X-MEN VS STREET FIGHTER

Fue con esta recreativa en el año 1.998 cuando Capcom puso de moda el fenómeno de los crossovers, juntando los universos tan dispares de los héroes procedentes de la Marvel así como de sus infatigables luchadores callejeros, demostrando que los juegos en 2D realizados a base de sprites nada tienen que envidiar a los títulos que hacen servir polígonos para sus personajes, siempre que la jugabilidad esté a la altura de las circunstancias.

Pero como cualquier aficionado a los arcades bien sabe, hablar de Capcom es hablar de una jugabilidad exquisita como pocas que nadie puede poner en tela de juicio, mucho menos después de disfrutar de esta maravilla en forma de juego que hizo realidad los sueños de millones de aficionados; y buena prueba de ello es la gran cantidad de secuelas con las que llegó a contar, sin aportar nada realmente novedoso al amplio abanico de títulos ya disponibles de la misma empresa.

Respecto al programa que nos ocupa, dieciocho son los personajes a elegir ya sean de uno u otro bando, y mantienen todos los movimientos especiales de los que ya disponían en sus respectivos juegos originales, añadiendo algunos ataques extra demoledores como pocos.

Sin embargo lo realmente novedoso del título es que ofrece la posibilidad de combinar a dos luchadores en un mismo combate, de forma que las peleas se tornan en auténticas reyertas a cuatro bandas.

Tristemente en la versión de PlayStation, la que peor parada salió, se perdió en el tortuoso camino de la conversión el que era su gran aliciente, de modo que tan sólo era posible disfrutar de una brevísima aparición estelar de nuestro compañero de equipo; por lo que la principal característica del programa acabó convertida en una simple anécdota.

Sin embargo la otra gran baza que alberga el título, y que sigue siendo uno de los puntos fuertes en todos los juegos de lucha que habitualmente lanza Capcom, es sin duda el gran carisma de los personajes que participan en el.

En este beat’em up dicho factor se encuentra realmente potenciado debido a la unión de los mutantes más conocidos de los comics y de los siempre efectivos luchadores de Street Fighter, con el mismo diseño que contaban en la serie Alpha.

Además, combinando a los dos personajes se pueden obtener unos golpes increíblemente espectaculares, con unos efectos devastadores que consiguen hacer estallar la pantalla aumentando con creces las explosiones de la saga Street Fighter Alpha, muy en la línea de los juegos X-Men Children of the Atom, aunque más impresionantes si cabe.

Este atractivo planteamiento será en todo momento muy fiel al espíritu de Capcom.
Por lo que podéis esperar enormes escenarios plagados de elementos móviles que además se duplicaron en altura al incurrir en los desplazamientos verticales (esto es, super saltos) incorporados directamente de la saga de los X-Men.

Los gráficos siendo en 2D, resultan ser un verdadero prodigio y muestran un grandísimo número de detalles.

Lo mismo sucede con los movimientos de los personajes, contundentes, claros, rápidos y tan efectivos que casi sentiréis el dolor en vuestro propio cuerpo, siendo además mucho más numerosos que en los juegos originales de cada saga, en especial gracias a las barras de energía que permiten recurrir a toda suerte de ataques especiales con funestos resultados sobre los maltrechos rivales.

Sin embargo a los más puristas esto no les supondrá nada novedoso viniendo de la propia Capcom, pues es innegable que pese a la grandeza intrínseca del título resulta ya demasiado conocido, siendo quizá un planteamiento muy recurrido como para sorprender a los más exigentes.

Aunque este hecho nunca ha importado a los incondicionales de los juegos de lucha, que han visto en la saga de Street Fighter uno de sus mayores motivos de alegría durante los últimos veinte años.

RESUMIENDO: LA UNIÓN HACE LA FUERZA

Un título de culto para aquellos que gusten de los buenos juegos de lucha en 2D más tradicionales, pues cuenta con unos gráficos detallados que tienen en sus gigantescos y veloces sprites sus mayores virtudes, un sistema de control depurado e intuitivo, y por supuesto la clásica jugabilidad de Capcom a la altura de los más grandes.

Sumadle una buena cantidad de opciones para no aburrir al personal, montones de movimientos, y el carisma de un gran número de luchadores que ya arrasaron con sus títulos individuales, y que juntos consiguieron cautivar a toda una generación de aficionados a los salones arcade.

No resulta tan recomendable la versión de PlayStation pese a que gráficamente consiguió estar a la altura del arcade original, con apenas algunas diferencias que bien podían pasar desapercibidas; aunque no dispuso de la alternativa de combinar a los luchadores, la idea más interesante del conjunto, por lo que aquí si podría decirse que pese al impecable acabado del título, resulta ser más de lo mismo, lo que no ocurre con las otras versiones disponibles.

Sin embargo sus aficionados bien supieron perdonarle esta lacra, en parte gracias a la infinidad y espectacularidad de sus muchísimos combos, y de una larga lista de apariciones estelares.

Y es que después de tantos años nombrar a Capcom sigue siendo el equivalente de pronunciar el nombre de lo más clásico, y ahí precisamente radica una de sus mayores virtudes, pues aún a pesar de ser una compañía que siempre se ha caracterizado por tratar de innovar, ha demostrado que adora a sus criaturas y aprovecha cualquier ocasión posible para rendirles tributo.

Buena prueba de ello es el consagrado X-Men VS Street Fighter.
No en vano con títulos como este Capcom siguió demostrando que en cuanto a arcades de lucha se refiere, pocas compañías pueden hacerle sombra.
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