VIKTOR KALVACHEV’S BLUE ESTATE: THE GAME

Definido por sus responsables como un “Dark Comedy Shooter“, Blue Estate es un título que busca complicar la vida muy poco al jugador.

Concebido originariamente para su empleo en PC con el dispositivo de detección de movimiento Leap Motion, Hesaw confeccionó sendas versiones para Xbox One y PS4 además de la de PC, que emplean los detectores de movimiento del mando en el caso de esta última, y cómo no, Kinect en el caso de la consola de Microsoft, para controlar el juego.

Pero, ¿qué tiene Blue Estate que le distancie de otros pegatiros en primera persona controlados del mismo modo?.

Primero y por encima de todo, el sentido del humor en su adaptación de un tebeo de Viktor Kalvachev que parodia las convenciones tarantinianas y que emplea la violencia bufa, los tópicos gangsteriles y los personajes estrafalarios para desarrollar una trama zarzuelera ambientada en los bajos fondos y protagonizada por el improbable equipo formado por Tony Luciano – hijo inútil de uno de los grandes capos de la mafia angelina – y Clarence – un antiguo marine que necesita dinero para sacar a su familia de la ruina -.

En segundo lugar, el juego funciona sobre raíles, pero no hay que disparar, sólo hay que apuntar.

De hecho, el jugador puede enfrascarse en peleas cuerpo a cuerpo, pequeñas melés, y hay movimientos contextuales para quitarse el pelo de la cara, pero Blue Estate dispara solo, cosa que sin duda pondrá de los nervios a más de un purista de la primera persona.

El juego no parece un prodigio de nueva generación, para qué lo vamos a negar, pero ofrece situaciones y armas suficientemente variadas y enemigos lo bastante abundantes como para no agotarse en una sola partida, ya que también cuenta con multijugador.

Por lo pronto, su enfoque es el correcto: Blue Estate no es una comedia, sino un título serio con elementos humorísticos, en el que no encajan nada mal todas las piezas.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.