WARLORDS

Mucho antes de que Nintendo desechara el omnipresente mando de dirección de su N64, los clásicos juegos arcade de Atari como Pong y Breakout ya tenían un dispositivo semejante.

Warlords, diseñado a partir de la dinámica de defensa y destrucción de ladrillos, a pesar de que no fue un gran éxito en su tiempo, personifica la faceta competitiva en la escena arcade de principios de los años ochenta.

El título, disponible en una máquina horizontal para cuatro jugadores con pantalla a color, o en una vertical en blanco y negro para dos jugadores, también salió un año después para la consola de Atari VCS.

Sus vociferantes fans, en cambio, prefieren la versión en máquina porque los gráficos son mejores, y los movimientos, más precisos.

Esta ventaja enseguida se hace evidente cuando el dragón que vuela por la pantalla en las secuencias de ataque escupe su primera bola de fuego.

Cada jugador debe defender su esquina de la pantalla con la ayuda del grueso muro de una fortaleza y un escudo móvil capaz de parar el ataque del dragón y redirigirlo hacia los oponentes.

Cada golpe exitoso resquebraja el muro, dejando cada vez más al descubierto a los epónimos jefes militares, y con un impacto directo se acaba el juego para el malogrado defensor.

Mientras van eliminándose los jugadores, aparecen nuevas bolas de fuego, lo que requiere un hábil uso del mando y mantener la cabeza fría para sobrevivir.

Además, la velocidad de la bola de fuego puede alterarse por la rapidez y la dirección con la que rebota en el escudo.

Y cuando sólo queda un jugador, se le suma un punto antes de que empiece la siguiente ronda a buen ritmo.

Por cierto, nunca está de más recordar que han actualizado Warlords a los nuevos tiempos en el remake de Xbox Live Arcade y PlayStation Network, pero se echa de menos el mando y la precisión que se conseguía con el título original.

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