VIDEOJUEGOS, UN REFERENTE SOCIAL Y CULTURAL DE NUESTRA VIDA COTIDIANA

De todos es sabido que la historia de amor entre el gran público y los videojuegos se inició a principios de los setenta, de la mano de Pong.
Por aquel entonces, los primeros aficionados solían pasar sus ratos libres en salones recreativos, disfrutando con títulos del calibre de Asteroids, Pac-Man o Robotron, por citar varios ejemplos de sobra conocidos.
Pero algunas empresas del sector, tales como Atari y Coleco, primero, y Nintendo y SEGA después, abrieron un nuevo mercado gracias a la comercialización de sus videoconsolas.
Y así, en poco más de cuatro décadas, se han fabricado decenas de modelos bien diferenciados que han traído consigo incontables novedades, en un autentico alarde de creatividad y entretenimiento.
El desarrollo de los juegos en línea, originalmente restringido a los ordenadores personales, no supuso freno alguno para este mismo proceso; más bien al contrario, hasta el punto de que todas las consolas actuales disponen ya de la tecnología necesaria para conectarse a internet.
No cabe duda de que la competencia resulta, en el mejor de los casos, encarnizada, ni de que la vida de estos productos peca de ser bastante efímera.

Sin embargo, pese a la multiplicación de la oferta, cada nuevo lanzamiento se convierte casi al unísono en un acontecimiento planetario, hipotéticamente capaz de mostrar al resto de juegos y sistemas como puras antiguallas, sin que muchas veces se tenga en consideración que una parte de nuestra propia infancia y adolescencia están ligadas a ellos.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.