ZERO DIVIDE 2: THE SECRET WISH

Cuando PlayStation irrumpió en el mercado, uno de los primeros juegos de lucha tridimensionales fue Zero Divide.

Su principal aportación al género fue la sustitución de luchadores con apariencia más o menos humana por mechas, robots de diseño japonés, imponente aspecto y grandes poderes destructivos.

Por aquel entonces la consola de Sony aún no había mostrado su potencial, por lo que se puede explicar la cálida acogida que recibió aquella entrega primigenia.

Pero cuando ya habíamos podido disfrutar con joyas como Tekken 3 o Rival Schools, los usuarios le exigíamos a un arcade de lucha mayores alicientes de los que ofrece este Zero Divide 2.

Pese a contar con algunos detalles de calidad, como los desplazamientos de los robots hacia dentro o fuera de la pantalla, o la pérdida de los componentes de nuestra armadura tras ser golpeados, lo cierto es que se echa en falta algún modo de juego innovador que aproveche las habilidades de estos atípicos personajes, así como un elenco de luchadores más amplio y variado.

Además, la pobreza de los escenarios y el simplemente correcto diseño de los mechas no acaba de convencer en momento alguno.

Por otra parte, el sistema de control – idéntico al de Virtua Fighter – peca de no contar con demasiados movimientos por luchador, y de no responder a nuestras órdenes con la celeridad debida.

En fin, Zero Divide 2 es un título de lucha aceptable pero poco brillante, que desde aquí le recomendamos a los incondicionales del género y este tipo de personajes.

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