WARHAMMER: DARK OMEN

Debo reconocer que en un primer momento este Warhammer: Dark Omen no me atraía en absoluto.

Es más, rehuía de él con la convicción de que había juegos de estrategia mucho mejores.

Pero está claro que me equivoqué.

Todo es cuestión de ponerse y comprender cada uno de los elementos que rodean a esta segunda entrega para PlayStation y PC de un clásico como Warhammer, sobre todo cuando los cambios con respecto a su predecesor son tan abundantes.

Para jugar con este Dark Omen es necesario olvidarse de todo lo demás, de juegos como Red Alert, Warcraft, etcétera.

A pesar de que su concepción pueda ser muy similar, el fondo varía bastante.

Primero busquemos las principales diferencias con respecto a su predecesor.

La primera, y posiblemente más importante innovación, la encontramos en el entorno gráfico.

Los gráficos 2D han sido sustituidos por una vista en 3D cuya principal particularidad radica en la suavidad de movimientos.

Por desgracia, el detalle con que cuentan las tropas deja bastante que desear, a pesar de utilizar un modo de pantalla con algo más de resolución que en los modos más comunes.

Dicha fluidez se traduce en un control con el ratón especialmente cómodo – quien piense que no tiene nada que ver que levante la mano -, algo que hasta entonces muy pocos juegos – por no decir ninguno – había logrado.

Y la complejidad del juego va mucho más allá de la simple necesidad de ganar cada batalla.

Una campaña puede contar con un número variable de batallas, dependiendo de la actitud que tomemos.

Además, el dinero jugará un papel importante, ya que entre batalla y batalla habrá que dotar a nuestras fuerzas de más y mejor armamento y, en el caso de que lo consideremos necesario, vender parte de nuestras tropas.

Por último, antes de cada batalla será necesario elegir un número limitado de tropas que entrarán en combate, así como su posición en el campo de batalla.

Todo ello desemboca en una mayor variedad y en la necesidad de plantear con antelación la estrategia a utilizar.

Es decir, los ingredientes perfectos para acabar enganchados sin remisión a este Dark Omen.

Por cierto, las diferentes intros del juego, son sólo superadas por determinados y conocidos juegos japoneses de contrastado éxito.

DIFERENTES CAMINOS

Una campaña no tiene, necesariamente, que resolverse de una única manera.

Es más que posible que el mapa se llene de rutas – cual Indiana Jones – antes de que entremos en combate, pero eso dependerá principalmente de la actitud que tomemos para con los mandatarios de los diferentes poblados.

En unos casos tendremos que batallar sin remisión, aunque en otras ocasiones, y como ocurre en la vida real, quedará una opción al diálogo.

Lástima que las voces estén en inglés y más de uno no entienda “ni papa“.

DEPLOYMENT

Consta de dos pasos: elección de las ocho tropas que entrarán en combate – magos, artillería, infantería, caballería, etcétera – y su despliegue sobre el terreno en que tendrá lugar.

PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO

Con el dinero que ganemos en cada una de las batallas – que robaremos, mejor dicho – podremos mejorar el equipamiento de nuestras tropas.

INTROS

Las secuencias de introducción son un auténtico deleite para nuestros ojos.

Viendo la calidad de éstas, es fácil imaginar la seriedad con que se han tomado este proyecto.

LA ÚLTIMA PROFECÍA

Jugar por primera vez con este Warhammer: Dark Omen puede llegar a costar.

Pero, como decíamos, todo es cuestión de echarle valor e intentar comprender un sistema de juego que, para los no iniciados, puede resultar un poco pesado.

Aunque su desarrollo pueda equipararse al de clásicos como Red Alert o Warcraft, Dark Omen incorpora suficientes mejoras como para entender que las posibilidades de éste son mucho mayores.

Es, por si alguien aún lo dudaba, estrategia en su estado más puro.

EN SÍNTESIS

La calidad de su entorno y la fluidez con que éste se mueve es, con diferencia, lo mejor del apartado gráfico.

¿Lo peor?, bueno, el detalle de las tropas es muy escaso y en ocasiones cuesta saber qué están haciendo.

Dark Omen también cuenta con una buena banda sonora… aunque únicamente durante las secuencias de introducción.

Durante el resto del juego, sin llegar a desmerecer, tiende a pasar desapercibida, y desde luego no es algo que quite el sueño.

Los demás sonidos sirven para ambientar a la perfección el dramatismo de las batallas que, en algunos casos, llegan a lo sobrenatural.

De todas formas, tampoco es un aspecto a tener muy en cuenta.

Sea como fuere, Dark Omen sigue siendo un juego excepcional para todo aquel que ame la estrategia por encima de todo.

Los no iniciados lo encontrarán bastante complicado – y poco llamativo -, aunque si se esfuerzan disfrutarán mucho con él.

PROS Y CONTRAS

En algunos aspectos presenta un excelente nivel técnico para tratarse de un juego de estrategia

… aunque las voces permanecen en inglés, cuando además no existe ningún tipo de subtítulo.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.