VIRTUA FIGHTER

Un cuarto de círculo hacia delante.

Recarga durante dos segundos, luego hacia delante.

Adelante, abajo…

¿Abajo y hacia delante?.

Para entender algunos juegos de lucha, casi necesitas un doctorado.

Incluso cuando dominas los movimientos, aún te puede hacer papilla alguien que ha practicado mucho más tiempo que tú.

El Virtua Fighter de SEGA, por el contrario, se entiende enseguida.

Con sólo tres botones – puñetazo, patada y bloqueo -, son más importantes el oportunismo y los reflejos que dominar los trucos del joystick.

Pero esto no le resta méritos a Virtua Fighter.

Por el contrario, los ocho luchadores tienen diferentes estilos y posiciones de combate, algo raro en una época en que los juegos estaban llenos de luchadores con apariencia diferente pero funcionalmente iguales.

Ganar una partida con el corpulento luchador Wolf Hawkfield precisa un tratamiento totalmente diferente al que necesita la ágil Sara Bryant.

Y la belleza del juego consiste en que empiezas a darte cuenta de por qué esto es así debido a la sensación que tienes al mover los diferentes luchadores por la arena.

El combate, para los estándares de los videojuegos, es realista.

Los personajes no lanzan bolas de fuego, ni se teletransportan o escupen ácido.

Luchan mano a mano, ensayando formas de dar golpes rápidos y devastadores.

Hay movimientos especiales, como contraataques, combinaciones o bloqueos, pero siguen el ritmo de la lucha en vez de dictarlo.

Dicho lo cual, Virtua Fighter fue uno de los primeros juegos en dar el salto a los gráficos en tres dimensiones, pero ahora parece un tanto primitivo.

Los personajes son acartonados y los fondos carecen de detalles.

Aun así, todo se mueve con fluidez, gracia y velocidad, y conformó la plantilla que los futuros juegos de lucha en 3D iban a seguir.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.