TOTAL DRIVIN’

Ocean se empeñó en ponernos las cosas aún más difíciles.

Si elegir un juego de conducción era una tarea realmente complicada, nos llegó esta nueva propuesta que agravaba la problemática, ya que tanto por jugabilidad como por realización gráfica, podía ser nuestro compañero de juego ideal a finales de 1.997.

Pero vayamos por partes.

Total Drivin’ lo tenía todo para satisfacer a cualquiera que optase por su compra.

Aunque en ciertas revistas especializadas pudimos ver como se le maltrataba, no cabe duda de que eso se debía a la mala costumbre de algunos de puntuar betas de juegos; títulos inacabados que no siempre reflejaban con fidelidad su calidad final.

Y es que cualquier aficionado, por neófito que fuera en esto de los videojuegos, se daba perfectamente cuenta de que Total Drivin’ no era un juego de tantos.

Su gran cantidad de circuitos – algunos ocultos -, el hecho de poseer una escudería y no un único coche – según sea el circuito utilizaremos un prototipo, un kart, un coche de rallies, etcétera -, y el magnífico engine empleado – con una suavidad y velocidad pocas veces vista – denota el cuidado e interés puesto en la programación del juego.

Con Ridge Racer tiene muchos elementos en común – incluso el aspecto, perspectivas y la forma de conducir – siendo el más sobresaliente el hecho de que cada circuito, según lo superemos, añade tramos y dificultad en la siguiente fase de ese mismo trazado.

En resumen, un juego ágil, intenso, bien hecho, con una dificultad ajustada y, lo que muchos agradecerán incluso después de tantos años, largo y variado.

ISLA DE PASCUA

La lentitud de la arena se asocia a la dificultad de manejo de los karts.

En las últimas fases controlamos un coche de rally.

HONG KONG

Asfalto y velocidad endiablada.

Si superamos las primeras fases nos pondremos a los mandos de un Fórmula 1.

ALPINO

Las fases de nieve nos harán perder mucho tiempo si nos salimos de la trazada correcta.

EGIPTO

Unos divertidos buggies que, sin correr mucho, aceleran bastante rápido.

MOSCÚ

La tremenda velocidad de estos trazados facilitará espectaculares accidentes.

ESCOCIA

Quizá el más fácil de todos, pero a partir de la tercera prueba no se permiten fallos.

EN SÍNTESIS

A destacar un engine muy apañado que aporta al juego una suavidad poco usual, y el diseño de los coches también es muy bueno.

En lo sonoro, encontramos arreglos maquineros y ritmos muy discotequeros con una calidad fantástica, muy acordes con el espíritu del juego.

Y los efectos son los habituales en este tipo de juegos, entre los que despunta el sonido del agua cuando pisamos un charco, increíblemente real.

Por último, conviene recordar que aunque se parece mucho al de la saga Ridge Racer, el control es menos exigente y en pocos minutos os haréis con él.

Así pues, a muchos os pueden parecer raros nuestros halagos en vista de la puntuación que recibió en ciertas revistas de la época, pero nos parece injusto y falto de criterio el no valorar de esta forma a un juego divertido, muy bien hecho, con una duración considerable y por si fuera poco, con una galería de vehículos realmente variada.

Dale miel a los cerdos…

PROS Y CONTRAS

Todo en general está a un gran nivel, incluyendo la banda sonora.

Eso sí, la fase cuarta de cada circuito no te perdona ni un fallo.

¿Es esto malo?.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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