TOMBI !

Esta creación de Tokuro Fujiwara, antiguo programador de Capcom y fundador de la por aquel entonces prometedora Whoopee Camp, no pudo ser más acertada.
No en vano unía dos géneros a priori tan dispares como son las plataformas y el RPG, dando forma a un compacto que hizo las delicias de miles de aficionados.

Para la versión PAL de Tombi, conocido en su país de origen como Ore! Tomba, se introdujeron además suculentas mejoras con respecto al programa original, muy especialmente en lo que se refiere al apartado gráfico donde la mayoría de personajes gozaban de más y mejores animaciones, además de incrementarse los planos de scroll de los distintos escenarios.
De hecho a finales de los noventa cuando el título vio la luz se encontraba entre las versiones PAL mejor conseguidas, pues no solo contaba con una de las traducciones más perfectas vistas hasta la fecha de la totalidad de textos, sino que se introdujo una técnica de novedosa factura bautizada para la ocasión como overscan que a grandes rasgos consistía en añadir líneas de definición a la parte superior e inferior de la pantalla, debido a que las versiones PAL adolecen en el tortuoso proceso de adaptación de la pérdida de unas 100 líneas en comparación con las NCTS.

Ese es el motivo por el cual en una gran cantidad de conversiones PAL se aprecien esas molestas franjas negras en los márgenes de la pantalla.
Pero dejemos por el momento aparcado el apartado técnico para centrarnos en el desarrollo de este consagrado título.
La aventura da comienzo cuando el valiente Tombi, una suerte de cavernícola con el pelo rosado, sufre la pérdida de un brazalete a manos de los temibles (y simpáticos) cerdos Koma.
Si pretende recuperar esta preciada herencia familiar, legado de su abuelo, el sufrido héroe no tendrá más remedio que atravesar un gran número de escenarios, siendo el denominador común entre todos ellos el uso de un potente engine en 3D, pese a que el avance transcurre en 2D.

Pero para afrontar con éxito tan arriesgada empresa al decidido protagonista no le quedará más remedio que ir incrementando poco a poco su gama de acciones disponibles para lo que precisará de aprender a nadar, a reírse, e incluso ayudar en su camino a cientos de alegres aldeanos que también han sido víctimas de las malas artes de los cerdos Koma.
No tardaréis en descubrir que estos perversos y rechonchos gorrinos están causando estragos en todas y cada una de las pequeñas poblaciones, capitaneados por los despiadados Cerciablos que harán las veces de enemigos finales, a los que habrá que capturar y encerrar mediante el uso de una serie de bolsas especiales al más puro estilo de Los Cazafantasmas.

Respecto al control del personaje central, varía en función de su posicionamiento dentro del extenso mapeado del juego.
Y así en el interior de los poblados la vista cambiará para ofrecer una perspectiva aérea, modificando por tanto el sistema de control tradicional, mientras que en las diferentes pantallas el programa adoptará un enfoque similar a cualquier título de plataformas de la consagrada etapa de los 8 y 16 bits, pero haciendo gala de toda la potencia de la que PlayStation era capaz.
Cabe decir que pese a tratarse de una mezcla de géneros, Tombi no desmerece en absoluto en ninguno de los dos.

Para que os hagáis una idea de las posibilidades que atesora el compacto, centrándonos en el campo de las plataformas, Tombi podrá realizar acciones tan variadas como saltar, correr, trepar, colgarse de distintos salientes, balancearse, nadar, bucear, conducir algunos vehículos e incluso reír o llorar si la situación así lo requiere.
En lo que respecta al componente RPG que también caracteriza al título, tendréis acceso a un buen número de armas y vestimentas con las que habrá que equiparse, modificando por tanto los atributos del protagonista, además de cientos de objetos que será necesario adquirir y utilizar en determinados momentos, sin olvidar la infinidad de textos que estarán presentes y servirán para garantizar el avance dentro de esta compleja odisea.

Podéis apostar a que echar una partida a Tombi es sinónimo de quedarse pegado al mando, incluso después de haber concluido con éxito el juego, ya que mezcla como pocos una gran calidad técnica con esa magia propia de las más sobresalientes creaciones y toda la diversión mundana que son capaces de ofrecer los mejores títulos de cada generación de consolas.
RESUMIENDO
Los gráficos son soberbios.
A destacar el gran colorido del que hacen gala en todo momento.
Huelga decir que pese a que el desarrollo es en 2D, todos los escenarios están creados a base de polígonos mediante el uso de un potente engine 3D.

La música del mismo modo luce al más alto nivel.
Para todos aquellos amantes de las curiosidades, tratando de acelerar los tiempos de carga la banda sonora se basa en el chip de sonido de PlayStation, que sin llegar al nivel de calidad propio de un CD-Rom consigue un resultado realmente meritorio.
Completan la oferta centenares de efectos al más puro estilo de cualquier dibujo animado y decenas de digitalizaciones de voz tanto para el personaje principal como para otros secundarios.

Pero donde Tombi brilla con luz propia y se desmarca del resto de sus competidores es sin duda en el apartado jugable, de una calidad indiscutible.
Es preciso subrayar la perfecta armonía con que han conseguido plasmar dos géneros aparentemente tan diferenciados como son las plataformas y el rol.

En síntesis…
Whoopee Camp consiguió con este título algo que está hoy en día está reservado, como ya lo estaba por aquel entonces, a muy pocos elegidos: innovar.
Todo el programa destila un interés especial, partiendo de su vivaracho protagonista, consiguiendo ofrecer una experiencia única pero por encima de todo muy jugable.
Tanto es así que junto con Alundra y Castlevania: Symphony of the Night componen el trío de los mejores juegos en 2D disponibles dentro del extenso catálogo de PlayStation.
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