WAR GODS

Por fortuna, los antiguos usuarios de PlayStation dispusieron de un excelente catálogo de juegos de lucha donde elegir, aunque no fuera este el caso de los poseedores de Nintendo 64.
En el momento en que War Gods se puso a la venta, allá por septiembre del año 1.997, ya se había sobrepasado la docena de títulos pertenecientes al género en la consola de Sony, que contaba con exponentes del calibre de Tekken, Tekken 2 y Soul Blade.
Con tan dignos representantes no sería descabellado formularse la siguiente pregunta: ¿ Por qué alguna compañía se iba a molestar en desarrollar un nuevo título, a menos que fuera verdaderamente original y contara con algo especial que le permitiera despuntar entre el resto de sus competidores?
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No obstante, el lanzamiento de War Gods evidencia que el anterior planteamiento carece de fundamento o razón de ser.

Basado en el mismo juego arcade de Midway, el principal argumento que War Gods esgrime para reclamar un mínimo de atención es que ha sido desarrollado por el mismo equipo que hizo posible Mortal Kombat.

Basta con jugar más de cinco minutos para darse cuenta de que, efectivamente, War Gods pasa por ser una mala copia de Mortal Kombat en 3D.

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Es evidente que para aquellos fans incondicionals del Fatality, que defienden que Mortal Kombat es el mejor juego de lucha habido y por haber, la llegada de War Gods les supondría un motivo sobrado de felicidad.

En su caso, la adquisición de este título se torna en una obligación.

Pero para el resto de usuarios que no se dejaran hipnotizar por la continua publicidad, y son conscientes de que los juegos de lucha han evolucionado de una forma más que evidente desde que Mortal Kombat irrumpiera en escena, la realidad se torna mucho más amarga.

Y es que War Gods, se mire por donde se mire, no deja de ser un Mortal Kombat en 3D que adolece de todas las imperfecciones y problemas con los que contaba el programa original, acrecentadas por el paso de los años.

Los personajes cuentan con nombres diferentes, faltaría más; pero a pesar del nuevo motor en 3D siguen apareciendo de la misma manera: escasamente animados y de movimientos espasmódicos.

Se ha ganado en velocidad no gracias a una programación inteligente, sino a base de recortar imágenes de animación.

Incluso los combatientes se mueven de la misma forma, con brazos y piernas que con frecuencia transmiten esa desagradable sensación de estar desconectados del resto del cuerpo.

Sirva a modo de ejemplo que la mayoría de los puñetazos se ejecutan con los brazos agitándose mientras el torso y las piernas permanecen rígidos.

En otras palabras, es la antítesis de las maravillas del sobresaliente Tekken 2, donde hasta el más mínimo movimiento daba lugar a un cambio realista de toda la postura y posición de los personajes.

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Los ataques básicos son idénticos a los de Mortal Kombat, es decir, existen puñetazos altos, bajos y patadas.

El repertorio de golpes se explota modificando de dirección del joypad, aunque hasta los movimientos especiales resultan muy parecidos entre sí, de modo que dos personajes efectúan ataques de gran alcance en los que agarran al rival y le propinan un contundente gancho en la cara.

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La similitud de los golpes conduce irremediablemente a una jugabilidad víctima de los mismos problemas.

La pobreza de los movimientos más simples – que en no pocas ocasiones exigen que el usuario se quede pegado al adversario para tener garantías de acertar el golpe – se traduce en que juego está dominado por el uso de ataques especiales, lo que acaba por hacerse repetitivo y un tanto aburrido.

Cierto es que existe un elevado número de combos, pero su falta de alcance de nuevo los hace inoperantes con demasiada frecuencia.

Para ser justos, el programa cuenta con un par de elementos a su favor.

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Los diseños de los luchadores resultan ser bastante buenos; sus animaciones son pobres y sus movimientos poco variados, pero cuentan con un aspecto interesante.

Además, gran parte de los escenarios son ciertamente sugerentes y se sitúan por encima de la media.

Quizá lo más deprimente de War Gods es que cuenta con una idea notable, el botón 3D, que si se usa en combinación con otros golpes puede variar la acción de manera tridimensional.

De modo que si se mantiene apretado mientras se presiona el joypad arriba o abajo, se consigue que el personaje rodee a su rival.

Otras combinaciones posibles permiten dar una vuelta de campana hacia un lado u otro y esquivar ataques de los enemigos, muy en la línea del magnífico Soul Blade.

Muchos de los movimientos especiales también presentan dos versiones, con y sin el botón 3D.

Por ejemplo, los ataques de alcance sin el botón tienden a dirigirse directamente hacia el objetivo, mientras que si se mantiene presionado durante el golpe se consigue describir un círculo.

Estos detalles unidos a la abundancia de elementos de teletransporte prueban que la naturaleza tridimensional del título está bien aprovechada y que no falta dinamismo en el ring.

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Tristemente esta idea tan simple pero tan eficaz a duras penas consigue añadir unos escasos minutos de emoción al juego.

En una obra de la magnitud de Tekken 2 habría sido la guinda del pastel, pero en War Gods es simple y llanamente el desperdicio de una buena idea con un programa en el que apenas se hace notar.

RESUMIENDO

War Gods es uno de los peores juegos de lucha en 3D que se recuerdan, muy por debajo de la media en casi todos sus apartados.

Reservado exclusivamente para los fanáticos de Mortal Kombat.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.