que tiene la misma credibilidad que una confesión de Pinocho.

Aún así, todos aquellos que tengan vocación de agente de la CIA o del CESID pueden darse una vueltecita por los escenarios de Rainbow Six.

No saldrán decepcionados.

QUE SE PREPAREN LOS RUSOS

Un buen agente de Rainbow Six, acostumbrado a liberar rehenes por docenas y desactivar bombas de relojería, debe ser un hombre bien dotado.

Para ello, en el juego contamos con una serie de ventajas que nos ayudarán en nuestros trabajitos.

Mientras la visión nocturna nos permitirá descubrir a cualquier enemigo oculto en la oscuridad, gracias a la mirilla de precisión seremos capaces de acertar en el ombligo de un mosquito y con las bombas aturdidoras crearemos el mismo efecto que la colección completa de discos de José Luis Perales.

Así, no habrá terrorista que se nos resista.

PROS Y CONTRAS

A destacar los efectos sonoros, la buena jugabilidad y esos toques de estrategia que tanto le favorecen.

Aunque los gráficos son mejorables y se trata de una americanada total.

Por cierto, ¿y la música?.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.