VIRTUA COP

A principos de los noventa SEGA estaba dispuesta a revolucionar los salones recreativos de todo el mundo con su placa Model 1, un aventajado hardware que permitía mostrar gráficos en complejas 3D como nunca antes se habían visto.

Por ello, en 1.992 el consagrado equipo de AM2, con Yu Suzuki al frente, realizó una prueba para evaluar las posibilidades de esta placa… y los resultados fueron tan satisfactorios que se decidió lanzar aquel proyecto en coin-op, apareciendo ese mismo año bajo el nombre de Virtua Racing y presentando el aspecto de un simulador de carreras de F-1, totalmente poligonal y en gloriosas tres dimensiones.

El éxito de aquel primer juego diseñado para Model 1 fue tal que pronto dio comienzo a la creación, por parte de la compañía japonesa, de una serie de programas cuyos títulos comenzaban por la palabra “Virtua“, entre los que conviene destacar algunos arcades de culto como Virtua Tennis, Virtua Striker, Virtua Fighter y, por supuesto, Virtua Cop.

La trama de Virtua Cop, sin embargo, es bastante sencilla: un detective del Departamento de Policía de Virtua City, que estaba infiltrado en cierta organización criminal, ha sido asesinado.

Pero la gran cantidad de pruebas reunidas por este agente ha permitido que un equipo especial sea enviado para detener a esta organización, y claro, nosotros encarnamos al policía encargado del caso, dispuesto a limpiar la ciudad de maleantes.

Dicho lo cual, Virtua Cop es un juego de disparos en tres dimensiones, y con vista en primera persona.

Una de las características más llamativas de la coin-op original es que empuñamos una pistola de luz, con la que debemos eliminar a los criminales que aparecen en pantalla mientras tratamos de no herir a los civiles que se cruzan en nuestro camino.

En cualquier caso, al inicio de la partida se permite elegir entre tres escenarios diferentes, cada uno de los cuales se corresponde a un nivel de dificultad: principiante, medio y experto, y al final nos enfrentamos al jefazo de turno, al que derrotaremos tras suministrarle una buena dosis de plomo.

Por los niveles avanzamos a través de unos caminos predefinidos y de forma automática – sobre raíles, vaya -, por lo que nuestra única preocupación consiste en apuntar, recargar el arma y disparar, consiguiendo así atrapar al jugador desde la primera toma de contacto.

A lo largo de las fases también podemos encontrar mejores armas y, con la puntería suficiente, realizar los denominados “disparos de justicia“; es decir, desarmar a los enemigos con un certero tiro en su pistola.

Menudeces aparte, uno de los mayores alicientes de Virtua Cop reside en la posibilidad de juntar a dos aficionados para jugar de forma cooperativa, siendo esta razón, junto con los impresionantes gráficos poligonales, otro de los motivos del éxito cosechado en los salones recreativos.

La calidad técnica de la máquina es, cuando menos, espectacular; y no sólo por el tamaño de la pantalla o su fabuloso apartado sonoro, sino por la simulación de texturas y sus efectos como, por ejemplo, la agradecida posibilidad de disparar a través de cristales.

Todo esto, unido a su ritmo de juego trepidante, hace que Virtua Cop sea recordado como uno de los títulos más innovadores de su época, influyendo en sagas merecidamente legendarias como House of the Dead y Time Crisis.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.