WIPEOUT PULSE

El lanzamiento de Wipeout Pulse planteó algunas preguntas.

¿Era el mejor juego de carreras para PSP?.

Sin duda, pero, ¿era acaso el mejor Wipeout hasta el año de su estreno?.

Pues…

Si ya sois fans de la saga Wipeout, quizás desde los tiempos de las primeras entregas en PSone – el recordado pero hoy impracticable Wipeout, su secuela Wipeout 2097, el revolucionario Wipeout 3 -, sufristeis con la traicionera entrega para PS2Wipeout Fusion – y pasasteis más horas que las que vuestro orgullo os permite reconocer con ese retorno a los orígenes que fue Wipeout Pure, hasta entonces el mejor arcade de velocidad en PSP, tengo el análisis prácticamente resuelto: Wipeout Pulse os va a volver locos.

Es más de lo mismo, respetando todas y cada una de las señas de identidad de la serie y mejorando los pequeños problemillas de Wipeout Pure, tanto jugables como de estructura – ¿no os daba la impresión de pasar a veces más tiempo descifrando menús que compitiendo? -.

Para los recién llegados a la serie, tengo el aviso de rigor, y que complacerá también a los veteranos: Wipeout Pulse sigue siendo increíblemente duro.

Incluso a mí, que tengo callos en las yemas de los dedos tras pasar la mitad de mi vida como jugador tomando las curvas más pronunciadas con la ayuda de los frenos laterales en las naves de la serie, me costó cuatro o cinco intentos superar sólo la primera de las carreras de Pulse.

Y con medalla de bronce, por los pelos.

Hasta que no se sufre por completo el circuito de cabo a rabo y se memoriza no sólo la situación de cada curva y la ubicación de los power-ups y los pequeños turbo-boost, sino el lugar más apropiado para emplear cada arma y mejora, no se progresa.

Wipeout sigue siendo una serie que escupe al jugador ocasional, porque ya al habitual lo humilla una y otra vez, obligándole a experimentar tiempos lamentables y carreras penosas en el necesario proceso de aprendizaje de todos y cada uno de los circuitos.

No es ni buena ni mala noticia per se: es lo que siempre ha sido Wipeout, y vive Dios que Pulse es Wipeout en estado puro.

MEJORA PORTÁTIL

Así pues, podemos con una compacta pero insustancial y leve mejora gráfica que es, en cierto sentido, el tope al que se puede llegar en la consola.

Nos tocó esperar al anticipo de PS3, con Wipeout HD, para disfrutar con un mundo nuevo y un vuelco visual.

Pareja a esta mejora, también hemos percibido cómo se ha pulido sensiblemente la inteligencia de los contrincantes – sí, damas y caballeros: si Wipeout ya era complicado compitiendo con pilotos-zombie, esperen a ver cómo han aprendido a manejar la artillería de las naves -.

Todo ello es sólo lo más aparente de las sustanciosas novedades en esta entrega del juego, donde claramente SCE Studios Liverpool no ha querido modificar la mecánica, sino mejorar y multiplicar las opciones.

Por ejemplo, hay doce circuitos, todos ellos reversibles en diversos momentos del juego; doce equipos – dos nuevos, cuatro descargables -; pistas magnéticas que permiten hacer loops y otros disparates antigravitatorios que convierten las partidas de Wipeout Pulse dentro de los vehículos en movimiento en una muy mala idea; siete modos de juego, incluyendo el modo Eliminador, que no se veía desde los tiempos de Wipeout 3, y que cuenta con dos armas propias: el repulsor y los shurikens; y una revitalización, en fin, del frenético modo Zona, haciendo que casi todas las pistas tengan una versión Zona – dieciséis en total -, que como saben los menos jóvenes, son circuitos en turbo continuo donde no hace falta acelerar.

Con no pegársela, ya vale.

Sin duda, la gran promesa de Wipeout Pulse era el extremo grado de configuración: hasta a los más reticentes al tunning nos parecía atractiva la idea de crear nuevas decoraciones para las naves vía web, descargarlas y usarlas más tarde en las carreras.

O la posibilidad de configurar la banda sonora con la sartenada de mp3 que haya en la Memory Stick: en su día sonaría revolucionario conducir a altas velocidades al ritmo de Aphex Twin o Krafterk, pero una vez has probado un par de carreras en modo Eliminador a ritmo de The Donnas, el concepto Wipeout se reformula por completo.

No volverás al chunda-chunda.

CUIDADA AMBIENTACIÓN

Somos de la opinión de que, salvo la innombrable entrega de PS2, Wipeout siempre ha exhibido un espléndido pulso a la hora de ambientar las carreras gracias al anonimato de los pilotos, las denominaciones enigmáticas de las pistas y los decorados, donde se adivinaban alturas estratosféricas, corporaciones desalmadas y desiertos poblados de víctimas de la radiación.

Pulse mejora aún más esa sensación adornando los periodos de carga con pequeñas descripciones de cada pista, que no desentonarían en una novela del J. G. Ballard más entregado al futurismo.

Crípticas frases, virtualmente incomprensibles, pero que hacen mucho por redondear la ambientación del juego.

No es cuestión superficial: es por detalles como éste por los que Wipeout va siempre por delante de sus competidores.

Por ese y por el de siempre, claro: en los circuitos de velocidades más altas, la sensación de frenesí supersónico es tal que hará que a más de un jugador se le ricen las pestañas.

Y de eso va todo.

EN SÍNTESIS

Con un sugerente modo Multijugador, tanto ad-hoc como por infraestructura, y un modo Historia que da para muchas, muchísimas horas – más por su dificultad que por su densidad -, Wipeout es la mejor opción para las ansias de velocidad portátil.

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