WAVE RACE

Aprovechando el éxito de Wave Race en su consola de 64 bits, Nintendo optó por por versionar el aclamado título comercializado en 1.992 y que, cinco años más tarde, vio la luz en la añorada Game Boy.

Pese a sus evidentes limitaciones, huelga decir que este diminuto cartucho cumple su cometido con holgura.

Y así, nos encontramos frente a un correcto arcade de conducción con el que, a pesar de su brusco scroll, se pueden pasar algunos momentos ciertamente entretenidos.

Tal como dicta la lógica, el acabado visual no resulta demasiado espectacular, ni la perspectiva cenital empleada permite excesivos alardes gráficos, dificultando en ocasiones el desarrollo de las numerosas carreras y provocando la pérdida del rumbo a seguir en las mismas.

Respecto al apartado sonoro, tampoco consigue emocionar precisamente, pues en el escaso repertorio de efectos disponible a duras penas destaca el ruido del motor, dejando patente la propia dejadez de Nintendo en este aspecto, algo poco común tratándose de la afamada compañía nipona.

Por fortuna la jugabilidad ha salido mejor parada, y a fe que este programa consigue entretener, aunque sin llegar a ser ninguna maravilla de la técnica.

En este sentido merece la pena destacar la inercia de la moto, que resulta sencillamente espléndida.

En total, los aficionados al género dispondrán de ocho circuitos, así como diversas cilindradas, que incrementan ligeramente la variedad y diversión que ofrece dicha entrega.

En definitiva, Wave Race es un juego que se presta especialmente a pasar un rato ameno, pero sin demasiadas pretensiones; penalizado, eso sí, por su brusco scoll, que puede resultar significativamente molesto en determinadas etapas.

No obstante, dada la prolongada ausencia de Game Boy en el actual panorama consolero, no estaría de más recordar viejos tiempos con esta versión del clásico desde el siguiente enlace.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.