WONDER BOY IN MONSTER LAND, SEGÚN DIVERSOS AUTORES

Wonder Boy III The Dragon's Trap Dragon's Curse Master System Game Gear PC Engine SEGA Hudson Pixel Art

Ha llegado el momento de recrearse con otro clásico de valor incunable.

Después de la difícil elección sobre el título que íbamos a desgranar, a fin de escapar del poderoso calor que nos fustiga cada día y sobrevivir al torbellino veraniego, es hora de dar comienzo al ritual de acomodarnos frente a la pantalla del televisor, o del PC, y sumergirnos por unos momentos en infinitos mundos de fantasía situados a escasa distancia.

Un sinuoso universo paralelo al alcance de nuestros sentidos, protagonizado por un valeroso joven llamado a convertirse en héroe, salvar su tierra natal, y enfrentarse a seres de leyenda.

No, no me estoy refiriendo a Legend of Zelda; sino a un vetusto cartucho que rompió moldes.

Dicho esto, no os perdáis esta maravillosa fábula jugable, que podréis disfrutar desde el siguiente enlace: una experiencia hermosa, directa y reconfortante que nos llegó de la mano de SEGA y Westone, allá por el lejano 1.987.

Pero no me corresponde a mi diseccionar esta obra maestra de la programación, sino a numerosos autores de probado prestigio y talento.

Jovenes guerreros, empuñad vuestra espada, porque acudimos al encuentro de nuestro destino con el temido dragón Meka.

Empieza el viaje.

“UN JUEGO DIGNO DE TODA LOA Y ALABANZA”, por José Andrés, autor de Xtreme Retro.

Wonder Boy in Monster Land Pixel Art Xtreme Retro Arcade SMS

Tras el excelso Wonder Boy, Westone volvió a dejar patente su pericia a la hora de programar con Monster Land, una de las mejores aventuras protagonizadas por el incombustible guerrero.

Impecable en su factura gráfica – basta con decir que la animación del personaje principal es portentosa -, encuentra ese raro equilibrio entre dificultad y adictividad a lo largo de sus emocionantes y numerosos niveles, por los que desfilan engendros de lo más variopinto.

Y es que la ausencia de este tipo de lanzamientos resulta poco menos que dramática en la actualidad.

El segundo episodio de dicha saga utiliza un mundo de ensueño para proponernos un juego de plataformas, sazonado por determinados elementos más propios de los clásicos RPG, para mitigar esta escasez en buena medida.

De modo que el valeroso protagonista, un joven de voluntad inquebrantable y probado coraje, deberá visitar los más bellos – y épicos – entornos mientras da buena cuenta de toda suerte de enemigos, engalanados por un diseño memorable.

Por descontado, los combates son eminentemente arcade, y resultan muy divertidos a la par de intuitivos, aunque los adversarios surjan de forma aleatoria.

La exploración, a diferencia de las consabidas secuelas, no es tan libre como pudiera parecer durante los primeros compases del periplo, aunque tampoco faltan multitud de personajes – mayoritariamente en poblados y aldeas – con los que interactuar, y tiendas que visitar.

En cualquier caso, esta pequeña carencia se compensa con creces gracias a las posibilidades de personalización del héroe.

Wonder Boy in Monster Land es, como poco, un juego digno de toda loa y alabanza.

Y una magnífica elección para todos aquellos aficionados que no pretendan conformarse con una mera conversión de la coin-op.

“USA LA PUERTA”, por DarthKafka, el máximo responsable del Mierdiblog de DarthKafka.

Wonder Boy in Monster Land SEGA Master System Hudson PC Engine Xtreme Retro

Niños rubios que corren mucho y con mucha hambre.

Pero mucho, mucho y mucha, mucha.

Eso era para mí Wonder Boy hasta entonces.

La de horas que le dedicaría a la recrativa del Wonder Boy original de 1.986 en la discoteca de mis padres.

Básicamente era un… un… run´n axe??

No sé, correr y tirar hachas cogiendo comida para alargar la vida/tiempo del personaje y poder así llegar al final del nivel.

Sí, algunos lo conoceréis como Adventure Island en las consolas de Nintendo vía Hudson soft ya que es básicamente lo mismo.

Todo esto viene a raíz de lo que para mí significó Wonder Boy in Monster Land.

Esperando un juego de tirar millas rollo Chelnov meets the Flinstones, lo primero que me encuentro es que al dejarme el juego para ZX Spectrum  – sí, mi primera toma de contacto – el que me lo dejó me dice en plan místico “usa la puerta, usaaaaaaaa la puertaaaaaaaa”.

Ante tan extraña situación sólo pude decir “vale, vaaaaaaaaleeee…”, y tras arrancar de sus manos el cassette tirar corriendo para casa a cargar el juego.

