UNIDOS POR NUESTRO COMPAÑERO ADOL3

Recuerdo con más o menos claridad cierto diálogo de la famosa obra Alicia a través del espejo, donde la protagonista se enzarzaba en una discusión con la reina, justo cuando descubría algo aparentemente extraordinario.
Trataré de reproducirlo con la mayor fidelidad posible:

No puedo creerlo.
¿No puedes?.
Inténtalo de nuevo, respira hondo, cierra los ojos, y cree.
No sirve intentarlo.
Sólo los tontos creen que pueden suceder cosas imposibles.
Lo que sucede es que te falta un poco de práctica.
Cuando yo tenía tu edad, me ejercitaba al menos una hora al día.
Mientras desayunaba, hacía cuanto estaba en mis manos por imaginar algunas cosas increíbles que podrían cruzarse en mi camino, y hoy he visto muchas de estas cosas hechas realidad.

En nuestra vida cotidiana resulta necesario creer en algo.
Creer que un milagro, en cualquiera de sus acepciones posibles y no necesariamente religiosas, puede suceder en algún momento es además recomendable para mantener a flote nuestra alegría, pero también para justificar muchas de nuestras acciones habituales.
En la sociedad que entre todos hemos construido, muchos consideran imposible poner fin a la miseria, disminuir la tensión que parece aumentar un poco cada día, y obtener un trato justo acorde con el esfuerzo invertido.
Por ello, son muchos más los que evitan los conflictos mediante los más variados pretextos, ya sea el sentido del ridículo, conformismo, impotencia o pereza, por citar tan sólo algunos posibles argumentos.
No es asunto mío, acostumbra a ser la explicación más habitual.
De tanto en tanto incluso se escuchan cosas como: vivo luchando por mis sueños y contra la injusticia, pero estos siempre me traicionan y acabo decepcionado.
Permitidme hacer una breve reflexión.
Algunas batallas, por imposibles que parezcan, merecen ser disputadas.
Es vital rechazar con vehemencia aquella conducta que nos impide adoptar decisiones, procurando transferir en la medida de lo posible la responsabilidad a otros.
Porque si no lucháis contra aquello que consideráis negativo, por muy superior a vuestras fuerzas que parezca, nunca conoceréis la fortaleza de vuestro propio corazón.
Un viejo conocido me envió hace semanas un mail que decía lo siguiente:

“… Caminaba por la calle cuando me sorprendió la lluvia.
Por fortuna llevaba el paraguas, pero lo había dejado en el maletero del coche.
Mientras me empapaba, pensaba que casi siempre tenemos los recursos necesarios para afrontar las viscitudes de nuestra vida, pero la mayoría de las veces son poco accesibles y eso nos hace perder un tiempo valioso tratando de encontrarlos.
Y cuando lo hacemos, ya nos ha derrotado la adversidad…“.

Por lo tanto, es conveniente estar preparados y afrontar estas dificultades de buena gana, pues de lo contrario perderemos la oportunidad y, peor aún, la propia batalla.
Llegados a este punto, permitidme contaros otro breve relato.
Hace largos años, un afamado escritor hizo una colecta entre sus conocidos, porque uno de sus empleados quería regresar a su ciudad natal.
Afortunadamente consiguió reunir una cantidad lo bastante generosa con la que nuestro hombre llegó a su país y se fue a comer al mejor restaurante del lugar, invitó a beber al resto del mundo que allí se encontraba presente y, con el dinero restante, compró hermosos juguetes para los niños de su aldea.
Obviamente, aquella persona no tenía el menor sentido de la economía.
Pero, ¿acaso no lo tenía?.
Tengo la impresión de que nuestro protagonista sabía que la mejor inversión de este mundo se encuentra en la gente.
Gastando así consiguió ganarse un merecido respeto entre sus semejantes, que al final le acabaron empleando.
La razón por la que os cuento todo esto es la siguiente:
Adol3 es un bloggero sobradamente conocido dentro de este mundillo, cuya historia transcurre paralela a la anterior, pues su generosidad ha sido probada en repetidas ocasiones.
Pero ahora es él quien necesita de vuestro apoyo.
Las formas de hacer su carga más llevadera son múltiples, y las dejo sujetas a la libre inventiva de cada uno.
Hace tiempo propuse realizar un mercadillo solidario, una idea que podría retomarse en el futuro.
Pero la alternativa que os sugiero a continuación resulta mucho más asequible, pues tan sólo requerirá de un simple click.
Basta con votar su blog y, con un poco de suerte, esperar a que se obre el milagro y consiga el jugoso premio que otorga el equipo de 20 minutos.
A buen seguro él haría algo parecido por todos vosotros.
Si más no, siempre podéis pasar por su rincón para inyectarle ánimo.
Gracias una vez más a todos por vuestro tiempo, paciencia, y dedicación.
Dicho esto, no podía concluir esta entrada sin antes hacer referencia a una compañía que muchos de nosotros llevamos en el corazón.
¡Va por ti amigo!

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.