Tras la inexorable carga por supuesto  – y como buen Wonder Boy que se trataba – cojo al personaje y empiezo a correr hacia la derecha de la pantalla como alma que lleva el diablo… hasta chocar con un árbol que no me dejaba avanzar de ninguna manera.

Ante tal situación tan apremiante recuerdo como mi hermano me dijo que esto no podía ser así, que llevaba así como diez años intentando saltar el árbol y no había manera.

Esto no es así.

Esto no es un Wonder Boy… y entonces recordé: “usa la puerta, usa la pueeeeeertaaaaaaa…”.

Joder.

Hay una puerta al lado que al entrar y hablar con el dueño de la casa se activa una mísera plataforma en frente del árbol que permite avanzar, y seguir para así poder descubrir un mundo lleno de aventuras y situaciones inolvidables pero que, pese a todo, no han hecho olvidar lo gilipollas que me sentí frente a ese trozo de árbol.

¿Qué decir de Wonder Boy in Monster Land?

Aparte de lo gilipuertas que me hizo sentir frente a mi hermano – algo recurrente en mi vida por otro lado – tan sólo remarcar de lo geniales que son las versiones de microordenadores de la época, ya que aparte del arcade de 1.987 se publicaron geniales versiones para Commodore 64, Amstrad, Spectrum, Atari ST y Amiga en 1.989, siendo todas y cada unas muy dignas translaciones, así como la genial entrega para Master System que me quitó no pocas horas de vida en el 1.988.

Los geniales Ryuchi Nishizawa y Michishisto Ishizuka nos brindaron desde Escapeo Westone o Westone Bit Entertainment, ya no lo recuerdo – un giro de tuerca impensable dentro de lo que era la mecánica Wonder Boy hacia un adventure RPG básicamente enfocado a la acción, con cambios de vestuario, armas, enemigos con puntos de vida y accesorios.

Algo indescriptible.

Decir qué entrega de Wonder Boy me gusta más me resultaría imposible, y sería capaz de llenar páginas y páginas de desvaríos de un viejo abuelo cebolleta sin llegar a ningún lado.

Cada una de las entregas me han hecho pasar grandes ratos siendo además bastante distintas entre sí – algo que, por ejemplo, en Adventure Island no podemos  ver tan claramente -.

Wonder Boy es algo grande y distinto.

Wonder Boy in Monster Land es algo grande y distinto a Wonder Boy.

¿No es eso maravilloso?.

En su día me cabreó mucho, pero ahora mirando en la distancia puedo ver la grandiosidad de tan arriesgada treta.

Animaros a todos aquellos que aún no lo han degustado a que se acerquen como uno lo hace a un vino viejo, a un restaurante de culto o a una vecina cachonda: tranquilidad, ganas de ser sorprendido y abierto a experiencias nuevas.

Nada puede estropear tan magna experiencia…

“UNA PRIMERA MALA IMPRESIÓN”, por Tuxlive, administrador de Vicben Games.

Wonder Boy in Monster Land SEGA Pixel Art Xtreme Retro

Wonder Boy es posiblemente mi juego de plataformas favorito en recreativas, tantas fueron las monedas que gasté en aquel mueble que de haberlas guardado ahora sería accionista de SEGA.

Cuando descubrí que aquel maravilloso Wonder Boyvalga la redundancia – tenía continuación no lo pensé dos veces y fui raudo a insertar mi moneda en este Monster Land que nos ocupa, lo que descubrí en su momento me dejo frío, la jugabilidad había dado un giro casi completo y recuerdo que en su momento no me gustó lo que probé.

No fue hasta años más tarde que volví a darle una segunda oportunidad al juego gracias a los emuladores, y fue entonces cuando descubrí que me había dejado llevar por una mala primera impresión.

Cuando metí crédito en Wonder Boy in Monster Land a finales de los ochenta lo hice con la intención de encontrar un plataformas clásico, y lo era, pero había más, estamos ante un juego mucho más profundo, un juego que mezcla plataformas, con acción y pinceladas de RPG donde podemos y debemos mejorar a nuestro protagonista con armas y armaduras que compraremos en las numerosas tiendas que hay repartidas por el juego, o bien podemos encontrarlas en los caminos secundarios – algunos muy ocultos – durante nuestro viaje.

Es en esencia un giro arriesgado e inesperado para una continuación por parte de SEGAdesarrollado por Westone – y aunque como dije en su momento no me gustó, ahora no puedo dejar de aplaudirles, un juego excelente.

“DIVERSIÓN DIRECTA”, por Juan Prados, artífice de RandomJP.

Wonder Boy in Monster Land Pixel Art Arcade

Más allá de las preferencias personales de cada individuo, tras poner sobre la mesa los logros técnicos y narrativos que han traído consigo las más recientes generaciones de consolas, contemplo cabizbajo cómo algunos géneros se han quedado en el camino, o cómo el espíritu y la vocación de producciones como el juego que nos ocupa se han ido para no volver.

Porque a veces se echa en falta ser el bueno porque así lo dicta tal o cual profecía – ahora que tanto se estila el sempiterno antihéroe – y acometer la empresa de abatir al villano de turno porque simple y llanamente es un hijo de mala madre, por decirlo suavemente.

Toma la espada y corre“, sin tutoriales latosos de casi una hora de por medio, que toca salvar el mundo y el tiempo apremia.

Diversión directa, en definitiva.

Añadan un tímido pero agradecido componente rolero y una pizca de mala leche plataformera, ya tienen un título por el que vale la pena rescatar la saga del olvido, dado que SEGA no parece estar por la labor de recuperarla.

Aunque cuando el autor de esta página me habla apasionadamente sobre Wonder Boy y lamenta su anclaje en los 16 bits, teoriza sobre una improbable puesta al día, a continuación reflexiona y espeta: “casi mejor así“.

TAMBIÉN RECUERDAN CON CARIÑO A WONDER BOY DESDE EL OTRO LADO DEL CHARCO

Wonder Boy in Monster Land Westone Xtreme Retro

“EL VIL DINERO”, por Fantomas, colaborador de Gamers of Perú.

Wonder Boy in Monster Land Escape Westone Xtreme Retro SEGA

Abrir el baúl de los recuerdos siempre es algo muy grato para mí, y es que, como gamer, los mejores momentos de mi vida los he pasado y los sigo pasando con los videojuegos de antes.

La década de los ochentas brilló con luz propia y eso es algo que todos ya sabemos, y es que los títulos que salieron por aquel entonces gozaban de una belleza artística única, acompañados de un toque mágico envolvente.

Es en ese contexto que surge el primer Wonder Boy, un juego de plataforma pura y dura que nos dejó, a todos los que disfrutamos de él, con ganas de una secuela.

Una cosa curiosa, y que quiero resaltar, es el hecho de que tanto los videojuegos como las películas y la tecnología, en general, llegaban a América del Sur, y en especial a mi país – Perú -, con un retraso de unos cuantos años; pues, como sabemos, la globalización no estaba tan extendida y he de decir que pude disfrutar de esta saga de juegos recién en los noventas.

Cuando uno habla de secuelas, por lo general, tiende a esperar un juego que, aunque se nutra de algunas mejoras – tanto en el aspecto gráfico como en el gameplay -, no cambie en esencia lo que es.

Lo que representó la nueva aventura de nuestro amigo Tom Tom desde el primer Wonder Boy, en donde era un juvenil cavernícola que buscaba rescatar a su novia dando saltos de risco en risco, de nube en nube, sorteando rivales, acantilados o lo que le tocara, cambió de forma radical en esta su segunda entrega; pues, Wonder Boy In Monster Land dejaba de ser un simple plataformero para incorporar elementos de los juegos de rol, y cambiar todo lo que representa la sustancia del juego – y cambiarla para bien -.

La aventura se sitúa poco más de una década después de ocurridos los hechos del primer videojuego y, esta vez, dejamos de ser un cavernícola con escasa ropa para convertirnos, aunque suene sorprendente, en un caballero de escudo y armadura que, dotado de una espada, bombas y magias, deberá de enfrentarse a un malvado dragón que quiere acabar con todo y con todos y, claro, con la ayuda de sus secuaces.

La incorporación de muchas tiendas de diverso tipo representó uno de los cambios más significativos y, con ello, el hecho de poder potenciar nuestro arsenal, por lo que el dinero – el vil dinero – era de vital importancia en nuestra aventura y le daba un gran sentido al hecho de ser muy, pero muy, ahorrativos si queríamos equipar de la mejor manera a nuestro personaje.

En muchas ocasiones, cuando derrotabas a un jefe en su respectiva guarida, éste soltaba una llave con la que podías acceder al siguiente reto y debías tener un muy especial cuidado; pues, además de la llave, soltaba muchas monedas o sacos que las contenían y, si se te ocurría tocar la llave antes que a dicho dinero, perdías todo, pues te bloqueaban la puerta y ya no podías entrar más, lo que significaba perder todo ese valiosísimo dinero – ¿cuando hago referencia a ello parezco todo un avaro no? -.

Recuerdo que, la primera vez que pasé a la siguiente fase, me compré unas botas comunes y, con el dinero que saqué aniquilando a los enemigos, regresé para comprar un escudo del más bajo precio, fue una mala decisión pues aún podía apañármelas yo solo sin el escudo y, en vez de ello, debí comprar unas mejores botas – la inexperiencia de aquel entonces -.

La versión de arcade era estupenda, pero representaba una buena gastadera de monedas que mejor ni les cuento.

Lo cierto es que no llegué a pasarlo – en ese entonces -, a diferencia del primero que sí completé con éxito, y ello representó una desilusión; la verdad es que era una auténtica delicia jugar este título, y bueno, cuando ya no había mayor esperanza, llegó a casita una Master System.

Entonces correspondía comprar el cartucho y así fue – aproveché para comprar el primero también -.

Cuando encendí la consola y vi el juego, noté algo raro, ya que no era el mismo que había jugado.

Los diseños eran diferentes, pero bueno, era cuestión de darle una oportunidad, y la verdad es que, jugándolo, era sorprendente.

Master System no contaba con la potencia de un arcade y eso es indudable, pero el trabajo realizado en ella era algo indiscutiblemente hermoso, realmente me quedé maravillado con el juego.

Si bien es cierto, era algo más fácil que la versión de arcade – pues los rivales mueren con menos ataques -, la belleza de los escenarios, su color y el diseño de los personajes, era, en pocas palabras, una auténtica joya digna de ser alabada.

Cada segundo del juego lo disfruté como nunca y es que le saqué el mayor provecho que pude; no obstante, no me conformé, tenía la imperiosa necesidad de volverlo a jugar en su versión original, como correspondía.

Ya lo dije en líneas anteriores, Wonder Boy In Monster Land, en su versión original, goza de un mayor grado de dificultad, pero el juego de Master System me había dado la confianza para, finalmente, completar la aventura en arcade y, sobre todo, para poder pasar el terrible laberinto del nivel final.

Una singular batalla libré aquel día contra el dragón y su respectiva transformación en Mecha Dragóncurioso, similar a su nombre Meka -, pero el muy gañán se terminó yendo a otro planeta.

Definitivamente, Wonder Boy in Monster Land, es y será una aventura digna de ser jugada y rejugada.

De este modo, he podido transmitir todas las emociones que aquel gran juego me hizo sentir.

Ahora, aprovechando el emulador y el control tipo arcade que me compré – y el cual recomiendo mucho -, puedo seguir dándole caña a este estupendo juego y, claro, a muchos otros más.

 “GRATAMENTE SORPRENDIDO”, por Domingo, antiguo redactor de Weird Games.

Wonder Boy in Monster Land Pixel Art Master System

Momento de confesar: esta es la primera vez que juego a una entrega de Wonder Boy en serio.

Más familiarizado estaba – por así decir – con su contraparte no reconocida de Nintendo, Adventure Island.

Y a pesar de ser demasiado temprano ahora como para dar un veredicto completo, o para “enviciarme” con él y declararlo uno de los mejores de la historia, sí puedo decir ahora mismo que estoy gratamente sorprendido.

Tras haber jugado un rato, he aquí un ejemplo de aventura de acción bastante aceptable.

El “niño maravilla” del título está obligado a entrar a tiendas para comprar equipamiento – armamento, defensa, objetos mágicos -, administrarlos con sabiduría y mantener conversaciones con gente que lo apunte en la dirección correcta; pero al mismo tiempo ha de pasar por escenarios de plataformas llenos de enemigos, ítems y “jefes” de final de nivel antes de que el tiempo se le acabe.

La mezcla de dos conceptos en apariencia tan dispares como las plataformas y las aventuras de rol resulta atractiva y no cabe duda de que hizo alzar más de una ceja allá por 1.987.

Sobrará ver si no se me olvida jugarlo más seguido y averiguar qué será de esas cartas a Catherine y a Betty

  • ENTRADAS ALEATORIAS
    • PETER SPINAZE’S FINAL ODYSSEY: THESEUS VERSES THE MINOTAUR

      Cuenta la leyenda que en el país de Minos existía un terrible monstruo, mitad hombre, mitad toro, que aterrorizaba a los habitantes del reino. El rey de Minos encerró al […]

    • GEMINI WING

      ¿Cuándo fue la última vez que te paseaste por una cascada y encontraste a una morsa mutante, verde y gigantesca, que empezaba a escupirte lo que parecían Maltesers oscilantes?. Es […]

    • NORTH & SOUTH

      La Guerra de Secesión estadounidense fue un barrizal de cañones y pólvora, en el que los hombres se quemaban las caras o morían accidentalmente acuchillados por los de su propio […]

    • ANDES ATTACK

      Jeff Minter es Llamasoft. Después de unos cuantos juegos para Commodore Pet y ZX80, fundó la compañía en 1.982 y ha trabajado incansablemente en una sensacional ristra de títulos desde […]

    • ODIN SPHERE

      Square Enix publicó en Europa y en perfecto castellano el más bello y prodigioso Action RPG creado hasta entonces. Algo tuvieron que ver los sagaces muchachos de la compañía para […]

  • botón comentaristas xtreme V3
  • ÚLTIMOS COMENTARIOS